URUGUAY, SE MANTIENE LA INCERTIDUMBRE

Rodolfo Rapán

por Rodolfo Rapán

jueves, 06 de febrero de 2003

Uruguay es una plaza tradicional en la cual algunos argentinos depositan sus fondos “off shore”. El 2002 fue uno de los peores años para ese país, cuya economía depende en gran medida del sistema financiero. El contagio de la crisis argentina fue inevitable y hacia principios de abril de 2002 el índice UBI (Uruguay Bond Index, primo uruguayo de nuestro conocido EMBI) medidor del riesgo país en ese mercado, abandonó su nivel de 500 puntos básicos para iniciar una escala ascendente que a fines de julio tocó los 3000 puntos. Durante el año 2002 los depósitos en moneda extranjera de no residentes bajaron un 63.4%, mientras que los de residentes cayeron un 27% totalizando una baja general del 43.5%.

El manejo de la crisis por parte de las autoridades monetarias fue diferente al argentino. Se intentó que la banca privada se arreglara por si sola y se reprogramaron los depósitos de la banca pública. Esta operación tuvo su costo en la suspensión de varios bancos como Galicia, De Montevideo, Comercial, Caja Obrera y de Crédito, además de otras compañías financieras y cooperativas de crédito.

Durante enero 2003, el mencionado indicador de riesgo país se mantuvo en torno de los 1600 puntos con tendencia a la baja, pero los rumores de pesificación de fines de mes lo hicieron subir 500 puntos en una semana. Esa volatilidad no es buena para un sistema que aún tiene varios temas importantes para resolver entre los cuales se destacan la salida de los bancos suspendidos (que deberá incluir la reapertura del Nuevo Banco Comercial y el arreglo de los problemas judiciales planteados contra el propio Estado por varios ahorristas); el cumplimiento de los servicios de deuda externa y la recuperación de la confianza de los argentinos.