Para los cómicos de EE.UU., no hay nada mejor que un ejecutivo de Wall Street

martes, 23 de diciembre de 2008

Humoristas norteamericanos se mofan de las desventuras del sector financiero. Aseguran que a través de la risa se puede contribuir a una mejora en el vapuleado estado de ánimo nacional

Para una amplia mayoría de norteamericanos, Wall Street pasó a ser una mala palabra. Y no es para menos, después de que estallara el problema de las hipotecas subprime, se destapó una olla repleta de irregularidades en el sistema financiero y salió a la luz una lista interminable de fraudes, lo que dejó sin ahorros y trabajo a centenares de estadounidenses. Recientemente, el caso que involucró al ex presidente del Nasdaq, que estafó a miles de personas con u$s 50.000 millones, dejó con la boca abierta a más de uno. Y eso, después de haber presenciado a los ejecutivos de compañías en problemas deglutir cuatro toneladas de caviar para celebrar el rescate de u$s 700.000 millones por parte del Gobierno de los EE.UU con una fiesta de u$s 800.000 millones en las Islas Caimán o a los máximos responsables de las empresas fabricantes de automóviles el mes pasado cuando viajaron a Washington en aviones privados para pedir un rescate económico por parte del Congreso.

No obstante, como con la muerte, existe el humor negro para descontracturar los ánimos en medio de tantos disgustos y malas noticias. Es así como humoristas de EE.UU. aprovechan las desventuras de los bancos y se mofan de ellos. En la lista del famoso conductor del programa Late Night de la cadena CBS, David Letterman, sobre las 10 mejores formas para hacer más divertida la crisis financiera, por ejemplo, se sugiere: “Invertir la mitad de su cartera en alcohol y la otra mitad en bailarinas eróticas”. En The Daily Show, Jon Stewart pidió que el Congreso rescatara a la industria automovilística: “Wall Street perdió u$s 7 billones sin vender nada. Por lo menos cuando Detroit pierde dinero conseguimos autos”.

Los humoristas, que a menudo se burlan de presidentes y celebridades, aseguraron que encuentran grandes desafíos cuando bromean sobre los ejecutivos bancarios que no hallan al hacerlo con personajes famosos o políticos como Bill y Hillary Clinton o el gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, que fue acusado de tratar de vender la banca vacante del presidente electo de Barack Obama.

Y si bien las bromas sobre la economía no pueden devolver a los inversores lo que perdieron, algunos cómicos dicen que pueden mejorar un poco el estado de ánimo nacional. “Wall Street es una entidad que los estadounidenses llegamos a odiar de forma colectiva, como los Yankees o Exxon”, dijo Hugh Fink, productor de D.L. Hughley Breaks the News, un programa cómico semanal de CNN. “Si bien la crisis financiera es terrible, es refrescante tener otro tema del que hablar después de dos años de campaña electoral”, opinó Carol Kolb, redactora de The Onion News Network en Nueva York. Para Mo Rocca, un humorista que ha aparecido en CBS y en Comedy Central, una división de cable de Nueva York de Viacom “los ejecutivos de Wall Street constituyen blancos muy atractivos”.

De la reputación a la burla

“Los peces gordos de Wall Street nos convienen a todos”, sentenciaron los comediantes. “Es lo contrario de reírse de gente pobre o discapacitada, que es algo que se supone que no debemos hacer”, argumentaron. La figura de Richard Fuld, ex máximo responsable ejecutivo de Lehman Brothers Holdings, fue una de las preferidas en programas como Saturday Night Live tras la quiebra del 15 de septiembre del banco de inversión o en el noticiero satírico Weekend Update del programa del 27 de septiembre, en el que Jason Sudeikis, de 33 años, apareció en el papel de Fuld con un barril como único atuendo. “La idea era mostrarlo hablando sobre cómo estaba cambiando su vida”, dijo Doug Abeles, que produce y escribe el segmento. “Se usó un recurso satírico de la década de 1920 sobre lo que podía vestir una persona pobre”. Wall Street es ahora blanco habitual del conductor de The tonight Show, Jay Leno. En un monólogo advirtió sobre “un arma nueva que destruye a la gente pero deja intactos los edificios. Se llama bolsa”. Y agregó: “¿Tienen idea de cuán baratas son ahora las acciones? A Wall Street ahora le dicen Wal-Mart Street”.

Fuente: El Cronista