miércoles, 26 de noviembre de 2008
Con un rendimiento del 25% anual, es una opción de inversión que le gana al plazo fijo y que tiene la ventaja de estar fuera del circuito bancario, para aquellos que temen algún tipo de corralito o confiscación de depósitos.
Con un rendimiento del 25% anual, es una opción de inversión que le gana al plazo fijo y que tiene la ventaja de estar fuera del circuito bancario, para aquellos que temen algún tipo de corralito o confiscación de depósitos. Además, en el caso de los fideicomisos de consumo, al tener como activo subyacente una cartera de créditos muy atomizada, el riesgo de cobro disminuye sustancialmente. La alternativa de los fondos comunes de fideicomisos aportan liquidez a aquellos que quieren inversiones de cortísimo plazo.
Ahora que las tasas de interés están bajando, que el dólar frenó su carrera ascendente, que las acciones siguen inestables e impredecibles, que el euro dejó de ser negocio, que el fin de las AFJP secó la ya escasa liquidez del mercado de capitales... vuelve la pregunta de los inversores desorientados: ¿dónde conviene poner la plata?
Ante este panorama, muchos vuelven a mirar un instrumento que experimentó un crecimiento acelerado desde 2002, de la mano de la recuperación económica: los fideicomisos de créditos de consumo. Cuentan a su favor con el antecedente de haberse mostrado como una de las alternativas más seguras de inversión durante la crisis, ya que el respaldo del flujo securitizado permitió aislar el riesgo de la compañía y evitar el default. Durante la recesión del 2001, mientras los bonos y las obligaciones negociables defaultearon, el fideicomiso fue uno de los escasos instrumentos de oferta pública que terminó pagando. El secreto reside que, si uno cobra la cartera de créditos, no hay manera en que la empresa se apropie de ese dinero, pues ya lo cedió de antemano al fideicomiso.
Por otra parte, el riesgo de default depende de que, a su vez, los consumidores dejen de pagar sus cuotas por los artículos comprados. Según los analistas, este riesgo es bajo, ya que la experiencia ha demostrado que la mora en este tipo de productos es baja, incluso en tiempos de crisis, y que hay mayores probabilidades de que alguien deje de pagar una hipoteca antes que dejar de pagar la cuota del lavarropas.
“Es un instrumento ideal para diversificar los ahorros, accediendo a productos garantizados que brindan atractivas tasas de interés. Además, tienen la ventaja de que ofrecen rendimientos superiores a otros instrumentos con igual duration, a la vez que poseen muy baja volatilidad”, explica Nora Trotta, presidente de Gainvest. Un fideicomiso emite títulos de deuda o certificados de participación, donde los inversores proveen fondos para que el fiduciario realice la adquisición de los activos a ser fideicomitidos. El fiduciante transmite la propiedad fiduciaria de los activos a ser titulizados al fiduciario para que los ejerza, según el contrato, en beneficio de los inversores.
Para las compañías de electrodomésticos, el esquema de venta en cuotas con planes propios es un instrumento esencial para poder fondearse, que hoy está en pleno auge. De hecho, en lo que va del mes ya se han colocado 11 emisiones por casi $ 400 millones, y están en proceso de colocación otras 10, por un total de $ 580 millones. Esto arroja un total cercano a los $ 1.000 millones, un 40% más lo que emitido en noviembre del año pasado. Sin contar las colocaciones que están esperando aprobación de la Comisión Nacional de Valores, que podrían ser unas cuantas más.
La participación de las AFJP siempre fue fuerte en el mercado, por lo que en la City se preguntan qué pasará cuando no estén las administradoras. Pero en el Gobierno aseguran que cuando las AFJP dejen de existir, el rol de la Anses va a ser mucho mayor, que de hecho ya envió señales claras al mercado de su intención de que la rueda de consumo no se detenga, al participar como actor central en varios fideicomisos que se lanzaron este mes.
Y hasta se llegó a especular con la posibilidad de que, ante la salida de las AFJP del mercado, los emisores de fideicomisos pudieran instrumentar alguna modificación para tornar más atractivo este instrumento a los ojos de los inversores minoristas. Lo que es seguro es que el fideicomiso se ha transformado en una pieza tan importante de la actividad comercial que es impensable que su funcionamiento se detenga.
