Finanzas

Arden las tarjetas: ya hay 28 millones y "aspiran" el 25% del consumo privado

miércoles, 26 de mayo de 2010

Por cada cuatro pesos que los particulares destinan a sus gastos habituales, uno se canaliza a través del plástico. Así los más de 93.000 millones que se mueven anualmente representan el 14% del PBI. ¿Qué rubros se priorizan y cuál es el saldo que los argentinos deben a los bancos?

 Las tarjetas de crédito continúan siendo el medio de financiación preferido por bancos y clientes. Tal situación se refleja a diario en la gran cantidad de ofertas por parte de hipermercados, supermercados y grandes cadenas de electrodomésticos.


Durante mucho tiempo el principal atractivo de las tarjetas para los clientes fue la obtención de “millaje” en líneas aéreas, pero luego se fueron incorporando nuevas alternativas, cada vez más atractivas.

El fenómeno es evidente en lo que hace a las ofertas en el rubro alimenticio, pero el despegue definitivo se produjo en los últimos tiempos y se extendió primero a las laptops y notebooks. Y, en la actualidad, a la venta de los LCD con amplia financiación, aprovechando el inminente inicio del Mundial de fútbol.

El beneficio de estas promociones alcanza a todos los actores involucrados: los bancos, las cadenas de comercialización y los clientes.

Los primeros se vuelcan masivamente pues les permite elevar el nivel de bancarización.

Gustavo Giraldez, de Zonabancos.com, consideró que “para los bancos el beneficio radica en la fidelización de los clientes, sobre todo en un mercado que está cerca de su saturación. La estrategia es tratar de prolongar el vínculo por el plazo que dure la financiación”.

El experto agregó que “los planes de electrodomésticos a 50 cuotas generaron un sinnúmero de clientes que van a quedar a merced de las entidades por los próximos 4 años”.
Para los vendedores, el beneficio es un incremento potencial de su clientela y para los clientes, la posibilidad de poder acceder a determinados bienes, más allá de aquellos que se consumen habitualmente.

Según Víctor Bescos, Gerente de Productos del Banco Ciudad, “para las firmas no es fácil salir de los acuerdos de las rebajas. El impacto se nota en la respuesta de la gente ante el anuncio de las promociones”.

Para los clientes, la gran ventaja de la tarjeta es que el trámite para obtenerla es menor engorroso que el de un préstamo personal.

Para Christian Balatti, Head of Premier & Wealth Management del HSBC, “para el segmento ABC1, las promociones y descuentos siguen apareciendo como uno de los tres atributos que más se valora a la hora de elegir operar con un banco u otro”.

Los números que certifican este fenómeno
En la actualidad circulan en nuestro país prácticamente unos 28 millones de plásticos. De ese total cerca de 20 millones corresponden a entidades financieras y el resto a emisoras privadas.

Si se considera la cifra total, ésta implica una tenencia de casi siete tarjetas por cada diez personas.

Esta relación se eleva considerablemente si se toma en cuenta exclusivamente la población económicamente activa, que es la que en definitiva las utiliza habitualmente. En este caso se incrementa a 1,5 plásticos por persona.

De ese total general debe restarse un porcentaje del orden del 20%, correspondiente a tarjetas que no registran movimientos, por lo que las operativas serían alrededor de 22 millones, es decir, que una de cada dos personas las utilizaría en forma cotidiana.

La magnitud de las cifras
Para tener una idea de la magnitud del negocio, la facturación anual de las diferentes tarjetas equivale a la cuarta parte del consumo total del sector privado.

La cifra no es menor. El gasto a través de tarjetas de crédito superó en el año 2009 los 93.000 millones de pesos. Esta cifra representa el 24% del consumo privado total ($388.000 millones) y el 14% del producto bruto interno.

Dicho de otra manera, por cada cuatro pesos que se gastan, uno se canaliza a través de una tarjeta.

