miércoles, 03 de agosto de 2011
La Argentina tiene esas cosas. Se arrancó con un modelo económico basado en el tipo de cambio alto y sueldos dolarizados bajos. Ahora, el país registra los salarios más altos de la región y comprar billetes verdes resulta más accesible que, incluso, en el 1 a 1. ¿Cómo impacta en los argentinos?
A la tan utilizada frase "los salarios van por escalera y los precios por ascensor", a esta altura del partido, se le podría sumar un tercer componente: "el dólar se quedó en planta baja". Seguramente este es el cuadro de situación que mejor describe cómo el billete verde ha ido perdiendo altura frente a la suba de precios e, incluso, frente a los sueldos. El modelo K inicial, y que tenía como premisa fundamental un tipo de cambio alto -para asíabaratar la mano de obra local- y hacer más competitivo el "Made in Argentina" ya es parte del pasado. Y por esos "misterios de la vida", en apenas unos años, el país dio un giro inesperado y de 180 grados: ahora los salarios en dólares pasaron a ser los más altos de la región y el Gobierno ya no sabe cómo hacer para atajar la avalancha de productos importados. Virajes que ocurren en la Argentina y que resultan difíciles de comprender en el mundo, habida cuenta de que muchos países -para bien o para mal- se caracterizan por mantener por varios años un único modelo, al que luego le van aplicando pequeños retoques. Ahora, la historia se revirtió y los argentinos experimentan un "revival de los 90". A punto que, tal como diera cuenta iProfesional.com, en la actualidad se llegó a un récord histórico en las compras con tarjetas de crédito de argentinos en otras latitudes. Pero para que este fenómeno se dé, la capacidad de compra de billetes verdes por parte de los asalariados tuvo que, necesariamente, haberse incrementado con el paso del tiempo. Y así viene ocurriendo. Pero como la Argentina "no se viene con chiquitas" -sino que todo es "a lo grande"- ese incremento no es de un 5%, ni de un 8%, ni de una cifra similar. Es de un 100% en seis años, para el asombro de muchos expertos. En buen romance, si un asalariado (considerando el sueldo promedio según INDEC), se acerca a una casa de cambio para hacerse de unos "billetitos", se encontrará con que podrá comprar el doble respecto a 2005. De modo que, tal como viene destacando este medio, la actual fuga de capitales puede darse por dos cuestiones: • Por el temor que genera la cercanía de las elecciones, que hace que se busque a la divisa como refugio. • O, simplemente, porque el dólar quedó barato frente a subas salariales del 30%. Si bien puede ser una combinación de ambos factores, el consenso de los analistas sostiene que, si se pusiese cada uno de estos dos causales en el platillo de una balanza, la segunda cuestión ahora hasta pesa más que la primera. "Los argentinos compran dólares porque sienten que está barato", argumenta Martin Redrado, ex titular del Banco Central. Para peor, el Gobierno quedo rehén de la divisa, habida cuenta de que se ve obligado a mantenerla anclada porque éste es un año electoral y, además, para que la inflación no se acelere. De modo tal que "los consejos de Cristina" a los argentinos -en relación a que no compren dólares- no llegan, justamente, en el mejor momento. La situación hoy Lo cierto es que cualquier particular, con sus pesos, hoy puede hacerse de más billetes verdes que en otros años. "Los salarios medidos en dólares ya son más altos que en la década del 90", destaca en diálogo con iProfesional.com, Ernesto Kritz, director de SEL Consultores. Y sus palabras quedan corroboradas con los datos que aportan las estadísticas. En efecto, a fines del 1 a 1 el salario promedio de un empleado en blanco era de $830 (u$s830). Si éste destinaba el 20% de su ingreso a la compra de billetes podía adquirir unos u$s166 por mes. Luego comenzó la era "K". Y el tipo de cambio alto pasó a ser la estrella del modelo. Así, la compra de dólares -como