Tasa tentadora
Para el inversor, poner la plata en este instrumento tiene la ventaja de que paga unos puntos más que la tasa Badlar -los depósitos de más de $ 1 millón, por lo que hace unas semanas orillaban el 30%, pero ahora cayeron a entre el 22% y el 25%. Si bien el plazo de duración suelen ser de entre cuatro a seis meses, los pagos se realizan mensualmente; cuando el deudor abona la cuota. Por lo tanto, es una manera de ir manteniendo un cierto nivel de liquidez; pero con la ventaja de que los títulos se pueden vender en mercado secundario (aunque la liquidez es baja), donde se cobra una comisión como con cualquier título público.
¿Es un buen negocio?
“Depende principalmente de lo que pase con el tipo de cambio, dado que son colocaciones en pesos. Si el dólar se fuera a $ 4 no sería tan rentable. De todos modos, el principal riesgo es que suba mucho la mora, por lo que lo mejor es que sean muchos créditos, de montos muy chicos, en una canasta de fideicomisos”, sugiere Marcelo Elbaum, director de Convexity y autor de “Hombre Rico Hombre Pobre”.
La inversión en valores fiduciarios puede verse afectada por situaciones de mora o incumplimiento en el pago de los créditos, su ejecución judicial o pérdida neta. Ello dependerá de tres tipos de riesgo:
a) Riesgo país: Mide el riesgo de una eventual insolvencia comercial o financiera de un país ante problemas políticos o derivados de graves perturbaciones económicas que puedan afectar la capacidad de repago de sus obligaciones.
b) Riesgo sistemático o de mercado: Es el riesgo que no es diversificable y que afecta a todos los activos de una misma especie.
c) Riesgo no sistemático: Es el riesgo atribuible a factores que afectan solo a un activo.
Las calificadoras de riesgo valúan principalmente el riesgo no sistemático, al evaluar la cartera de préstamos cedida por el fiduciante (mora, política de originación de créditos, mecanismo de cobro) y los riesgos asociados a la estructura. Al no poder asegurarse la existencia de un mercado secundario fluido, los inversores deben evaluar también el riesgo de liquidez del instrumento.
“La clave de este tipo de créditos es que se encuentran muy atomizados, pues son de $ 800 o $ 1.000, lo cual es un reaseguro. Aparte, se les otorga a gente que no está bancarizada, cuya única fuente de financiación son las casas de electrodomésticos, así que si no cumplen se quedan totalmente fuera del circuito extra bancario”, sostiene Lucía Rodríguez, analista de mercado de capitales de Gainvest.
El monto mínimo de inversión es de sólo $ 1.000, en operaciones que no tienen gastos de suscripción ni de rescate. Sólo es necesario abrir una cuenta en una Sociedad de Bolsa y suscribir al fideicomiso que más se ajuste a las necesidades. Los fideicomisos se instrumentan en un certificado global que queda depositado en Caja de Valores, que acredita los fondos a cada uno de los depositantes y después a cada uno de los comitentes.
Para quienes buscan la ventaja del fideicomiso, pero sin la desventaja de la iliquidez, la opción ideal es el fondo común de inversión que tiene al fideicomiso como principal activo subyacente. El pionero en la materia fue Gainvest, pero ahora la oferta se ha extendido con otras instituciones que lo agregaron a su menú .
Estos instrumentos brindan la oportunidad de invertir fácilmente y diversificar la cartera, al estar administrados por expertos que controlan permanentemente las oportunidades que ofrece el mercado y que compran varios fideicomisos simultáneamente. En consecuencia, el portfolio se encuentra altamente diversificado en numerosos activos, disminuyendo el riesgo, además de ser una alternativa sumamente líquida: dentro de las 24 a 72 horas los FCI brindan la posibilidad de retirar el dinero. Por otra parte, las inversiones en fondos son de fácil seguimiento, porque el valor de la cuota parte es publicada en los diarios; aparte del hecho de que los fondos están controlados por la CNV, como organismo oficial dedicado a la supervisión y auditores externos independientes. Es una alternativa conservadora, pues los FCI se encuentran calificados por las mejores calificadoras de riesgo del mercado.
¿Quiénes invierten?
* Compañías de seguros 20% -13 de ellas están vinculadas a firmas de AFJPs-
* Bancos 18%
* AFJPs 17%
* Fondos comunes de inversión 15%
* Minoristas 10%
* Empresas 4%
* Otras 16%
Fuente: El Cronista
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