Para los inversores, el riesgo argentino está por encima de los de Grecia y Dubai

miércoles, 17 de febrero de 2010

El país supera a los grandes íconos de la crisis de la eurozona, con un aumento del 20% en su seguro contra default. El CDS se disparó a partir del conflicto con el BCRA.

Casi en soledad, junto a los grandes “emblemas” que dejó la crisis de la eurozona, como Grecia, Dubai e Islandia, la Argentina es uno los países del mundo que muestra el mayor crecimiento de su riesgo en lo que va del 2010. El deterioro en la percepción de los mercados se nota a tal punto que, hoy, todos los inversores se ven dispuestos a afrontar un costo cada vez mayor para asegurarse ante un probable default: el Credit Default Swap (CDS) a 5 años trepó ya casi 20% (más de 170 puntos) desde el 31 de diciembre hasta hoy, producto de las turbulencias políticas que provocó a nivel local el recambio de autoridades en el Central. Un tiempo en el que, curiosamente, la mayoría de los gobiernos logró reducirlo; y en especial, las naciones consideradas más riesgosas que hasta hace muy poco peleaban el podio con la Argentina: Venezuela y Ucrania, por caso, lo redujeron 7% y 20%, respectivamente.

El planeta entero mostró apenas unas pocas y conocidas excepciones: Islandia, Grecia y Dubai, que en el último tiempo contagiaron de pánico a los mercados por sus altísimas probabilidades de default, registraron un aumento en su CDS a 5 años de entre 25% y 45%. El CDS argentino, ayer en los 1.092 puntos, ya es el más alto a nivel global. Cercanos a él sólo se ubican el de Venezuela (1.030) y el de Ucrania (977).

“La falta de confianza pesa más que los fundamentals macro en la mala calificación crediticia”, explicó ayer el analista de la consultora Econviews, David Mermelstein, durante un seminario que brindó en las oficinas del Centro para la Estabilidad Financiera (CEF). “Esto muestra que los riesgos políticos de los que hablaban las calificadoras se materializaron. Y genera cierta sensación de impotencia, porque si bien las cosas siguen siendo manejables desde lo económico, los hechos políticos imprimen esta incertidumbre en las cuentas fiscales argentinas”, agregó.

El avance del CDS argentino se corresponde con la evolución que mostraron en igual tiempo los títulos públicos en dólares, de mediano plazo. El Boden 2015, por caso, fue de los títulos más castigados y ya rinde 14%.

“Si bien por la suba de los CDS vemos que aumentó levemente el riesgo argentino, se ve que el mayor peso de la variación recayó en el mediano plazo, mientras que en los títulos de corto plazo los niveles se mantuvieron. Es un efecto explicado sin dudas por el conflicto del Banco Central, pero que no refleja un riesgo inminente. Aunque sea una señal negativa, no es para alarmarse: el nivel de CDS del que estamos hablando es muy inferior al que teníamos dos años atrás”, tranquilizó el analista de Puente, Juan Ignacio di Santo.

Los CDS son seguros que permiten a los inversores protegerse frente a la posible ocurrencia de un default, y sus precios varían al ritmo de las perspectivas que el mercado tiene sobre los títulos que respaldan. El vendedor de estos instrumentos se expone a afrontar los costos que supondría una cesación de pagos, tanto de un gobierno como de una compañía.

Durante el seminario en el CEF, Mermelstein minimizó la necesidad de la conformación del Fondo del Bicentenario para sortear los vencimientos de deuda de este año y espantar los temores sobre un posible default: “No era necesaria tanta urgencia. No se necesitan los u$s 6.500 millones del Central para pagar la deuda porque parte de ésta fue contraida con organismos multilaterales o dentro del propio sector público, por lo que puede refinanciar. El gap a financiar este año es de u$s 5.000 millones”, dijo.
 

Fuente: El Cronista