Política monetaria / Brasil

Tombini, futuro presidente del BC, dijo que el tipo de cambio seguirá los fundamentos de la economía

viernes, 10 de diciembre de 2010

Alexandre Tombini, que sucederá a Henrique Meirelles en la presidencia del Banco Central (BC) de Brasil, dijo que uno de los grandes desafíos del próximo gobierno estará en el área externa, en especial en los efectos que tendrá la enorme liquidez internacional sobre la tasa de cambio

Durante su examen el martes ante los senadores de la Comisión de Asuntos Económicos (CAE), Tombini señaló que “el cambio es fluctuante, pero fluctuante en relación a los fundamentos económicos de Brasil”. Es decir, que considera “legítimas” las medidas macro-prudenciales tomadas para evitar la sobrevalorización del real ante el dólar. Su indicación a la presidencia del BC fue aprobada por 22 votos a favor y 1 en contra en la comisión.

El actual director de Normas del BC puso la lupa sobre el “cuadro externo volátil” que requiere atención y sobre la recuperación de las economías avanzadas, que está siendo “más lenta de lo previsto”.

Para lidiar con esa situación, afirmó que las medidas prudenciales tomadas hasta ahora en Brasil, como el aumento de la alícuota del Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF), entre otras, son una forma de protección, porque el mundo vive un “momento extraordinario” que demanda actuar para evitar que “políticas de otros países determinen la dirección” del cambio en Brasil.

Según Tombini, de 47 años, el régimen de cambio fluctuante cumplió bien su papel de absorber shocks externos. Sin embargo, en situaciones excepcionales como las actuales, se justifica el uso de instrumentos macro-prudenciales. “Es importante, hasta para la propia seguridad del sistema y de la economía, colocar esas medidas prudenciales como hicimos recientemente. Eso acerca el cambio fluctuante a los fundamentos de la economía y no deja simplemente que políticas de otros países determinen la dirección de esa importante variable económica”, destacó.

El funcionario de la autoridad monetaria señaló que no vale la pena que el país aproveche la amplia y abundante liquidez que hay hoy en los mercados financieros internacionales y se beneficie de un gran flujo de capitales, si, en el futuro, ese escenario termina revirtiéndose y generando problemas de inestabilidad financiera y para las instituciones bancarias y las empresas.

Tombini cree que la situación “debe normalizarse a lo largo de los próximos años, pero actualmente viene causando dificultades a los países en los que la fluctuación de sus monedas no necesariamente responde a los fundamentos económicos ni a las fuerzas de mercado, el comercio o la inversión”.

En ese sentido, las medidas deben “rescatar el cambio fluctuante más en línea con los fundamentos y la etapa de nuestro resultado de cuenta corriente, que es de déficit”, dijo. En consecuencia, la acción del gobierno debe reflejarse en las cotizaciones en el largo plazo.

Tombini entró en el BC en 1998, como consultor del directorio colegiado, pero antes de eso, pasó por diversos cargos en el ministerio de Hacienda y en la Casa Civil (Jefatura de Gabinete), desde 1991. En el BC, fue jefe del Departamento de Estudios e Investigaciones y trabajó en el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre 2001 y 2005, cuando volvió a la entidad, como director de Estudios Especiales. En 2006, asumió la dirección de Normas y Organización del Sistema Financiero, donde permanecerá hasta asumir la presidencia, con la llegada de Dilma Rousseff al gobierno.

En declaraciones previas, Tombini señaló que obtuvo de Rousseff la garantía de “autonomía operativa plena” para actuar al frente del BC, y que no existe el dilema de que es preciso tener inflación alta para el crecimiento económico.


 

Fuente: El Cronista