activo de valor- se alejó de la posibilidad de muchos argentinos. De modo tal que ese mismo asalariado, destinando idéntico porcentaje (20%) de sus ingresos, en 2002 apenas podía llevarse al colchón unos magros 60 dólares. Pero esa cifra comenzó a escalar progresivamente y para 2005 podía volver a su casa con un "billetito" de 100 dólares. A partir de ese año comenzaron a desdibujarse los pilares del modelo K inicial y, en años posteriores, se empezó a sellar el principio del fin del dólar alto. La inflación comenzó a escalar a pasos acelerados, los sindicatos fueron en búsquedade fuertes incrementos salariales y la cotización del billete verde quedó presa de esa pelea. De modo tal que, así como en 2005 un empleado en blanco podía adquirir u$s104 -destinando para ello el 20% de su salario- en la actualidad puede hacerse de poco más del doble (217 dólares). El hecho de que la población de un país pueda duplicar el poder de compra de una moneda dura, como es el dólar, en sólo seis anos, no es un tema menor. Y, si bien es cierto que por la debilidad mundial del billete y el boom de las commodities toda la región vio fortalecer sus monedas, también es verdad que nadie tuvo una apreciación de la magnitud que se verifica en el peso argentino. Y sirve para marcar la distorsión que se genera en los precios relativos de los productos, como así también explica cómo el abaratamiento de la divisa dio lugar a unaavalancha de artículos importados, que ahora deben ser frenados -como se pueda- por el Gobierno. Todo vuelve, todo se recicla "Lo que sucedió en 2002 es que la capacidad de comprar dólares cayó. Y eso lógicamente es lo que se buscaba con la devaluación", argumenta Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres. No obstante, señala que "a partir de ese entonces el poder de compra fue creciendo en forma gradual". Esta relación también acepta otro tipo de análisis: según los datos oficiales, en la actualidad el "dólar salarial" equivale a apenas $0,77 en comparación con diciembre de 2001. ¿Qué es el dólar salarial? Significa que a un argentino que gana un salario en blanco -independientemente de cual sea la cifra- le cuesta un 23% menos adquirir divisas que en épocas del 1 a 1. ¿Por qué? Sencillamente, porque las remuneraciones crecieron muy por encima del tipo de cambio. Y esta es la razón por la cual los argentinos se enfrentan a una divisa que, no sólo lo tienta, sino que además le resulta barata. En la misma línea, el analista Tomás Bulat destaca que la cotización del dólar se viene reduciendo cerca de un 30%, en términos de poder adquisitivo. "Ninguna tarjeta de crédito hoy da tanto descuento. Imagínense una promoción que ofrece un 30% de rebaja. Y encima para un bien que valoramos. Lo más probable es que lo compremos, aunque mucho no lo necesitemos", sostenía Bulat días atrás. Impacto en la vida de los argentinos Claro está que el hecho de que los salarios, medidos en dólares, hayan superado el nivel de los años '90, no implica que uno pueda comprarse más cosas que en aquella época. Es que, en el medio, hubo una inflación internacional en torno del 25%. Dicho en otras palabras, el dólar perdió poder adquisitivo. Aún así, la apreciación de la moneda local fue tan acelerada que los argentinos sienten que han recibido un verdadero shock en su capacidad de compra. Es así que, en los últimos años, se registraron en forma coincidente cuatro fenómenos relacionados con esta situación: 1. El fuerte incremento de la "fuga hormiga". En efecto, tal como estima el economista Carlos Melconian, una de cada tres transacciones que se realizan son por montos menores a los 1.500 dólares. 2. El récord registrado de argentinos viajando al exterior. En 2010 casi dos millones de personas visitaron otros destinos. Razones no le faltan: en la actualidad, ir al Caribe resultamás barato que una estadía de una semana en Las Leñas, tal como diera cuentaiProfesional.com. En términos de sueldos, un paquete turístico a esas playas hoy equivale a poco más de un salario y medio promedio, mientras que hace cuatro años se necesitaban casi de cuatro remuneraciones (ver nota: Nuevos síntomas del "dólar anclado": vacacionar en el interior del país es más caro que viajar al Caribe). 