El bajón en el sector financiero golpea a los servicios de lujo

martes, 11 de noviembre de 2008

Se acabaron las fiestas que hacían los banqueros luego de fusiones o adquisiciones millonarias y las cenas con champán para fin de año

La escuela de conducción de alto rendimiento de BMW, el lugar favorito de los ejecutivos de Wall Street para desahogarse después de haber cerrado algún acuerdo de fusión o adquisición entre dos compañías, compara manejar un auto deportivo con hacer negocios. “A fin de cuentas, el cronómetro, al igual que los estados de resultado, nunca miente”, asegura el sitio web del centro de enseñanza.

Tal como pueden atestiguar los bancos que debieron pasar activos a pérdida, eso quizás nunca fue tan cierto.

Con la escasez de fusiones y adquisiciones millonarias, lo cual está haciendo añicos los estados de resultado de los bancos, son cada vez más raras las rituales cenas y otras extravagantes celebraciones que a menudo vienen tras la firma final de un acuerdo.

La pequeña cantidad de oficiales de banca de inversión y de inversores que han sellado acuerdos en los últimos dos meses no sólo están cambiando lomo por pollo, sino que están concentrados en no perder su empleo.

Y los proveedores de productos y servicios de lujo que abastecen al sector bancario están sufriendo las consecuencias.

“Se suponía que estábamos en Pebble Beach, pero lo cancelamos”, contó un banquero. Otro notó que los fabricantes de deal toys, los souvenirs conmemorativos que representan a las compañías involucradas en la operación y que pueden costar hasta u$s 150 cada uno, están haciendo grandes esfuerzos por no quedar fuera de los radares de sus clientes.

La mitad de la cifra de acuerdos sellados en los últimos dos meses proviene de ventas de bancos en problemas y otros activos financieros, por lo que no hay mucho para festejar.

Sin incluir al sector financiero, el valor de los acuerdos en Estados Unidos cerrados en septiembre y octubre promedió montos inferiores a u$s 70.000 millones, comparado con la media de u$s 170.000 millones de los mismos meses el año pasado, según Dealogic.

La más legendaria cena, quizás, siga siendo la velada empapada de champaña que organizó el magnate Henry Kravis en el Hotel Pierre de Nueva York después de quedarse con el control de RJR Nabisco.

Durante el auge de las puntocom y luego los días dorados del private equity, eran habituales los fines de semana largos dedicados a la caza de faisanes, rodeo de becerros y campeonatos de golf. Esos costos se trasladaban silenciosamente al cliente, contó un ejecutivo del sector.

Muchos bancos y firmas de compra de compañías ya habían recortado parte de esos gastos en los últimos años, descartando las excursiones de varios días y disminuyendo costos en deal toys y fotos de equipo. Frente a la actual poca cantidad de operaciones que se cerraron, esas restricciones se han intensificado.

Walter Irvine, director de eventos corporativos en Skip Barber Racing School, estima que las reservas provenientes del sector bancario seguirán cayendo. “Invariablemente, serán menos, y también disminuirán los programas y gastos periféricos, como indumentaria marcada con monogramas y fotografías,” explicó.

Fuente: El Cronista