Hora de invertir o despedirse de los ahorros

lunes, 24 de noviembre de 2008

Por Julián Guarino. Redactor de Finanzas y Mercados.

Comer mucho hace mal. Después, una vez hecho el daño, hay que aguantarse. Por supuesto, lo primero es la dieta, agua en gotero, pollo hervido, verduras al vapor. A eso súmele un elemento clave que no siempre se tiene: tiempo.

Con las acciones sucede algo parecido. Ahí afuera hay un mercado imposible, donde la dinámica propia de cada plaza se ha visto drásticamente modificada. Sin embargo, nada es para siempre. Con los días, irá tomando fuerza una idea que todavía hoy puede parecer suicida. Una vez alcanzados los niveles básicos de certidumbre, sólo habrá dos opciones para aquellos que se sumergieron en la utópica idea de que el dólar es un refugio: invertir o despedirse del dinero atesorado. Al menos de una buena parte de él.

En un mundo que gira más lento aturdido por la desconfianza global, aquellos que disponen de sus ahorros reaccionan en forma paradójica y con ella el valor de las monedas. Los inversores le asignan mayor confianza a las monedas de los países donde sus bancos centrales se han mostrado más activos, donde la historia económica los ha identificado más eficientes. Esto, incluso cuando esa laboriosidad tenga que ver con el recorte de las tasas de interés. La consecuencia inmediata, el bajo rendimientos de los bonos, hoy, no provoca la huida de los inversores porque a nadie se le ocurre buscar rendimiento, sólo conservar el valor de lo que ya se tiene.

Pero el malestar que trae un empacho no dura para siempre. Y hay quienes después de un día de reposo sometido a lechuga descremada y mousse de agua mineral, ya quieren aspirar a platos más complejos, una milanesa al horno, un bife con ensalada.

Y cuando eso sucede, cuando después del sinceramiento en los precios de los activos haya un punto y aparte en el valor de las monedas, será entonces cuando vendrá la tajante disyuntiva para aquél que hizo del dólar su refugio. Porque adivine qué: la máquina de imprimir billetes verdes trabaja lunes a domingo, 24 x 24.

Fuente: El Cronista