FUGA DE DEPOSITOS

Rodolfo Rapán

por Rodolfo Rapán

lunes, 01 de septiembre de 2003

Se conocieron esta semana, las conclusiones del trabajo realizado por una comisión especial de la Cámara de Diputados sobre la fuga de divisas en el año 2001. Las mismas, mencionan que en ese año salieron del país casi 16.000 millones de dólares. Asimismo se detectaron gran cantidad de irregularidades en los datos y fallas en los controles. Mas allá de los distintos análisis que se pueden efectuar con relación a este tema, en esta oportunidad, retomaremos lo concerniente a la banca extranjera.

En un artículo anterior (ver notas de opinión – Banca Extranjera, Factores a Favor y en Contra – 26/11/02) se comentó que uno de los factores negativos del ingreso de bancos internacionales era la facilidad de canalizar fondos al exterior en una situación de crisis local.

Uno de los segmentos en los que mayores ventajas competitivas tiene la banca extranjera es el de banca privada off-shore, la cual consiste en la venta de productos relacionados con distintos tipos de inversiones, generalmente asociadas a paraísos fiscales.

Si relacionamos esta ventaja, con el segmento de clientes de altos ingresos, al cual habitualmente este tipo de entidades orienta sus negocios comenzaremos a entender el proceso de fuga. Durante el desarrollo de la relación con sus clientes, los servicios prestados localmente por parte de las entidades internacionales, pueden complementarse con la apertura de cuentas en sus casas matrices o entidades vinculadas en el exterior. Si bien los clientes pueden por distintas razones (rentabilidad, costumbre, etc.) realizar sus inversiones a nivel local, cuando el riesgo de una crisis se incrementa, el sacar los fondos del país se transforma una simple instrucción al banco, en la medida en que no existan restricciones o controles. Dichos controles para el caso argentino, llegaron en el año 2002, un poco tarde a la luz de las conclusiones del informe mencionado al principio.