El incierto rumbo del dólar preocupa a los especialistas

viernes, 13 de noviembre de 2009

Darío Epstein, de Research for Traders analiza los diferentes caminos que enfrenta la divisa. La paridad con respecto del euro y qué buscan los inversores

Una vez más la Reserva Federal (FED) se encargó esta semana de reiterar que la economía continúa débil, reforzando el hecho de que mantendrá sus tasas de referencia en niveles bajos.

Así lo aseguró Darío Epstein, quien agregó que esta reafirmación volvió a ser el principal motor de los mercados, que vieron nuevamente el dólar cruzar la barrera de los 1,50 por euro, lo que a su vez impulsó nuevamente el precio del oro –que alcanzó otro récord histórico– y benefició también a las acciones con un nuevo máximo del año para el índice Dow Jones, tal como lo señala el diario BAE en su edición de hoy.

Así, la pelota sigue girando de la misma manera que en los meses anteriores, por lo que impulsa a los inversores a buscar refugio en cualquier activo de riesgo que sustituya sus tenencias de dólares, advirtió el especialista.

Asimismo, destacó que mientras el secretario del Tesoro Timothy Geithner se encuentra ocupado reiterando que desea una política de “dólar fuerte”, varios gobernadores de la FED dieron señales contundentes acerca de la menor evidencia de la recuperación de la economía estadounidense. Janet Yellen, de la Reserva Federal de San Francisco, afirmó que será una recuperación sin creación de puestos de trabajo, la misma conclusión a la cual llegó una encuesta de Bloomberg que afirma que el mercado laboral se recuperará en el 2012 –con un 53,8% de probabilidad–, indicó el matutino.

Tampoco fueron alentadoras las palabras de Jeffrey Lacker, de la FED de Richmond, que consideró como “malas” las perspectivas del consumo hacia delante, o bien las de Dennis Lockhart, de la FED de Atlanta, acerca de un crecimiento bastante por debajo de las tasas de largo plazo en el corriente trimestre y más allá también, afirmó Epstein.

Por otro lado, Richard Fisher, representante de la FED de Dallas, dijo que tanto el crecimiento como la inflación se mantendrán en niveles lejos de lo ideal hasta el años 2011.

Como se puede ver, ninguno de los tres coincide con la opinión de mantener un dólar fuerte así como lo quiere el secretario del Tesoro. Esa política, si no se logra con credibilidad, se hace con un incremento de tasas. Y ambos factores le juegan en contra del dólar en esta coyuntura. Los mercados votaron hasta hora a favor de que existirá un prolongado período antes de que el costo del dinero se incremente. Mientras tanto, será prácticamente gratis, explicó el especialista.

El ratio de deuda en relación con el PBI es un proxy que utilizan los hacedores de políticas para prever la sostenibilidad de las cuentas fiscales. El importante crecimiento que experimentó este ratio en el último tiempo genera preocupaciones para el futuro y se deriva del último déficit fiscal que alcanzó un valor cercano al 10% del PBI, agregó el diario BAE.

La cantidad de deuda en los EE.UU. nunca fue tan alta en tiempos de paz. Sólo después de la Segunda Guerra Mundial el stock de deuda de los norteamericanos superó a los niveles actuales, señaló Epstein en su columna.

El ratio de deuda a PIB se encuentra levemente por debajo del promedio del mismo ratio de los países que conforman la OECD (sigla en inglés de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

La dependencia del financiamiento por parte de los capitales externos es esencial para sostener la deuda de los EE.UU. y hasta ahora se observó una gran demanda de títulos denominados en dólares por parte del resto del mundo en momentos de aversión al riesgo. Mientras los bonos del Tesoro sigan manteniendo bajos rendimientos, habrá espacio para un mayor endeudamiento.

El especialista agregó que la FED mantiene grandes cantidades de títulos del gobierno que compró en el mercado secundario de modo de expandir la oferta monetaria. Pero los compradores más importantes de estos títulos son los inversores extranjeros, tanto públicos como privados, que mantienen cerca de un 50% de los títulos del Tesoro de los EE.UU. Esto significa que el crecimiento de ese país es financiado gracias a las compras de los inversores de otros países.

