URUGUAY: UNA PENDIENTE CUESTA ARRIBA

Rodolfo Rapán

por Rodolfo Rapán

martes, 25 de marzo de 2003

La apertura del Nuevo Banco Comercial, después de ocho meses de que fueron cerrados los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera, es un hecho importante para el sistema financiero uruguayo. En ese extenso plazo, los miembros del gobierno, no pudieron conseguir que los accionistas de las entidades cerradas aportaran fondos, así como tampoco ningún nuevo socio capitalista que se interesara en el proyecto.

Este incremento de la participación del Estado en el sistema financiero podría incrementarse si se hace lugar al pedido de incorporar al Banco República, los depósitos correspondientes a los ahorristas del fallido Banco de Crédito. Estos hechos, van en línea opuesta a las recomendaciones del FMI, relacionadas con la disminución de participación del Estado en el sistema financiero.

A diferencia de Argentina donde el Estado tuvo una fuerte participación sobre las reglas de juego, interviniendo los contratos entre privados (pesificación asimétrica, corralito, etc.), Uruguay desarrolló una estrategia “de mercado” en el manejo de la crisis del año pasado, buscando el apoyo de los accionistas internacionales y tratando de generar certidumbre política bajo el paraguas de organismos internacionales.

La apertura de esta nueva entidad, marca un principio de solución para una parte de los ahorristas que padecieron la crisis financiera en el año 2002, pero el recupero final de sus depósitos (a 6 años) se encuentra fuertemente atado a la favorable evolución de este banco en ese plazo.

Resta aún definir la situación del Banco de Crédito y de la mayoría de las subsidiarias off shore de las entidades suspendidas, cuyos clientes están comenzando a presentar demandas judiciales contra el Estado uruguayo así como contra los accionistas internacionales.