Controversia: En la crisis, un banco es más importante que una industria, no importa cuántos empleados tenga cada uno

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Citigroup recibió los US$ 25.000 millones que todavía no consiguen (sumados) General Motors, Ford Motor y Chrysler. Hoy anuncian US$ 100.000 millones para ayudar a las tarjetas de crédito.

Que un Gobierno se lance a rescatar empresas al borde de la quiebra genera inevitablemente agravios comparativos: ¿Por qué a uno sí y a otro no?

Eso es lo que está ocurriendo en USA: los presidentes de los 3 Grandes del automóvil (Ford, General Motors y Chrysler) tuvieron que sufrir 2 días de infierno en el Congreso para pedir un préstamo de US$25.000 millones, pero les dijeron que volvieran a sus oficinas y elaborasen un plan de negocio viable para demostrar que no van a volver a pedir dinero dentro de 1 año.

Mientras tanto, Citigroup/Citibank, que hace 1 mes recibió US$25.000 millones, ahora consiguió otros US$20.000 millones. Y su gerente general, Vikram Pandit, ni siquiera tuvo que volar hasta Washington DC para conseguirlo.

Bueno... Robert Rubin, hoy tan vinculado a Barack Obama como ex titular del Tesoro con William Clinton y allegado al partido Demócrata, es el Nº1 del Consejo de Accionistas de Citigroup.

Pero le bastó con aceptar ante los medios de comunicación que así no podía seguir funcionando para que Ben Bernanke, jefe de la Reserva Federal, se interese personalmente por el tema.

¿Cómo se explica esa aparente injusticia?

Ocurre que salvar un banco como Citibank tiene que tener preferencia respecto a la industria de automóvil.

Pese a que el colapso de 1 o más de los 3 Grandes (General Motors, Ford Motor y Chrysler) tendría enormes implicaciones en la tasa de desempleo, evitar la quiebra de Citi es imprescindible para prevenir un shock todavía peor para el frágil sistema financiero.

Muy caro ha pagado la economía estadounidense la decisión de dejar caer a Lehman Brothers. Nadie se ha olvidado de semejante grave error de Henry Paulson, el titular saliente del Tesoro.

"Por muy extraño que parezca, es más fácil políticamente negar el dinero a Detroit (la sede de los 3 Grandes) que a Wall Street. Los 3 Grandes han sido señalados como el ejemplo de mala gestión (N. de la R.: Toyota y Honda los han pasado por arriba durante los últimos 20 años) y obligados a pasar por el aro para conseguir el dinero, mientras que los bancos no tienen que hacer mucho más que quejarse de los inversores que se ponen cortos en su valor para conseguir más dinero", dijo Paul R. La Monica, autor del blog The Buzz, en CNN Money.

"Es drásticamente distinto: lo que el Gobierno tenía que hacer era no permitir la

caída de Citi bajo ninguna circunstancia. No puedes tener un mundo financiero sin los grandes bancos", explica Daniel Alpert, directivo de Westwood Capital.

David Resler, economista jefe de Nomura, añade que la quiebra puede ser una opción para los 3 Grandes, mientras que para un banco la liquidación obliga a recordar el crac que se desencadenó con Lehman Brothers en septiembre. "Y eso es algo que el Gobierno no va a volver a permitir", concluyó.

En especial, en el caso de Citi, una entidad enorme con implicaciones en toda la economía. Se trata de salvar el sistema, no a una empresa; pero es necesario para que sobreviva el sistema, opinó.

"Detroit no hizo nada en los últimos 20 años para ganarse el apoyo de Washington DC o del público", según Bob Andres, gestor de la firma Envestnet. "Tiene que haber un final. El Gobierno no puede nacionalizar todas las empresas del país. Tiene que trazar una línea y, desgraciadamente, Detroit puede quedar fuera".

Bueno, es una exageración. Probablemente, al final, Detroit quede adentro, pero está muy claro que es el límite, y el resto del parque manufacturero tendrá que soportarlo.

No se puede decir que Citi o el resto de la banca no hayan cometido errores; si así fuera, no se verían hoy como se ven. Han sido muchísimos errores.

Pero le basta con la garantía de futuras pérdidas (el paquete de US$306.000 millones en avales) para conseguir dinero en la crisis.

Por supuesto que esto no impedirá que su Junta de Accionistas aplique sanciones sobre los directivos, si es que no han cumplido sus objetivos. Pero ese es otro tema.

Para corroborar el enfoque de las autoridades estadounidenses basta con recordar que en las próximas horas, el Tesoro de USA y la Reserva Federal anunciarán un nuevo programa de préstamos para revitalizar el mercado de crédito al consumo, según publican la agencia Bloomberg y el diario The Wall Street Journal.

La iniciativa costará entre US$25.000 y US$100.000 millones de los US$ 700.000 millones aprobados por el Congreso estadounidense, según el Journal. Y consiste en que ese dinero se preste a inversores que quieran comprar títulos respaldados por tarjetas de crédito, préstamos para compra de automóviles y préstamos para estudiantes.

El objetivo es hacer más fácil que los consumidores puedan seguir pidiendo dinero prestado. Desde el Gobierno está creciendo la preocupación sobre los problemas del mercado de crédito al consumo.

Fuente: Urgente 24