EN LA ENTIDAD ATRIBUYEN LA MEDIDA A UN CRECIMIENTO MUY SUPERIOR AL PROYECTADO

El Central relaja las metas monetarias y convalida una mayor emisión de pesos

viernes, 27 de agosto de 2010

El programa habilita la emisión de $ 20.000 millones adicionales en lo que queda el año. Es un monto similar al que se girará al Tesoro. Preocupa el impacto sobre la inflación

Con apuro deliberado, el Banco Central (BCRA) aprobó ayer la modificación del Programa Monetario para lo que queda de este año. Como anticipó este diario, en la habitual reunión de directorio se trató el tema –que venía bajo análisis técnico desde julio cuando se desbordó la base monetaria– y con la velocidad de un rayo, un mayoritario consenso en la cúpula (hubo ocho votos positivos y dos abstenciones por parte de Carlos Perez y Zenón Biagosch) dio la venia definitiva para la “actualización”, como prefieren llamarla en Reconquista 266.

La presidenta de la autoridad monetaria, Mercedes Marcó del Pont, y el vicepresidente de la entidad, Miguel Pesce (cuyos mandatos vencen a fin de septiembre) fueron los que presentaron los cambios a la prensa, antes que a nadie. El mensaje oficial apuntó a que “se trata de una medida conservadora que busca llevar sinceridad y tranquilidad, adecuando el programa a una realidad económica objetiva que está muy lejos de la proyectada el año pasado”

En concreto, anunciaron que se amplió el límite de la emisión de pesos para el año en $ 20.000 millones. Esto es: la suma del dinero que hay en circulación más el que está depositado en cajas de ahorro y cuentas corrientes –agregado que se conoce como M2– ahora pasa a ubicarse entre una banda de $ 240.930 millones y $ 254.706 millones para diciembre, desde 220.295 millones y $ 234.075 millones originales. Así, la base monetaria podría expandirse entre un mínimo de 22,4% y un máximo de 29,4% en el año (actualmente crece a un 24,2% anual). Es decir, las bandas subieron en casi 10 puntos. Las metas de septiembre también se ajustaron: se podrá emitir hasta 28,8% desde el 20%, con un tope de $ 230.173 millones. Lo llamativo es que la ampliación coincide justamente con casi la totalidad de utilidades que el BCRA generó durante 2009 –por variación de títulos públicos y tipo de cambio– y que, como estipula la Carta Orgánica, deben ser giradas al Tesoro antes de que termine el ejercicio 2010. Con las metas pasadas, a la entidad se le complicaba efectuar el giro porque el traspaso implica emisión pura (en el momento en que el Gobierno utiliza ese dinero) y hubiera terminado incumpliendo con los agregados proyectados.

En rigor, advirtiendo el desborde en julio, en la entidad habían decidido ir traspasando de a poco el dinero a Economía. Del récord de $ 23.500 millones de ganancias, sólo se habían girado en el primer semestre $ 4.500 millones (de los que se utilizaron $ 1.500 millones). Restan transferir cerca de $ 16.000 millones (porque $ 3.000 millones se capitalizarán). Ahora el Central tendría más aire para hacerlo, sin incumplir las metas monetarias.

De todas formas, Marcó del Pont negó que se haya tenido en cuenta este dato para el ajuste, aunque reconoció que “es consistente con el mismo”. Como ya habían anticipado en el ente regulador, los argumentos que sustentan los ajustes se basan en las condiciones diferentes que hoy registra la economía a las que se habían estipulado cuando se aprobó el programa en 2009 bajo el mandato de Redrado.

La proyección de crecimiento que se utilizó fue del 2,5% (la del Presupuesto Nacional), mientras que ahora las estimaciones del Central arrojan una expansión de entre 8% y 9,5%. “No haber actualizado las variables M2 y M2 privado hubiera significado tener una política restrictiva, elevar las tasas, enfriar el crédito, dejar de comprar dólares con el riesgo de que el tipo de cambio pierda competitividad y los efectos que esto conlleva a variables como el empleo”, defendió Marcó del Pont.

A priori la idea de revisión del Programa se llevó muchas críticas. En esta línea, la todavía titular del BCRA se escudó, disparando que “los que critican la revisión son los que quieren el tipo de medidas contractivas que llevaron al país a la crisis”. En la cúpula de la entidad, además justifican que las metas se ajustaron según la variable de crecimiento y no en el indicador de precios. Y aseguraron que no tuvieron opción porque las nuevas condiciones son “estructurales”.  

Fuente: El Cronista