Inversor "contrera": cuando ser pesimista es el mejor negocio

viernes, 10 de junio de 2011

Siete de cada diez inversores piensa que ganarán dinero cuando los precios suban en la bolsa. Por supuesto, invierten con esa filosofía. Pero, ¿qué pasa cuando todo baja? ¿Cuál es la salida más próxima para no perecer en el intento? ¿Había alguien ahí, en el centro de la tormenta, desde el principio?
Hay quienes sostienen que ser diferente tiene sus beneficios ¿Requisitos? Tener carácter fuerte, convicciones, billetera abundante o paciencia y conducta. Por supuesto, habrá que descartar las compras?de moda o la especulación sobre las decisiones de inversión que podría tomar el grueso del mercado. Esto es distinto.
En el mercado financiero, existe una gran variedad de certificados que van a contramano. Se trata de los denominados ETF (Exchange Traded Funds), fondos que invierten en índices o commodities), que se mueven en sentido contrario a la dirección del mercado, incluyendo, por ejemplo, a las principales monedas, oro, materias primas, entre otros. Incluso existen algunos que son apalancados. El oro baja 1, y el ETF sube 2. Uno de los más conocidos es el FAZ, que condensa al mercado financiero de Estados Unidos y que sube dos y hasta tres veces la magnitud en la que caen las acciones bancarias. El credo de estos inversores tiene sólo dos máximas: todo tiende a la media y ser conservador también es riesgoso?.
En general, los inversores se mueven por oleadas de optimismo o de pesimismo racional: un titular de diario, la pregunta de Doña Rosa sobre la Bolsa, son detonantes de venta o compra. Si la bolsa no para de subir, un inversor de esta naturaleza ?saldría? de la posición y utilizaría estrategias para ganar con la baja. Aunque cueste creerlo, tanto en un mercado bajista como en uno alcista podría tener ganancias. Para el inversor contrera, todo tiende a la media, por lo que un mercado bajista tenderá a subir yuno alcista, a bajar.
Sin embargo, los inversores de esta categoría no abundan: el efecto contagio es tan importante en la bolsa, que el pánico o la euforia no existirían. Por otro lado, ¿quién soy yo para tener razón? ?Si nadie invierte en empresas de energía eléctrica porque sus tarifas están congeladas desde hace años... ¿por qué tendría que invertir en ellas??, se pregunta el inversor. Para muchos operadores de corto plazo, la tendencia es amiga. Mercados emergentes, bonos del Tesoro de EE.UU. y el oro parecen estar dando señales. Si todos compran, quizás sea momento de vender. ¿Es caro el metro cuadrado en Buenos Aires o barato Miami? El sentido común diría que, ante la duda, sería conveniente no avanzar sobre inmuebles locales, sino comprar en otros lugares, donde los precios lucen mucho más tentadores.
En cuanto al conservadurismo... Es cierto que el efectivo es rey? cuando la perspectiva no es buena o, incluso, cuando ya se materializa una profunda caída. Pero esto no es así todo el tiempo. En ?moneda? de soja, petróleo, oro, el poder adquisitivo del dólar es 50% menor que hace dos años. A nivel local, el peso argentino hace agua. ¿Sirvió ser conservador y guardar los billetes en los últimos años? Las políticas expansivas no hacen más que quedarse con una proporción de ese billete. ¿Es bueno el efectivo? Sí, al comienzo, cuando hay que tomar decisiones. Después... ser conservador en un contexto como el actual podría pagar menos de lo que se piensa. ¿Cuál es el costo de no estar invertido hoy en materias primas?
Para el inversor contrera, un contexto complejo ofrece aristas atractivas. Cuando todo cae, él se beneficia. Cuando todo sube, también lo hace. Si alguien recomienda ser conservador, apuesta por el riesgo. Si alguien recomienda arriesgarse, el ?contrera? también lo hace... pero en sentido contrario.

 

Fuente: El Cronista