La Reserva Federal presionará para lograr que bajen las tasas de largo plazo

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Hay temor a que avance en el área de financiación y desplace a los mercados privados. Podría hacer más lento el proceso de normalización de los mercados

La Reserva Federal dejó en claro ayer que no se ha quedado sin municiones, aunque es cierto que, de hecho, agotó su capacidad de recortar la tasa de Fondos Federales, que es el método tradicional que se usa para estimular la economía.

El comunicado de la entidad equivale a un compromiso de recurrir a todas las herramientas a su disposición para seguir tratando de bajar las tasas de interés reales que enfrentan los propietarios de viviendas y las compañías. Y puede hacerlo sin límite financiero, siempre que esté dispuesta a acumular reservas y/o imprimir dinero para financiar el proceso.

La tasa de Fondos Federales, que es la overnight que tienen en cuenta los bancos para prestarse entre sí, es sólo una de las incontables tasas de interés de afectan la economía. La mayoría de los préstamos son a períodos mucho más largos y su costo se constituye con una tasa libre de riesgo, representada por el rendimiento de los títulos del gobierno con vencimiento similar, a la que se suma una prima por riesgo o spread. La Fed puede tratar de empujar a la baja cualquiera de estos dos componentes.

En realidad, está actuando en ambos frentes desde hace un tiempo. Al recortar la tasa de Fondos Federales también impulsó a la baja las tasas libres de riesgo a más largo plazo. Y al lanzar agresivas operaciones de liquidez, ha tratado de contener el aumento de los spreads.

De aquí en adelante la combinación de herramientas será diferente porque, al quedar en torno a cero, la tasa de Fondos Federales está fuera del cuadro, pero el impulso básico en materia de políticas continúa. En el Japón de la década de los 90, tras el estallido de la burbuja, en última instancia se recurrió a la estrategia denominada quantitative easing, que se refiere a las intervenciones que realiza un banco central cuya tasa oficial ya está en cero, para obligar a las tasas de interés efectivas a quedar por debajo de cero. Como lo ha declarado, la Fed tiene una variedad de maneras de hacer caer las tasas libres de riesgo a largo plazo, incluyendo la compra de bonos del Tesoro para poner tope a la tasa de interés a 10 años, aunque comprometerse a mantener las tasas bajas según sea necesario para apoyar el crecimiento o, incluso, fijar una meta de inflación, ofrecen alternativas.

Sin embargo, dado que las tasas libres de riesgo a largo plazo ya están muy bajas en EE.UU., es discutible cuánto podrá lograr la Fed con la compra de bonos del Tesoro. La principal diferencia entre Japón después de la burbuja y EE.UU. después de la burbuja es que los spreads por riesgo están mucho más altos en este último país. De modo que la Fed seguirá buscando formas de aplastar estos spreads. Esto involucra operaciones para proveer liquidez que se han convertido en operaciones de crédito, prestándole a bancos y compañías de manera directa a través del mercado de commercial paper (las obligaciones negociables de corto plazo) y comprando títulos emitidos por los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac.

Hay algunas señales de que estos esfuerzos del banco central de EE.UU., sumados al impulso del Tesoro por recapitalizar el sistema bancario, comienzan a dar frutos. El problema es que si la Fed avanza aún más en el área de financiación, en cierta medida está desplazando a los mercados privados y, mientras asegura la oferta de crédito, podría hacer más lento el proceso de normalización de los mercados.

Fuente: El Cronista