3. Pico histórico en el uso de tarjetas de crédito fuera del país. Según datos del Banco Central, en julio, el saldo global en dólares alcanzó los u$s182 millones promedio, una cifra récord desde la salida de la convertibilidad: 4. Finalmente, el abaratamiento de artículos importados frente a los nacionales. Tras la devaluación del 2002, habían prácticamente desaparecido de las góndolas de los supermercados y de las casas de artículos para el hogar. Pero las cosas cambiaron. Se fueron haciendo tan accesibles que terminaron siendo un problema para las empresas argentinas y para el propio Gobierno. El siguiente gráfico es más que contundente a la hora de ver el crecimiento en el ingreso de bienes de consumo: La pregunta del millón (de dólares) En este contexto, uno de los interrogantes que cobra fuerza es si esta tendencia de dólar barato se profundizará a futuro. Es verdad que el Banco Central tiene suficiente poder de fuego para mantener la divisa "anclada", al menos en el corto plazo. Pero ese dominio ya dejó de ser el problema de fondo. Incluso, a esta altura, hasta resulta casi anecdótico. Algo que sí es más importante, son las consecuencias que produce el mantener a la divisa anclada en un país que exhibe uno de los índices de inflación más altos del mundo. ¿Cuánto tiempo más el Gobierno podrá frenar el ingreso de productos importados, sin que los otros países apliquen la "ley del Talión" y dificulten el ingreso de artículos fabricados en la Argentina"? Esa es la pregunta que gana cada día más espacio en la mesa de empresarios y analistas. Y empiezan a oirse las voces de quienes creen que el peso se apreció tanto que llegó la hora de una corrección. Por caso, el célebre índice Big Mac, que compara el precio de las hamburguesas en todo el mundo, concluye que la cotización del dólar en la Argentina debería ser de 4,92 pesos. Sin llegar a los extremos de la "tablita cambiaria" de fines de los ‘70 y comienzos de los ‘80 -momento en el que se acuñaron las célebres frases "déme dos" y "plata dulce"- la actual relación de fuerzas entre salarios y dólar tiende como telón de fondo al 1 a 1 de los ‘90. Si bien en el corto plazo, es decir hasta las elecciones presidenciales, se descartan alteraciones bruscas en la cotización de la divisa, de allí en más, el panorama de mediano plazo se torna bastante más difuso.
Seguramente este es el cuadro de situación que mejor describe cómo el billete verde ha ido perdiendo altura frente a la suba de precios e, incluso, frente a los sueldos. El modelo K inicial, y que tenía como premisa fundamental un tipo de cambio alto -para asíabaratar la mano de obra local- y hacer más competitivo el "Made in Argentina" ya es parte del pasado.
Y por esos "misterios de la vida", en apenas unos años, el país dio un giro inesperado y de 180 grados: ahora los salarios en dólares pasaron a ser los más altos de la región y el Gobierno ya no sabe cómo hacer para atajar la avalancha de productos importados. Virajes que ocurren en la Argentina y que resultan difíciles de comprender en el mundo, habida cuenta de que muchos países -para bien o para mal- se caracterizan por mantener por varios años un único modelo, al que luego le van aplicando pequeños retoques. Ahora, la historia se revirtió y los argentinos experimentan un "revival de los 90".
A punto que, tal como diera cuenta iProfesional.com, en la actualidad se llegó a un récord histórico en las compras con tarjetas de crédito de argentinos en otras latitudes. Pero para que este fenómeno se dé, la capacidad de compra de billetes verdes por parte de los asalariados tuvo que, necesariamente, haberse incrementado con el paso del tiempo.
