El impuesto al consumo con tarjeta podría tener un piso

viernes, 21 de noviembre de 2008

Una opción es que se aplique para gastos superiores a $ 1.000. El gobierno porteño busca conseguir los votos que le faltan para aprobar el Presupuesto y achicar costos políticos

Tras haber anunciado su predisposición al diálogo para realizar modificaciones a la suba de impuestos contemplada en el Presupuesto 2009, el Gobierno porteño busca ahora seducir al voto opositor con una medida intermedia que no perjudique al núcleo duro de la reforma tributaria: antes de eliminar del proyecto el polémico tributo del 0,6% al consumo con tarjeta de crédito, intentará primero fijar un piso de cobro, para que lo paguen “los que más tienen”.

Una opción, dicen en el Ministerio de Hacienda porteño, es que se aplique el impuesto a los sellos a los resúmenes de cuenta superiores a los 1.000 pesos. Pero aún la cifra no está especificada. “La idea es establecer topes mínimos, debajo de los cuales no se aplicaría el tributo, para que no alcance a sectores de consumos medios”, dicen.

El macrismo busca así conseguir los cinco votos que le falta para aprobar el Presupuesto en el recinto y suavizar el costo político de una medida antipática, que ni la tropa oficialista termina de digerir. El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, inició el miércoles por la noche la ronda de negociaciones con legisladores propios y ajenos para analizar las alternativas. Apunta básicamente a lograr el apoyo del lopezmurphista Marcelo Meis (PRO) y de tres legisladores cercanos a Jorge Telerman y de buena llegada con el vicepresidente primero de la Legislatura, Diego Santilli: Alejandro Ravinovich, Fernando Cantero y Raúl Fernández.

De no lograr el objetivo, en el macrismo reconocen que no hay margen para arriesgarse. Ante el rechazo generalizado de la oposición, se daría marcha atrás con la aplicación del impuesto a las compras con tarjetas y buscarían otra opción para compensar los $ 32 millones que no recaudarían.

El resto de la reforma tributaria -con la que se pretende obtener ingresos extras por $ 350 millones- se mantendría intacta. Esto es, la extensión del Impuesto al Sello para los contratos privados, como pólizas de seguros (0,8% del valor) o la transferencia de un auto usado (2%). Quedaron exceptuados los contratos de teléfonos celulares, TV por cable, y prepagas.

“Necesitamos ese dinero para solventar las becas a las que triplicamos el monto”, explicó el jefe de bloque de legisladores del PRO Oscar Moscariello. Y recordó que junto con los $ 800 millones provenientes de las alzas en algunas alícuotas del impuesto de ingresos brutos, podrían acercarse a los $ 1.500 millones que no pudieron obtener por la traba del Gobierno Nacional para colocar un bono en el mercado.

Fuente: El Cronista