Si se compara el monto negociado vía plástico en 2009 con el del año anterior, el volumen operado se incrementó un 20%, impulsado en gran medida por las promociones.

¿Cómo se distribuye el consumo?
A la hora de ver en qué rubros los argentinos priorizan el uso del plástico, en idéntico período, la “línea” que ocupa el primer lugar en materia de gasto es el rubro Servicios, que básicamente recoge los pagos realizados a través de débitos automáticos, con el 21,6% del total.

En cuanto a las compras propiamente dichas, el lugar de privilegio lo ocupa la suma de los rubros Hipermercados y Supermercados con el 17,0%, seguidos por Indumentaria, con el 14,6% del total.


¿Quién es quién por tarjeta?
El liderazgo absoluto en cuanto a facturación por empresa lo mantiene Visa, con una participación de mercado que ronda el 49 por ciento. Mucho más abajo se ubican American Express, MasterCard y Tarjetas regionales.

En el caso de Visa, en el último año su facturación creció por encima del promedio, por lo que incrementó su participación en 1,7 puntos porcentuales. En tanto que las dos tarjetas internacionales perdieron market share en forma leve.

 


Con respecto a las entidades bancarias, el liderazgo en cuanto a la cantidad de clientes y tarjetas, lo tiene el Santander, pues administra una cartera de 2,3 millones de clientes y 3,7 millones de plásticos, seguido por el Galicia (1,8 y 2,8 M), el BBVA (1,2 y 1,5 M) y el Macro (1,2 y 1,4 M).

La financiación bancaria
Desde el punto de vista de los montos financiados, los resultados de las campañas de fidelización están a la vista.

A partir del segundo semestre de 2009 el saldo comenzó a crecer en forma vertiginosa. Así, entre junio y diciembre de ese año pasó de los $16.000 millones a los $20.000 millones.

Pero la tendencia no se detuvo y continúa hasta estos días. El crecimiento de los saldos financiados con tarjetas son hoy un 31% más elevados que hace un año.

 

 

 

Si se consideran los volúmenes facturados, en la actualidad se financia algo así como el 20% de las compras totales.

En cuanto a la cantidad de plásticos emitidos por emisora, sobre ese total de 27,8 millones, cerca del 43% corresponde a Visa. Le siguen a gran distancia Naranja y MasterCard, con poco más del 9 por ciento.

Un escalón más abajo se posicionan Amex, Falabella y Cabal.

 

 

De las cifras expuestas, se puede inferir que, en promedio, mensualmente se consume 273 pesos por tarjeta. En tal sentido, existe una marcada paridad entre las diferentes emisoras, a excepción de Amex, pues presenta medias sustancialmente superiores.

¿Qué se puede esperar en el mediano plazo?
En general, los analistas coinciden en afirmar que la ola de consumo se extendería durante el segundo semeste, luego de alcanzar su punto máximo un poco antes del Mundial de Fútbol.

Un limitante que podría reducir el fuerte crecimiento logrado hasta el presente en el uso de tarjetas viene dado por la puesta en marcha de la ley que limita las comisiones sobre las cuentas sueldo y el aumento en el nivel de endeudamiento de las familias.

Cabe recordar que las emisoras junto con los bancos decidieron incrementar los límites de financiación para aumentar los consumos, pero esta medida es sólo temporal.

Para Gustavo Giraldez “la puesta en marcha de la Ley 26.590 que regulará las cuentas sueldo afectará directamente a las tarjetas de crédito. Cabe esperar que se replantee la cuestión de los beneficios a los clientes y se dé un incremento de las comisiones por emisión o renovación de los plásticos”.

“En términos generales, los planes de 50 cuotas se van a mantener por un tiempo, pero paulatinamente los bancos van a ir regresando a los de 36, 24 y 12”, sostuvo Bescos.

“Esto se debe a que estimamos que en unos cuatro meses el consumo va a tocar un techo y luego va a bajar, porque la gente conoce su límite de endeudamiento", sostuvo el Gerente del Ciudad.

Fuente: iProfesional