Los cuatro factores que mira Moody´s para ponerle su nota a la Argentina

viernes, 20 de noviembre de 2009

Gabriel Torres, explicó cuáles son las perspectivas para Argentina y los países de América latina. Los detalles de su presentación en Buenos Aires

Moody’s Investors Service realizó su sexta Conferencia Anual, en la que varios de sus principales ejecutivos y analistas comentaron los puntos más salientes de la situación de América Latina y, en particular, de la Argentina.

Gabriel Torres, el analista que tiene a su cargo la difícil tarea de ponderar la situación local entre otros países y en definitiva establecer su calificación, consideró en primera instancia, que “para el contexto regional, lo peor ya pasó”.

A continuación, dedicó parte de su alocución a explicar por qué la Argentina mantiene una nota “B3”, que la ubica mucho más cerca de un grado de default que de uno de inversión.

En primer lugar, consideró que su misión es calificar el pago de deuda. En tal sentido, agregó que “el tema económico no es una preocupación central para la nota. Si un país va mal, como es el caso de México, ello no afecta en forma inmediata en la letra que se le asigna. Lo importante es cómo impacta el tema en el pago de los compromisos”.

Torres se refirió luego a la percepción que se tenía sobre el futuro de la región al momento de estallar la crisis en 2007 y las lecciones que surgieron posteriormente, cuando afirmó que “en ese año todo hacía esperar bajas de notas en toda la región, pero hoy las calificaciones muestran la habilidad de la mayoría de los países en absorber shocks externos y de manejar el temporal. (Ver nota: "América latina le puede dar cuatro másters en crisis financieras a Wall Street")

Cabe apuntar que a lo largo de este año, numerosos países mejoraron sus ratings, como por ejemplo Chile, Brasil o Bolivia y en el corto plazo también lo hará Perú y sólo se registraron pequeñas bajas en Barbados o Jamaica, al margen de la decisión política de Ecuador que, contando con los fondos necesarios, decidió dejar de pagar parte de su deuda, con el inmediato paso a situación de cesación de pagos.

En este sentido, Torres se mostró optimista en cuanto a que habrá nuevos aumentos en el futuro cercano.

¿Por qué la Argentina es B3?

“Argentina está al fondo de la tabla de 110 países que monitorea Moody’s”, disparó el analista, pero intentó poner una cuota de optimismo cuando dijo que “Rusia pasó de default a grado de inversión (investment grade) en apenas cinco años. El país parte de un nivel muy bajo, pero no es imposible que también logre este recorrido”.

La principal razón por la que la Argentina tiene esta nota, es “porque no encuentra la forma de resolver las cuestiones políticas con consenso. Esta situación le quita toda previsibilidad a sus decisiones”, dijo Torres ante un auditorio que seguía muy atento su presentación.

A modo de comparación, el analista se refirió a que “hace 30 años Chile y Argentina eran parecidas en muchos aspectos, pero el país trasandino logró acuerdos internos básicos que fueron fundamentales para su desarrollo, algo que la Argentina no logró”.

Torres insistió en que “la incapacidad del sistema político de resolver sus diferencias en forma ordenada afecta en forma directa su habilidad para enfrentar shocks y eso genera incertidumbre”.

Los factores que inciden a la hora de fijar la nota

Moody’s considera cuatro factores clave para establecer la nota actual (B3):

1.- Fortaleza económica:

El país está bien pese a que cae este año. No depende de remesas del exterior y sus indicadores son satisfactorios. El escenario futuro se basa en una leve recuperación en 2010.

2.- Fortaleza institucional:

Es el gran problema que viene de larga data. La debilidad institucional no es exclusiva de este gobierno. Se trasluce en la falta de habilidad y voluntad de buscar e implementar políticas públicas que respalden el cumplimiento de sus obligaciones.

Dos puntos centrales en este sentido son la existencia de una porción de la deuda aún en default y la situación del INDEC, que incide en la deuda ajustada por CER.

Aún si bien se perciben algunas mejoras en las estimaciones oficiales, las cifras que brinda el organismo no son creíbles y generan desconfianza.

3.- Fortaleza de las finanzas públicas:

El país viene de 4 ó 5 años de superávit fiscal, algo histórico a nivel local e incluso internacional.

Si bien la situación cambiaria en el 2010 no es grave, el problema radica en que por ínfima que sea la cantidad de dinero necesaria para financiar un hipotético déficit, el acceso a los mercados financieros es complicado.