Y así viene ocurriendo. Pero como la Argentina "no se viene con chiquitas" -sino que todo es "a lo grande"- ese incremento no es de un 5%, ni de un 8%, ni de una cifra similar. Es de un 100% en seis años, para el asombro de muchos expertos. En buen romance, si un asalariado (considerando el sueldo promedio según INDEC), se acerca a una casa de cambio para hacerse de unos "billetitos", se encontrará con que podrá comprar el doble respecto a 2005. De modo que, tal como viene destacando este medio, la actual fuga de capitales puede darse por dos cuestiones: • Por el temor que genera la cercanía de las elecciones, que hace que se busque a la divisa como refugio. • O, simplemente, porque el dólar quedó barato frente a subas salariales del 30%. Si bien puede ser una combinación de ambos factores, el consenso de los analistas sostiene que, si se pusiese cada uno de estos dos causales en el platillo de una balanza, la segunda cuestión ahora hasta pesa más que la primera. "Los argentinos compran dólares porque sienten que está barato", argumenta Martin Redrado, ex titular del Banco Central.
Para peor, el Gobierno quedo rehén de la divisa, habida cuenta de que se ve obligado a mantenerla anclada porque éste es un año electoral y, además, para que la inflación no se acelere.
De modo tal que "los consejos de Cristina" a los argentinos -en relación a que no compren dólares- no llegan, justamente, en el mejor momento. La situación hoy Lo cierto es que cualquier particular, con sus pesos, hoy puede hacerse de más billetes verdes que en otros años. "Los salarios medidos en dólares ya son más altos que en la década del 90", destaca en diálogo con iProfesional.com, Ernesto Kritz, director de SEL Consultores.
Y sus palabras quedan corroboradas con los datos que aportan las estadísticas.
En efecto, a fines del 1 a 1 el salario promedio de un empleado en blanco era de $830 (u$s830). Si éste destinaba el 20% de su ingreso a la compra de billetes podía adquirir unos u$s166 por mes.
Luego comenzó la era "K". Y el tipo de cambio alto pasó a ser la estrella del modelo.
Así, la compra de dólares -como activo de valor- se alejó de la posibilidad de muchos argentinos.
De modo tal que ese mismo asalariado, destinando idéntico porcentaje (20%) de sus ingresos, en 2002 apenas podía llevarse al colchón unos magros 60 dólares.
Pero esa cifra comenzó a escalar progresivamente y para 2005 podía volver a su casa con un "billetito" de 100 dólares.
La inflación comenzó a escalar a pasos acelerados, los sindicatos fueron en búsquedade fuertes incrementos salariales y la cotización del billete verde quedó presa de esa pelea.
De modo tal que, así como en 2005 un empleado en blanco podía adquirir u$s104 -destinando para ello el 20% de su salario- en la actualidad puede hacerse de poco más del doble (217 dólares).
El hecho de que la población de un país pueda duplicar el poder de compra de una moneda dura, como es el dólar, en sólo seis anos, no es un tema menor. Y, si bien es cierto que por la debilidad mundial del billete y el boom de las commodities toda la región vio fortalecer sus monedas, también es verdad que nadie tuvo una apreciación de la magnitud que se verifica en el peso argentino.
Y sirve para marcar la distorsión que se genera en los precios relativos de los productos, como así también explica cómo el abaratamiento de la divisa dio lugar a unaavalancha de artículos importados, que ahora deben ser frenados -como se pueda- por el Gobierno.
Todo vuelve, todo se recicla "Lo que sucedió en 2002 es que la capacidad de comprar dólares cayó. Y eso lógicamente es lo que se buscaba con la devaluación", argumenta Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres.
No obstante, señala que "a partir de ese entonces el poder de compra fue creciendo en forma gradual". Esta relación también acepta otro tipo de análisis: según los datos oficiales, en la actualidad el "dólar salarial" equivale a apenas $0,77 en comparación con diciembre de 2001. ¿Qué es el dólar salarial? Significa que a un argentino que gana un salario en blanco -independientemente de cual sea la cifra- le cuesta un 23% menos adquirir divisas que en épocas del 1 a 1.
¿Por qué? Sencillamente, porque las remuneraciones crecieron muy por encima del tipo de cambio.
Y esta es la razón por la cual los argentinos se enfrentan a una divisa que, no sólo lo tienta, sino que además le resulta barata.
