Bancos cobran 6 puntos más por descontar cheques

jueves, 06 de octubre de 2011

El aumento de las tasas comienza a sentirse con más fuerza en el costo del financiamiento, especialmente entre las empresas. En promedio, los bancos aumentaron las tasas de descuento de cheques y adelantos en cuenta corriente en 6 puntos: pasaron del 12% a mediados de año al 18%. En cambio, en líneas generales las tasas destinadas a pymes y a individuos por el momento no fueron tocadas y se siguen «despachando» con normalidad.

El incremento en las tasas para las líneas de financiamiento de corto plazo refleja a su vez el aumento en el costo de captación de fondos. Sucede que la tasa de plazo fijo mayorista subió del 11% a prácticamente el 15% en las últimas jornadas. Incluso el relevamiento de la Badlar que realiza diariamente el Banco Central ya está arrojando niveles del 14,5%.

La situación afecta sobre todo a los bancos con fuerte llegada al segmento minorista. Son los que más sufren el impacto en el costo de captar fondos. Según pudo determinar este diario, el impacto se siente por partida doble en las entidades con gran cantidad de sucursales: no sólo deben pagar más para retener depósitos a plazo, sino que además están comenzando a sufrir un significativo drenaje en las cajas de ahorro. «Hay un porcentaje de dinero en cajas de ahorro que no es transaccional, sino que la gente mantiene ahí y que eventualmente utiliza para hacer un plazo fijo. Pero ahora el público está empezando a sacar esos fondos para comprar dólares», reconoció el gerente financiero de un banco local.

Esa salida de depósitos en cajas de ahorro fue compensada en los últimos días con un aumento en los plazos fijos mayoristas, ya que algunos inversores aprovecharon el dólar «planchado» para colocarse en pesos a 30 o 45 días.

La respuesta de las entidades ante este cuadro fueron dos medidas centrales. La mayor parte optó por incrementar el costo del financiamiento en las líneas de corto plazo. Pero también en algunos casos directamente se optó por recortar o directamente suspender el límite de adelantos en cuenta corriente para empresas, especialmente para las medianas y grandes. Esta decisión tiene que ver con la preocupación por mantener un buen nivel de liquidez en momentos de turbulencia internacional y salida de capitales. Además, en algunos casos se sospecha que esta demanda de pesos procura exclusivamente seguir financiando la compra de dólares.

Perspectiva

Pero en el resto de las líneas no se produjeron novedades relevantes y lo más probable es que no suceda nada al menos hasta las elecciones presidenciales. Ningún banco quiere enfrentarse con el Gobierno por suspender alguna línea crediticia o por aumentar exageradamente las tasas. Las líneas pyme, que son el «caballito de batalla» de muchas entidades en los últimos meses, se mantienen inalteradas. Además, la competencia entre banca pública y privada en este segmento es cada vez mayor.

Tampoco hubo cambios en préstamos personales, que mantenían una brecha importante en relación con el costo de captación de depósitos. Pero en la medida en que esa diferencia se va achicando, la presión para que comience un proceso de suba de tasas al público crece significativamente. De nuevo, nada sucederá hasta después del 23 de octubre.

El segmento de créditos hipotecarios tiene sus particularidades. Los bancos públicos no tocaron las tasas y tanto desde el Nación como desde el Provincia aclararon que «no se modificarán las cuotas de los clientes», mucho menos en un período preelectoral. Es un tema sensible para aquellos que sacaron líneas con tasa variable (en general está en relación con el rendimiento de plazos fijos).
El aumento de las tasas comienza a sentirse con más fuerza en el costo del financiamiento, especialmente entre las empresas. En promedio, los bancos aumentaron las tasas de descuento de cheques y adelantos en cuenta corriente en 6 puntos: pasaron del 12% a mediados de año al 18%. En cambio, en líneas generales las tasas destinadas a pymes y a individuos por el momento no fueron tocadas y se siguen «despachando» con normalidad.

El incremento en las tasas para las líneas de financiamiento de corto plazo refleja a su vez el aumento en el costo de captación de fondos. Sucede que la tasa de plazo fijo mayorista subió del 11% a prácticamente el 15% en las últimas jornadas. Incluso el relevamiento de la Badlar que realiza diariamente el Banco Central ya está arrojando niveles del 14,5%.

La situación afecta sobre todo a los bancos con fuerte llegada al segmento minorista. Son los que más sufren el impacto en el costo de captar fondos. Según pudo determinar este diario, el impacto se siente por partida doble en las entidades con gran cantidad de sucursales: no sólo deben pagar más para retener depósitos a plazo, sino que además están comenzando a sufrir un significativo drenaje en las cajas de ahorro. «Hay un porcentaje de dinero en cajas de ahorro que no es transaccional, sino que la gente mantiene ahí y que eventualmente utiliza para hacer un plazo fijo. Pero ahora el público está empezando a sacar esos fondos para comprar dólares», reconoció el gerente financiero de un banco local.

Esa salida de depósitos en cajas de ahorro fue compensada en los últimos días con un aumento en los plazos fijos mayoristas, ya que algunos inversores aprovecharon el dólar «planchado» para colocarse en pesos a 30 o 45 días.

La respuesta de las entidades ante este cuadro fueron dos medidas centrales. La mayor parte optó por incrementar el costo del financiamiento en las líneas de corto plazo. Pero también en algunos casos directamente se optó por recortar o directamente suspender el límite de adelantos en cuenta corriente para empresas, especialmente para las medianas y grandes. Esta decisión tiene que ver con la preocupación por mantener un buen nivel de liquidez en momentos de turbulencia internacional y salida de capitales. Además, en algunos casos se sospecha que esta demanda de pesos procura exclusivamente seguir financiando la compra de dólares.

Perspectiva

Pero en el resto de las líneas no se produjeron novedades relevantes y lo más probable es que no suceda nada al menos hasta las elecciones presidenciales. Ningún banco quiere enfrentarse con el Gobierno por suspender alguna línea crediticia o por aumentar exageradamente las tasas. Las líneas pyme, que son el «caballito de batalla» de muchas entidades en los últimos meses, se mantienen inalteradas. Además, la competencia entre banca pública y privada en este segmento es cada vez mayor.

Tampoco hubo cambios en préstamos personales, que mantenían una brecha importante en relación con el costo de captación de depósitos. Pero en la medida en que esa diferencia se va achicando, la presión para que comience un proceso de suba de tasas al público crece significativamente. De nuevo, nada sucederá hasta después del 23 de octubre.

El segmento de créditos hipotecarios tiene sus particularidades. Los bancos públicos no tocaron las tasas y tanto desde el Nación como desde el Provincia aclararon que «no se modificarán las cuotas de los clientes», mucho menos en un período preelectoral. Es un tema sensible para aquellos que sacaron líneas con tasa variable (en general está en relación con el rendimiento de plazos fijos).
 

Fuente: Ambito