historias de bancos

La bóveda del ex Banco Municipal atesora casi dos décadas de olvido

miércoles, 02 de mayo de 2012

Joyas y bicicletas viejas esperan ir a remate

Los llaman "los de abajo". Residen en el subsuelo, en el "inframundo" del Concejo Deliberante de la capital. Tienen una sola misión: custodiar lo que quedó en el tesoro del ex Banco Municipal que funcionó, hasta su cierre, en el edificio de San Martín y Monteagudo, donde ahora deliberan los representantes vecinales.

Al ingresar al inmueble por una puerta giratoria (ya quedan pocas en las capital), una ancha escalera conduce al subsuelo. Hacia la derecha, una cortina de pana recubre el ingreso hacia el anfiteatro San Miguel Arcángel. A la derecha, una puerta con rejas, entreabierta, invita al ingreso hacia el "Hades" municipal. Una vetusta computadora de más de 15 años de uso decora una oficina. Armarios antiguos y máquinas de escribir estilo Remington componen la escena, que indica que el tiempo pasa lentamente en ese húmedo lugar.

Una mujer de unos 60 años mira unos papeles. Antes de comenzar a hablar pide reserva de su nombre "por cuestiones de seguridad". "Yo soy la única que sabe la combinación del ingreso hacia la bóveda del tesoro. La tengo guardada en mi cabeza", cuenta la mujer. La queja sobreviene al instante. Sus palabras brotan con fuerza, como si hubiesen estado esperando, desde hace tiempo, el momento para escapar de su boca. "Somos seis empleados que estamos aquí desde que privatizaron el banco. Muy pocos saben que existimos. Sé que dependemos de la Secretaría de Hacienda. Pero no sé quién está al frente de esa área porque nunca lo vi,", afirma en alusión al titular de las finanzas municipales, Silvio Bellomío. Cuando se le consulta sobre el tesoro y el sistema de seguridad para ingresar a la bóveda, frunce el ceño. "Cómo te voy a dar esos detalles....", responde, y hace valer su función de "cancerbera".

El Banco Municipal nació en 1898 por iniciativa del intendente Zenón Santillán, con el objetivo de luchar contra la usura de las casas de empeño de la época. Durante décadas, los vecinos de la cuidad empeñaron sus bienes a cambio de dinero. "En la bóveda hay de todo: desde joyas hasta bicicletas viejas que quedaron allí porque la gente no canceló su crédito. Algún día irán a remate", cuenta la señora, ya un poco más animada a dialogar. Comenta que en la bóveda hay una pila de Bonos de Cancelación de Deudas (Bocade) y también unos 250.000 cospeles que quedaron fuera de circulación. No sabe por qué llegaron allí. "Hay muchas joyas... mucho oro. Hay también un combinado (equipo de música), hay cuadros, planchas viejas. Hay de todo. Lo que usted se quiera imaginar", enumera.

Cuenta con nostalgia que antes de que se privatizara el Banco Municipal, cumplía la función de gerenta comercial de la entidad. "Cuando se produjo el traspaso, en la época del intendente Oscar Paz, me habían prometido que me equipararían el salario con los bancarios. Lamentablemente no fue así. Hoy tendría que estar ganando cinco veces más. Pero bueno, aquí estamos, firmando certificaciones laborales de los ex empleados de la entidad ", rezonga.

Actualmente, los funcionarios desconocen la cantidad exacta de bienes que permanecen guardados. Tampoco se sabe cuándo el municipio rematará los bienes allí preservados. Mientras tanto, "los de abajo" seguirán atesorando décadas de olvido. 

Fuente: La Gaceta