La posibilidad de superar el conflicto con los holdouts sería positiva y le daría más flexibilidad en el futuro.

4.- Riesgo de shock:

Es otro tema que sigue pendiente. El riesgo político, financiero y económico sigue siendo alto. En el 2011 hay elecciones y ya a partir de los próximos años se va a gastar más, por lo que de estallar una crisis, habrá dificultades.

¿Qué se puede esperar de aquí en más?

La nota de Argentina, afirmó Torres, “no se va a cambiar, a lo sumo podría mejorar la proyección. No va a bajar, salvo un improbable default”.

A continuación agregó que “haciendo una proyección de la perspectiva, a dos años, por ejemplo, se podría esperar alguna mejora, si se resuelven algunos problemas. El balance es positivo, pero todavía es muy temprano. Habrá que seguir los temas pendientes como la deuda o el INDEC”.

Torres concluyó su presentación diciendo que “estamos en un ‘wait and see’. Llegamos a un piso, algunas cosas mejoraron y habrá que seguir trabajando, pero no se puede aspirar a más que un B3 con perspectiva positiva”.

Pero dejó su cuota de esperanza tomando el ejemplo de Brasil y México, cuando dijo que “los tres países tenían la misma nota hace 15 años y hoy ambos son investment grade, no hay nada que impida que Argentina recorra el mismo camino. Tiene elementos para hacerlo. La pregunta es si es capaz”.

Otros oradores

También se refirió a la situación de la región Susan Knapp, Managing Director de Moody’s Investors Service, quien dijo que en el último año la economía global sufrió fuertes presiones a partir de la crisis iniciada en los EE.UU., que de alguna manera también influyeron en la región.

En tal sentido, la ejecutiva dijo que “los mercados de América latina no fueron inmunes a estos acontecimientos. Pero una vez superados, el ingreso a los mercados de capitales se hace bajo condiciones de elevadas tasas de interés y restricciones crediticias”.

“Hay oportunidades y nuevas ventanas que se están abriendo en los últimos tiempos, pues los mercados de capitales se han ido adaptando a esta nueva realidad”, concluyó Knapp.

En su breve descripción sobre la evolución reciente de la economía argentina, Daniel Rúas acotó que “en el último año el mercado de capitales se debió acomodar a un nuevo contexto luego de la desaparición de las AFJP, tanto en volúmenes como en plazos”.

“Uno de los hechos más destacados en el período fue la crisis de los fideicomisos, que tuvo un alto impacto en el mercado y en el propio instrumento, pero debe destacarse la función que desarrolló la justicia al respecto”, agregó Rúas, quien también remarcó la evolución positiva del manejo que tuvo la deuda pública.

Desde el punto de vista de la propia calificadora, Michel Madelain, su Chief Operating Officer, se refirió a los cambios que se han visto obligados a implementar en sus metodologías, haciendo especial en el punto referido al conflicto de intereses.

Es evidente que el modelo de negocios de las calificadoras se basa en el principio de “emisor paga” y eso es una altísima fuente de preocupación entre los reguladores de la actividad. Es por ello que se vieron obligados a separar la parte comercial de la analítica, respondiendo a los requerimientos del G20.

Refiriéndose a lo ocurrido en el último año en cuanto a subas y bajas de notas, Madelaine dijo que la crisis afectó a 2 de cada 5 créditos calificados con grado de inversión (IG), siendo las industrias cíclicas las más afectadas por este fenómeno.

No obstante, el ejecutivo aportó un dato significativo: a partir del primer trimestre de 2009 se registró un aumento de subas de calificaciones y una marcada disminución de reducciones de notas.

En el caso de América latina, Madelaine consideró que el ritmo de recuperación dependerá de cada país, siendo los más rápidos en salir de la crisis Brasil y Colombia, en tanto que Argentina será uno de los más lentos en hacerlo.

Respecto al futuro de la propia actividad de las agencias, consideró que hoy la industria está mucho más regulada que hace dos años, enfatizando el hecho de que ya la Unión Europea concluyó su proceso de adecuación normativa, en tanto que el Congreso de EE.UU. está culminando el proceso de estudio.

Por último, ponderó el hecho de que América latina “hizo los deberes en la década del 90”, por lo que no se esperan cambios.

Fuente: www.infobaeprofesional.com