Más estrés para la política cambiaria

miércoles, 08 de junio de 2011

La política cambiaria enfrentará un estrés creciente , ya que la fuga de capitales y el pago de deuda con reservas podría provocar un faltante de unos US$ 5.000 millones . Nada grave, si se tiene en cuenta que dispone de US$ 52.000 millones de reservas. Es decir, tiene el músculo suficiente para subir al ring, aunque deberá demostrar pericia para boxear. Porque si pretendiera preservar la estabilidad cambiaria “sin sacrificar” reservas y sin tolerar subas en la tasa de interés, probablemente termine el año dando golpes al aire y con cicatrices en el rostro ... y con menos reservas.

Descártense razones estrictamente coyunturales para explicar la sangría de capitales: la fuga era de US$ 3.000 millones anuales entre 2003-2006, y pasó a un promedio de US$ 16.000 millones entre 2008 y 2011. Hay que buscar las causas en la erosión de los “pilares del modelo” (superávits gemelos y tipo de cambio competitivo) y en la incipiente evidencia de atraso cambiario: estancamiento del empleo y US$ 25.000 millones de déficit comercial de la industria.

En ese marco de mayor estrés, no es inocuo el deterioro patrimonial del Banco Central : el financiamiento al Tesoro pasó de un promedio anual de $ 12.000 millones entre 2004 y 2009 a $ 60.000 millones anuales en 2010 y 2011; la paridad técnica del balance orilla los $ 7 por dólar; el respaldo de los pasivos monetarios bajó del 80% al 55%; el resultado cayó de $ 23.500 millones en 2009 a $ 9.000 millones en 2010, y sería nulo en 2011; sustituyó activos de alta calidad (reservas) por activos de dudosa “realización” (letras del Tesoro a 10 años, intransferibles, sin liquidez), que representan el 400% de su patrimonio neto; excluidos los activos del sector público, el patrimonio neto del BCRA es negativo en 6% del PBI.

En definitiva, en un momento de tensión cambiaria, el deterioro patrimonial del Banco Central no sólo limita su poder de fuego, sino que podría retroalimentar el estrés . Dicho desgaste no se produjo en una fase contractiva, donde es natural que el Central salga en auxilio del Tesoro, sino en una fase de auge, con el PBI creciendo un 9% y la recaudación tributaria aumentando al 35% anual. Sabemos que las crisis se incuban por gastar a cuenta en períodos de abundancia .

Fuente: iEco Clarin