Carta Organica

El oficialismo apura la reforma del Banco Central

viernes, 02 de marzo de 2012

Se tratará en comisión la semana próxima

El oficialismo en la Cámara de Diputados intentará que los deseos de la Presidenta tengan una rápida respuesta legislativa. El jefe del bloque kirchnerista, Agustín Rossi, anticipó ayer que su bancada tiene previsto intentar aprobar en dos semanas el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo para modificar la carta orgánica del Banco Central y la ley de convertibilidad.

Con mayoría oficialista en ambas cámaras, es previsible que el proyecto se convierta en ley en poco más de un mes.

La iniciativa ingresó ayer, a las 16.35, por la mesa de entradas de la Cámara de Diputados, sólo una hora y media después de finalizado el discurso de Cristina Kirchner ante la Asamblea Legislativa. El texto, firmado por el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y por el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, fue recibido en un Congreso semivacío. Las autoridades dispusieron un asueto administrativo, luego de la apertura de las sesiones ordinarias, pero los empleados de mesa de entradas de Diputados recibieron instrucciones de esperar la llegada del proyecto.

Esa misma dedicación podrá verse la semana próxima, cuando el oficialismo intentará que la iniciativa obtenga despacho de comisión, según informaron en la conducción del bloque oficialista. "Lo empezaremos a tratar rápidamente", confirmó el diputado Carlos Heller (Nuevo Encuentro), presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja. La iniciativa también podría ser girada a la Comisión de Presupuesto, que preside el kirchnerista Roberto Feletti.

Autor de un proyecto para declarar como servicio público la actividad de entidades financieras, que ayer la Presidenta rechazó, Heller se esperanzó en que los cambios que propone estén incluidos en la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo, a la que todavía no había tenido acceso. "Por lo que dijo la Presidenta, su mirada coincide con la visión que tenemos nosotros", sostuvo el diputado. 

Fuente: La Nación