Los bancos brasileños tienen “a ganancia mais grande do mundo”

martes, 16 de diciembre de 2008

Las empresas brasileñas están que trinan por los márgenes que ganan los principales bancos del país. Con una inflación anual del 6%, la diferencia entre las tasas que pagan por tomar dinero y las que cobran por prestarlo alcanzan los 28 puntos

Hace algunas décadas atrás, cuando Brasil prometía ser la potencia económica regional que hoy ya es, los brasileños se imaginaban futuros de grandeza con eventos o monumentos de escala planetaria. El Maracaná, el Carnaval, el Amazonas eran “os maiores do mundo” y la Argentina trataba tímidamente de ponerse a la par mostrando la avenida y el río más grandes del mundo. Hoy Brasil es considerado por los inversores internacionales como “el” mercado regional, por lo que llama poderosamente la atención que en materia de spread bancarios también sufran este síndrome de gigantismo. De acuerdo con un informe publicado por la FIESP (Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, el mayor lobby industrial del país), las empresas brasileñas tienen que lidiar con los márgenes bancarios más altos del mundo, lo que no les causa ninguna gracia y puede terminar en una intervención del gobierno federal.

El informe de la patronal paulista muestra que la diferencia entre las tasas que pagan las entidades bancarias por tomar dinero y las que cobran por prestarlo llegó en el mes de septiembre pasado a los 28,4 puntos en promedio, cuando la tasa de inflación anual supera levemente el 6%. Y al cruzar estos datos con los que recopila el Fondo Monetario Internacional, surge que este spread es el más alto a nivel mundial, muy por delante del promedio de Colombia (7,4 puntos) y de Francia (7 puntos).

Al igual que en otras partes del mundo, en Brasil también se discute de qué manera los bancos se están aprovechando de las líneas de refinanciamiento y demás facilidades que les otorgan los bancos centrales para capear la crisis financiera (en el caso de Brasil se trata de reducciones en los encajes bancarios), en detrimento del resto de la economía real (empresas y particulares), que tienen que pagar tasas más altas.

Esta pulseada entre los bancos y las empresas por las tasas que se cobran no es nueva y ya lleva muchos años. De hecho, en 2001 el spread bancario había alcanzado los 39,9 puntos y desde la Federación Brasileña de Bancos (Febraban) salieron a defenderse y mostrar cómo había caído esta brecha en estos últimos 7 años (en total un 28,9% de rebaja). Pero la realidad muestra que muchas empresas tuvieron que fondearse en el exterior en dólares para evitar tasas tan altas, aunque con la crisis actual se generan algunos problemas de pago y riesgos de default en deuda corporativa.

El problema surge a partir del momento en que el país atravesó un período de inflación alta a principios de los años 2000, lo que mantuvo la tasa de interés de referencia Selic en niveles elevados durante un largo período de tiempo (incluso en 2003 llegó a estar en el 26,3% anual). Y ahí comenzaron a distorsionarse las tasas que tuvieron que pagar los particulares y las empresas. Pero si bien se redujeron, mostraron mayor inflexibilidad a la baja que la caída de la Selic (-57% en los últimos 5 años).

De acuerdo con un estudio del Banco Central de Brasil, esta sobretasa del 28,4% se explicaría en más de un tercio (37,35%) como cobertura para incobrables, los costos administrativos de los bancos se llevan un 13,5%, diversos impuestos un 22,2%, lo que deja un margen de ganancia promedio del 7,65% para las entidades bancarias. Se entiende la bronca de los industriales paulistas y más por el contexto actual.

Desde el gobierno de Lula se está tratando de buscar una forma de bajar las tasas de interés de los bancos. Uno de los mecanismos de presión son los encajes, que fueron reducidos durante los últimos 2 meses para evitar que la economía perdiera liquidez. Pero el aviso ya llegó por parte de la ministra de la Casa Civil (Jefa de Gabinete) Dilma Rousseff: “el presidente Lula está extremadamente preocupado por las tasas. Y determinó que los bancos hagan una revisión de lo que están cobrando por encima de la Selic. Querer alcanzar una mayor rentabilidad en medio de una contracción de la economía no está bien. Es una cuestión de responsabilidad“, advirtió la funcionaria.

Fuente: El Cronista