Con el crédito "planchado", el BCRA promueve futuros de tasas

martes, 24 de noviembre de 2009

Buscan que los bancos estiren sus plazos de préstamos para la inversión

El crédito para la inversión y la producción sigue sin levantar vuelo. Los bancos le echan la culpa a la "incertidumbre política" , pero en el Banco Central creen otra cosa: allí afirman que los que prefieren mantener liquidez en lugar de prestar son las entidades financieras. Mientras se dirime esa disputa, el Banco Central y el Mercado Abierto Electrónico buscan darle impulso al mercado de futuros de tasas de interés.

Básicamente, se trata de que los bancos puedan comprar una suerte de "seguro" de tasa que les permita ampliar el horizonte de sus líneas de préstamos, es decir, estirar los plazos del financiamiento que ofrecen a los clientes.

El problema para los bancos es que, como históricamente ha sucedido en la Argentina, el grueso de los depósitos a plazo fijo no superan los 30 ó 60 días de plazo. Con un escenario de tasas volátil, a los bancos se les hace difícil prestar a más de un año.

El mercado de futuros (swap) es lo que les permite a los bancos asegurarse flujos de dinero a una tasa determinada. Y eso les da la certidumbre que no pueden lograr con los depósitos de sus clientes, que mes a mes renuevan la colocación pero a una tasa incierta. Así, el banco se resguarda del "descalce" de tasas, es decir, de prestar a una tasa fija que termine resultando baja si se recalienta el mercado del dinero.

El Central jugó un rol importante porque es generalmente el que aparece como "contraparte", es decir, el que le vende al banco el contrato de tasa fija que este fue a buscar al MAE.

Así, el banco y el Central acuerdan pagar intereses a tasa fija o variable en base a un capital establecido. El que compró la tasa fija, sabe cuánto tiene que cobrar mes a mes. Pero no sabe cuánto tiene que pagarle a la contraparte, que eligió tasa variable. Si la tasa se disparó, el que contrató flujos a tasa fija pierde plata, y viceversa si la tasa se contrae. En Octubre se logró un pico de contratos equivalentes a 600 millones de pesos.

Para fomentar el crédito a largo plazo, el Banco Central puso algunas restricciones a su participación en este mercado: únicamente podrán participar de las licitaciones de swaps de tasas de interés con el BCRA los bancos que se comprometan a desembolsar montos similares a los que licitan en créditos en pesos y a tasa fija en diversas líneas: consumo, hipotecarios, financiación para obras de infraestructura y adquisición de bienes de capital, entre otras.

En conjunto con el Mercado Abierto Electrónico (donde se negocian el grueso de las operaciones del mercado cambiario, pases y compra y venta de títulos púbilcos de la city) el Central desarrolló el mercado que arrancó este año.

La base de los contratos es la tasa Badlar, es decir la que surge de lo que pagan los bancos privados por depósitos mayores al millón de pesos. La "curva de tasas" que se fue armando a partir de este año marca que la tasa Badlar a octubre de 2010 se negocia en torno al 14% anual.

Directivos del MAE le explicaron a Clarín que esta operatoria permitirá la construcción de la curva de tasa de futuros, que es necesaria para la gestión de riegos de las carteras de activos y pasivos de las entidades financieras.

Pero también las empresas que se encuentran expuestas a las variaciones de tasa de interés pueden administrar su riesgo a través de la cobertura con futuros de tasa de interés, evitando de esta manera las crisis que se generan en forma recurrente ante cada movimiento de magnitud que se produce en el costo del dinero.

Fuente: www.ieco.clarin.com