¿"BOOM" ARGENTINO EN 2005? (II PARTE)

Staff ZonaBancos.com

por Staff ZonaBancos.com

jueves, 25 de septiembre de 2003

Seguiré analizando la posibilidad de un nuevo ciclo alcista en Argentina. Retomo para ello la conclusión de la nota anterior, donde indicaba que la depresión conformó un piso cíclico. Ahora exploraré si contamos con el vehículo y el combustible necesarios para llegar a destino...

DECISIÓN, ACTIVOS Y LIQUIDEZ

La economía es una ciencia social. Nuestra conducta es su nervio motor, porque no existen automatismos econométricos. El hombre actúa si puede mejorar su situación; praxeológicamente, como enseñara Von Mises. Para ello, los estímulos son esenciales, ya que modifican las ponderaciones de riesgo y beneficio. Zanahoria y garrote, siguen teniendo la contundencia que el mercado requiere, siempre que el sentido último del esfuerzo sea plausible.

Argentina se alejó de las instituciones económicas libres y de la sensatez. La recuperación de ésta última es un proceso fatal e inminente, pero no sucederá lo mismo con la libertad económica. Mercado, corrupción y crac han quedado ligados en el imaginario colectivo, al menos por una generación. Habrá tutela pública de precios y rentas. El optimo se dará cuando las intervenciones tengan, al decir de Jacques Rueff, carácter “conforme”. Esto es, cuando favorezcan la producción de lo escaso, y contraigan la de lo abundante.

Políticamente, la encrucijada argentina requiere una decisión estratégica. Su crecimiento potencial no basta para mejorar las condiciones sociales y atender el pasivo acumulado. La renovación forzosa y periódica de éste último, mantendría la imagen de caos y lesión permanente de la propiedad. Restaurar el derecho no será posible con un orden fiscal y monetario sumido en una angustia sine die. Como enseñara Nicolás Maquiavelo, el daño debe hacerse todo en un mismo momento.

Por ahora, el ingreso continuará expandiéndose hasta agotar la capacidad instalada. De allí en más, solo una mayor inversión generará crecimiento. Pero en las actuales circunstancias dicha inversión es imposible, porque el nivel de endeudamiento público y el repudio del orden contractual, hizo que prestamistas e inversores, tengan aversión a los activos del país. Un análisis realista muestra que las restricciones superan la voluntad, ya que:

1. La renta es insuficiente para mantener la actividad y atender las obligaciones, sin consumir capital.

2. La inversión doméstica voluntaria demanda únicamente activos financieros externos.

3. El mercado internacional de capitales, contractualmente defraudado, repudia los activos locales.

Si los flujos son insuficientes y condicionan el valor de los activos, y si el stock de capital no puede aumentar en el corto por aversión al riesgo local; solo un velado repudio de la deuda y la restauración del derecho permitirán recuperar la solvencia intertemporal. Lo dicho implica que el Estado debe marcar un antes y un después; pero pensando que la ley ha perdido espacio, dada su crónica subordinación al interés partidario. Los compromisos posteriores a la negociación del pasivo estatal, deben ser cumplidos a rajatabla, aún apelando al impuesto inflacionario. Favorecida la licuación del endeudamiento privado, los acreedores deben recuperar sus derechos y el poder judicial su independencia. Solo así conformaremos las reglas que permitirán a las empresas recobrar protagonismo.

La economía es una carrera en que cada participante elige su meta. Contrario al saber convencional, creo que los sectores transables han llegado a una cima, y que la competitividad futura no será tan sencilla como la lograda gracias al derrumbe cambiario. Intuyo que la recuperación argentina, tendrá un derrotero inverso al visto durante la crisis. Los beneficiados serán quienes estén ligados al riesgo local, con servicios e inversión a la cabeza. Ambos debieran usufructuar retornos importantes, especialmente si se suma un lenta e inevitable apreciación.

Toda recuperación necesita lubricación monetaria. ¿Existen fuentes habilitadas?. Sostengo que sí, y que están libres de condicionantes externos. Argentina no recibirá mayor asistencia supranacional, ni tendrá acceso inmediato al mercado de capitales. Pero no importa. Décadas de inestabilidad macroeconómica, hicieron que algunos ciudadanos acumularan en el exterior USD 110.000MM. El año que paso y debido al repudio público del derecho, atesoramos domésticamente más de USD 20.000MM. Además, el circulante asciende a USD 7.500MM. Por último, no olvidemos que Argentina ahorra 10% de su ingreso nacional, mayormente, en activos líquidos externos. Si el orden se restableciera, un eventual despegue sería independiente de cualquier condicionante financiero supranacional. La única restricción es la confianza de los argentinos, y la herramienta para vencerlo, nuestra conocida ambición...

Sin embargo, esto no significa que preconice la neutralidad pública. Es posible que el Estado pueda brindar un estimulo seguro, morigerando su voracidad para con la repatriación de capitales destinados al saneamiento financiero público y la expansión empresaria. La atención de los “nuevos” pasivos estatales, requiere un curso como el indicado. Complementariamente, prendar el incremento de reservas y su renta futura, en una jurisdicción externa que garantice la intangibilidad de los fondos repatriados, es una idea cuya exploración recomendaría.

Antes de llegar a nuestra conclusión, debemos analizar los riesgos existentes...