En la misma línea, el analista Tomás Bulat destaca que la cotización del dólar se viene reduciendo cerca de un 30%, en términos de poder adquisitivo. "Ninguna tarjeta de crédito hoy da tanto descuento. Imagínense una promoción que ofrece un 30% de rebaja. Y encima para un bien que valoramos. Lo más probable es que lo compremos, aunque mucho no lo necesitemos", sostenía Bulat días atrás. Impacto en la vida de los argentinos Claro está que el hecho de que los salarios, medidos en dólares, hayan superado el nivel de los años '90, no implica que uno pueda comprarse más cosas que en aquella época. Es que, en el medio, hubo una inflación internacional en torno del 25%. Dicho en otras palabras, el dólar perdió poder adquisitivo. Aún así, la apreciación de la moneda local fue tan acelerada que los argentinos sienten que han recibido un verdadero shock en su capacidad de compra. Es así que, en los últimos años, se registraron en forma coincidente cuatro fenómenos relacionados con esta situación: 1. El fuerte incremento de la "fuga hormiga". En efecto, tal como estima el economista Carlos Melconian, una de cada tres transacciones que se realizan son por montos menores a los 1.500 dólares.
2. El récord registrado de argentinos viajando al exterior. En 2010 casi dos millones de personas visitaron otros destinos. Razones no le faltan: en la actualidad, ir al Caribe resultamás barato que una estadía de una semana en Las Leñas, tal como diera cuentaiProfesional.com.
En términos de sueldos, un paquete turístico a esas playas hoy equivale a poco más de un salario y medio promedio, mientras que hace cuatro años se necesitaban casi de cuatro remuneraciones (ver nota: Nuevos síntomas del "dólar anclado": vacacionar en el interior del país es más caro que viajar al Caribe).
3. Pico histórico en el uso de tarjetas de crédito fuera del país. Según datos del Banco Central, en julio, el saldo global en dólares alcanzó los u$s182 millones promedio, una cifra récord desde la salida de la convertibilidad:
4. Finalmente, el abaratamiento de artículos importados frente a los nacionales. Tras la devaluación del 2002, habían prácticamente desaparecido de las góndolas de los supermercados y de las casas de artículos para el hogar. Pero las cosas cambiaron. Se fueron haciendo tan accesibles que terminaron siendo un problema para las empresas argentinas y para el propio Gobierno.
El siguiente gráfico es más que contundente a la hora de ver el crecimiento en el ingreso de bienes de consumo:
La pregunta del millón (de dólares) En este contexto, uno de los interrogantes que cobra fuerza es si esta tendencia de dólar barato se profundizará a futuro.
Es verdad que el Banco Central tiene suficiente poder de fuego para mantener la divisa "anclada", al menos en el corto plazo.
Pero ese dominio ya dejó de ser el problema de fondo. Incluso, a esta altura, hasta resulta casi anecdótico.
Algo que sí es más importante, son las consecuencias que produce el mantener a la divisa anclada en un país que exhibe uno de los índices de inflación más altos del mundo.
¿Cuánto tiempo más el Gobierno podrá frenar el ingreso de productos importados, sin que los otros países apliquen la "ley del Talión" y dificulten el ingreso de artículos fabricados en la Argentina"? Esa es la pregunta que gana cada día más espacio en la mesa de empresarios y analistas. Y empiezan a oirse las voces de quienes creen que el peso se apreció tanto que llegó la hora de una corrección. Por caso, el célebre índice Big Mac, que compara el precio de las hamburguesas en todo el mundo, concluye que la cotización del dólar en la Argentina debería ser de 4,92 pesos.
Sin llegar a los extremos de la "tablita cambiaria" de fines de los ‘70 y comienzos de los ‘80 -momento en el que se acuñaron las célebres frases "déme dos" y "plata dulce"- la actual relación de fuerzas entre salarios y dólar tiende como telón de fondo al 1 a 1 de los ‘90. Si bien en el corto plazo, es decir hasta las elecciones presidenciales, se descartan alteraciones bruscas en la cotización de la divisa, de allí en más, el panorama de mediano plazo se torna bastante más difuso.
Fuente: iProfesional
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