Tarjetas de crédito

El costo de financiarse con tarjeta cayó en el último año pero aún puede llegar a 85%

miércoles, 21 de julio de 2010

Los datos relevados por el Banco Central a través de su Régimen de Transparencia muestran que las tasas promedio que cobran los bancos para fondearse con plásticos cayeron en casi dos puntos, en tanto que el costo de seguro de vida bajó de un máximo de 0,4% a un tope de 0,3%. Sin embargo, los gastos administrativos y de renovación subieron

En el actual contexto de altísima inflación, ya nadie se sorprende al saber que el precio de algún producto o servicio sube. Los bancos, en este sentido, han ido en contra de la corriente al decidir reducir –aunque más no sea levemente– el costo de las financiaciones con tarjeta de crédito en el último año. De hecho, según los datos que dio a conocer ayer el Banco Central (BCRA), entre marzo de 2009 y abril de 2010 las entidades redujeron tanto las tasas que cobran por financiar los saldos de las tarjetas de crédito como los gastos por seguro de vida.

Al bajar esos costos, las entidades abarataron tanto el mecanismo de revolving –que permite pagar un porcentaje muy pequeño de los consumos mensuales y postergar el resto para más adelante– como el de las cuotas sin interés, cuyo único gasto asociado es el de seguro de vida. Sin embargo, el costo de financiarse con tarjeta aún es muy elevado: las tasas promedio superan el 30% e, incluso, llegan al 85%. Además, las entidades no bajaron los gastos que cobran los usuarios para usar la tarjeta únicamente como medio de pago. Según el BCRA, los gastos administrativos, es decir, los costos mensuales asociados a la emisión del resumen de la tarjeta; aumentaron un 20%; al tiempo que los costos de renovación subieron un 4% en promedio.

En rigor, las tasas de interés de los créditos vienen bajando desde mediados de 2009, es decir, desde que la actividad económica y el consumo comenzaron a dar signos de buena salud en el país; tras varios meses de estancamiento. En el caso puntual de las financiaciones con tarjeta, los datos que aporta el Banco Central a través de su Régimen de Transparencia muestran que los recortes en las tasas llegaron a ser de 10 puntos porcentuales. Comparando los valores de marzo de 2009 con los actuales, puede verse que una entidad como el Banco Macro bajó la tasa nominal anual que cobra para financiarse con Visa desde el 37% al 29%. Asimismo, el Itaú redujo los intereses desde un 42% al 33,9%.

Sin embargo, en lo que va de 2010 la baja en las tasas viene desacelerándose e, incluso, se cree que esa tendencia está próxima a quebrarse, teniendo en cuenta que los costos que pagan los bancos para obtener fondos frescos a través de plazos fijos han comenzado a subir el mes pasado. “Las tasas pasivas han comenzado a subir. Además, la perspectiva de inflación no da demasiado margen para recortar los intereses”, indicaron desde un banco privado.

Además, las tasas varían mucho dependiendo de la empresa que emite la tarjeta. En promedio, las entidades bancarias cobran menos que las no bancarias; aunque dentro del primer grupo la disparidad de costos es mayor.

“Las entidades no bancarias cobran tasas de interés por financiación de saldos superiores en un 23% a las cobradas por las emisoras bancarias”, indica un informe reciente de Zonabancos.

De todos modos, los datos del BCRA indican que en los pasados 12 meses las tasas promedio que deben pagar los individuos para financiar los saldos de su tarjeta bajaron de 37,4% a 36% –es decir, 1,4 puntos porcentuales–; mientras que el cargo por seguro de vida cayó un 33% –de un máximo de 0,4% a un tope de 0,3%–.

La caída en los costos por seguro de vida se dieron luego de que algunas asociaciones de de defensa de consumidores, liderados por la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (ADECUA) iniciara una avalancha de demandas a bancos, compañías de tarjeta y planes de ahorro, a los que acusaron de cobrar tasas de seguro de vida muy por encima de los valores de mercado –que según pudo saber ADECUA, se ubicaría en torno del $0,5 mensuales por cada $1.000 de deuda–.

Así, según el BCRA este año el seguro de vida cobrado en promedio fue del 0,2% para los valores mínimos y del 0,3% para los máximos, mientras que un año atrás esas cifras eran de 0,3% y 0,4% respectivamente.

El resumen, lo más caro

En tanto, los datos del Régimen de Transparencia muestran que, entre los costos de la tarjeta, son los gastos administrativos los que sufrieron un aumento significativo. Esos gastos, que representan lo que se cobra mensualmente para generar, emitir y enviar el resumen de la tarjeta, promediaron $6,75 para los valores mínimos y $10,33 para los máximos, un 20% más que el año pasado, cuando los mínimos promediaban $5,50 y los máximos, $8,40.

Asimismo, los gastos de renovación anual también aumentaron, aunque en menor medida.

Según el Central, los bancos cobraron un promedio de $20,64 y $55,73, para los valores mínimos y máximos respectivamente este año. Se trata de un aumento de apenas el 4% en comparación con las cifras de 2009, cuando en promedio se cobraba $19,8 y $53,2, para los valores mínimos y máximos. De todos modos, este cargo suele ser poco significativo, ya que una gran cantidad de bancos lo bonifican o a todos sus clientes o sólo a aquellos que cumplen determinadas condiciones como por ejemplo niveles de consumo, débito automático o adhesión a otros instrumentos financieros que ofrece la entidad.

Aún en este contexto de altos costos, lo cierto es que los plásticos vienen siendo el vehículo de financiación más usado por los argentinos en los últimos dos años. Ya sea por comodidad, por costumbre, o por el afán de aprovechar los descuentos y promociones que ofrecen los bancos; los últimos datos del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefid-Ar) muestran que las financiaciones con tarjetas son, en el año, las más dinámicas del sistema bancario local: en 2010 están creciendo a una tasa superior al 30%, mientras que en promedio, el crédito bancario avanza al 15%. Incluso superan por mucho al resto de los créditos al consumo, como los préstamos personales, que crecen al 15%.
 

Fuente: El Cronista