Securitización: ¿sobrevivirá la gran responsable de la crisis?

lunes, 05 de enero de 2009

Acusados de haber provocado el mayor descalabro financiero de los últimos tiempos, muchos se preguntan si no llegó el final para estos productos. Pero no está tan claro

Cuando Alan Greenspan hablaba de la “exuberancia irracional de los mercados”, ¿estaría pensando en el boom de los instrumentos financieros securitizados, que crecieron como hongos después de la lluvia a partir de la fuerte caída de tasas de interés de 2001? Porque la afirmación del antiguo presidente de la Reserva Federal le calza como un guante a este desarrollo “irracional” del mercado de estos productos derivados, que hoy son señalados por el dedo de todos los analistas como los grandes responsables de la crisis subprime.

Pero la historia de las securitizaciones no es reciente y en realidad comenzó en los años ‘80, con la llegada de las “finanzas cuantitativas” a los mercados de Nueva York y Londres. Esta disciplina, creada por profesionales ajenos al mundo tradicional de las finanzas (matemáticos, ingenieros y físicos), desarrolló complejos modelos matemáticos para medir el riesgo de las inversiones y maximizar las rentabilidades. Gracias a la aparición de computadoras más sofisticadas, estos modelos se volvieron imprescindibles, a tal punto que permitieron los boom de 1990 a 2007 y son el germen de la crisis actual.

Con las finanzas cuantitativas llegaron también los “instrumentos derivados” y la securitización de activos. Hasta ese momento, los bancos se dedicaban a prestar dinero a sus clientes y previsionar una parte para enfrentar el riesgo de incobrabilidad. La gran revolución de la securitización fue que a partir de ese momento, los bancos pasaron a transferir este riesgo de incobrabilidad a los mercados financieros (porque vendían nuevos activos securitizados con estos créditos), lo que les permitía dejar de previsionar y disponer de más capital. Antes de la securitización, los bancos proveían 3 de cada 4 dólares que se prestaban en todo el mundo. Después, pasaron a proveer 1 de cada 3. La securitización se convirtió en un sistema bancario paralelo.

A raíz de la crisis de las punto com en 2000, la Fed decidió adoptar una política muy agresiva de baja de tasas de interés. Este fue el inicio del boom inmobiliario, con la venta indiscriminada de créditos hipotecarios, incluso a personas que en otras circunstancias no habrían reunido los requisitos mínimos para calificar.

Y a partir de 2002 se puso en marcha la industria de los activos securitizados con paquetes de hipotecas (juntando AAA con las famosas subprime). Los bancos salieron a vender estos instrumentos, la mayoría bajo la forma de CDO (Collaterized Debt Obligations), que implicaba “cortar” las hipotecas en varios tramos de deuda, con rentabilidades y riesgos diferentes. El éxito de este nuevo mercado fue enorme: antes de que estallara la crisis (julio de 2007), el total de CDO emitidos representaba u$s 2,5 billones, de los cuales la mitad estaban estructurados con hipotecas subprime. Pero el fin del milagro se dio con la suba de tasas de la Fed para evitar una escalada inflacionaria. Como el costo de los créditos también subió, la morosidad se disparó, cayó la venta de casas y sus precios, derribando al mercado de activos securitizados en pocos meses.

¿Pero qué puede pasar con las securitizaciones a partir de ahora? Los que se quemaron con ellas, difícilmente vuelvan a acercárseles, por lo menos por un buen tiempo (en general, los inversores tiene memoria corta y vuelven a probar con recetas similares cuando se les dispara el afán de lucro). Pero los especialistas no creen que desaparezcan como alternativa de inversión. Por lo menos, no volverán a crecer hasta que la crisis se termine y los precios en el mercado inmobiliario dejen de caer.

“Con el mercado de securitizaciones se ganaban u$s 200.000 millones por trimestre”, sostuvo Jes Staley, CEO de JPMorgan Chase Asset Management, en una entrevista reciente. “Habrá que reemplazarlo con instrumentos similares, a pesar de que sea largo y difícil. Todavía sigue existiendo la necesidad de financiar a los consumidores, el mercado inmobiliario, las tarjetas de crédito y los créditos para la compra de autos”. Los especialistas creen que las nuevas securitizaciones deberían ser menos rentables, pero más seguras y transparentes.

Fuente: El Cronista