El déficit para el año fiscal 2009 del Tesoro estadounidense –que finalizó el 30 de septiembre de este año– registró un valor de u$s1,417 billones. A diferencia del año fiscal 2008, en el 2009 no se registró en ningún mes un superávit sino que, por el contrario, el déficit fue avanzando mes a mes, lo que explica la razón por la cual se observó un incremento en forma interanual de la diferencia entre los ingresos y los egresos del gobierno, aclaró en su columna en El Argentino.

Por otra parte, la brecha entre los ingresos y los egresos vienen mostrando un incremento si se toma en cuenta la evolución desde los ochenta, haciéndose cada vez más volátil, alcanzando en el año 2009 niveles récord en el déficit de las cuentas fiscales. Mientras que en 2008 el déficit representaba un 3,1% del PBI estadounidense, en 2009 se ubicó en 9,9 por ciento.

El déficit registrado durante el 2009 debió ser financiado por diversos medios, entre ellos, vía préstamos realizados por el público que rondaron u$s1,7 mil millones. En tanto, cerca de u$s0,096 mil millones provinieron de una reducción de la caja operativa. La deuda fiscal viene mostrando una tendencia positiva registrando en noviembre un valor de u$s11,99 billones, acercándose al límite establecido por el Congreso en u$s12,1 billones.

Por ahora, señaló el especialista, el apetito por deuda estadounidense se mantiene. Sin embargo, frente a un cambio de preferencias por parte de los agentes económicos, sea por una reducción en las tasas de ahorro o simplemente por una menor demanda de títulos del Tesoro, EE.UU. podría enfrentarse a un incremento en las tasas de interés y una mayor caída en el valor de su divisa impactando en última instancia en el crecimiento de su economía, poniéndose en duda la disciplina fiscal de largo plazo. Esto no depende solamente del monto de la deuda del gobierno en sí, sino de la confianza respecto de la capacidad de pago así como también frente a la duda de la supremacía del dólar como reserva mundial.

A medida que la economía logre salir de la crisis –que hizo que el gobierno elevara el gasto hasta 24,5% del PBI (para un promedio del 20% del período 1982-2007)–, el gobierno podrá ir reduciendo el gasto destinado a impulsar su recuperación, algo que no está pronto a suceder: para el año fiscal 2010 se estima que el déficit se ubique en u$s1,5 billón. La tendencia confirma que los ingresos se están reduciendo como porcentaje del PBI y lo harán en el futuro, mientras que el gasto continuará creciendo a nivel estructural y no cambiará de dirección a menos que tomen decisiones muy impopulares, agregó Epstein.

Medicare y Madicaid son dos programas de salud que combinados podrían llegar a representar el 18% del PBI, lo que los convierte en una de las primeras fuentes del desequilibrio fiscal actual y futuro. El rápido crecimiento de dichos programas es la consecuencia de dos hechos fundamentales, el envejecimiento de la población de los EE.UU. y el avance del gasto en servicios de salud. El aumento de los impuestos no es fácil de implementar dado que inhibe el crecimiento económico y hacen caer los retornos del empleo, las inversiones y los ahorros.

El mismo Congreso de los EE.UU. tiene perspectivas poco optimistas para el futuro de la deuda en manos del público de ese país. De hecho plantea dos posibles escenarios, en los cuales en ninguno de ellos aparece un presupuesto equilibrado para el futuro, y en pocos casos sustentable. Al peor escenario se llegaría con la incorporación de un cambio de políticas que son probables que ocurran y que fueron llevadas a cabo en el pasado. En éste, se alcanzará una deuda en manos del público de más de 150% del PBI dentro de 20 años, y en continuo ascenso con una tendencia creciente. El otro escenario, un poco más optimista, mantiene todavía los problemas de fondo mencionados, que serán difíciles de resolver, concluyó la columna de Epstein en BAE.

Fuente: www.infobaeprofesional.com