miércoles, 11 de noviembre de 2009
Los préstamos dirigidos a particulares y empresas no repuntan y las entidades vuelcan su dinero a financiar al sector público. Analistas advierten de este fenómeno e indican que se potenciará en el tiempo.
En lo que va del año el sector público se convirtió en un gran demandante de fondos provenientes del sistema financiero y todo parece indicar que esta tendencia se mantendrá en los próximos meses.
Los datos hablan por sí solos y asombran a varios analistas:
•Entre diciembre de 2008 y octubre de 2009, los préstamos otorgados al Gobierno se incrementaron de manera sorprendente: un 52,5 por ciento.
•En ese mismo lapso, los destinados al sector privado crecieron apenas un 6,5% por ciento.
¿Cuál es el mecanismo utilizado para canalizar estos préstamos?
La principal fuente bancaria de financiamiento del sector oficial es la del descuento de documentos, que pasó en apenas diez meses de $4.754 millones a la friolera de $13,439 millones, por lo que reflejan una suba del 188 por ciento.
No obstante, este aumento se ve compensado por el rubro “otros préstamos”, que bajó de $6.015 millones a $2.848 millones.
Como consecuencia de este crecimiento de la actividad oficial, la operatoria de descuento de documentos pasó a representar el 64% de los montos negociados por el sector privado, frente a un escaso 23,8% de fines del año anterior.
Miguel Kiguel, director ejecutivo de Econviews dio su opinión al respecto: “El crédito al sector privado, hasta el momento, ha estado muy estancado. Por otra parte, los préstamos se volcaron en mayor medida al sector público”.
“En principio podemos decir que esto se debe a que estamos recién saliendo de la recesión y los bancos que recuperaron liquidez, principalmente durante los últimos tres meses, se encuentran en una mejor posición para prestar”, resaltó Kiguel.
¿Por qué se produjo esta fuerte suba?
Sucede que, por un lado, se amplió la posibilidad de colocar fondos al sector público, que es lo que ocurrió en el caso del Banco Nación, entidad que desde 2009 está autorizada a prestar hasta un 30% de sus depósitos al Estado.
Como contrapartida, los bancos privados que cuentan con una gran liquidez no le prestan a particulares y empresas por dos razones básicas:
•Aún no saben que va a suceder con los fondos públicos provenientes de las AFJP que tienen en su poder.
•Por el escaso dinamismo de la demanda, que no logra recuperar las tasas de crecimiento registrada en años anteriores.
“La fuga de capitales se redujo, pero aún así el crédito al sector privado no repuntó”, resaltaron desde la Ecolatina y agregaron que “resulta clave considerar que para que el veranito financiero no se revierta, el Gobierno deberá concretar en el corto plazo las medidas anunciadas y de esta forma convalidar las expectativas de los inversores”.
Desde la entidad apuntaron que, pese a la mejora de las condiciones financieras, “no se relajaron las restricciones de financiamiento hacia el sector privado: los depósitos privados crecieron pero los préstamos no se reactivaron al mismo ritmo”.
”En cambio, y gracias al financiamiento del Banco Nación al Tesoro, aumentaron fuertemente los préstamos al sector público. De esta forma, se registró una importante suba de la participación del sector estatal sobre el crédito total”.
La evolución de esta tendencia cobra aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que la operatoria de pases ya “triplica al promedio observado en 2005-2007”.
Desde la consultora Finsoport, dirigida por el ex viceministro de Economía Jorge Todesca, también remarcaron esta tendencia: “A la par de la recomposición del stock de Lebacs / Nobacs, se está volcando una sigificativa proporción de los recursos de las entidades, en moneda doméstica, al financiamiento del sector público”.
Los especialistas de la firma subrayaron que “en conjunto, casi el 80% de las aplicaciones de los bancos se orientan a este destino” y agregaron que, “en este contexto, el crédito destinado a particulares y empresas sólo recibió el 15% de los fondos aplicados por las entidades durante septiembre”.
“Este es el escenario que comienza a instalarse, tras un período en el que las entidades recibieron un flujo de divisas bajo la forma de depósitos que -paradójicamente- no fue utilizado para aceitar el circuito del crédito”, concluyó Finsoport.
La demanda del sector privado en octubre
En octubre, el financiamiento a particulares y empresas se expandió el 1,2% frente a septiembre, siendo los segmentos más dinámicos el de "Descuento de Documentos y Personales", con aumentos del 2,4% y 2,3%, respectivamente. En tanto, los canalizados por "Tarjetas de Crédito" avanzaron en línea con el promedio y los "Adelantos en Cuenta Corriente" cayeron un 1,8 por ciento.
En términos anuales, las mayores subas se concentraron en Tarjetas (16,4%) y Adelantos (9%) mientras que el promedio fue de apenas el 6,8%, es decir muy por debajo de la inflación “real” de la economía, estimada en un rango que va del 17 al 20 por ciento.
¿A dónde va el dinero de los bancos?
El economista Rodrigo Álvarez detalló que “los bancos destinan gran parte de la liquidez a la compra de letras y notas del BCRA. Es así como el stock creció 20% entre el segundo y el tercer trimestre”.
Para Marcos Bazán, socio del área de finanzas de Deloitte, la falta de demanda privada está afectando la rentabilidad de las entidades financieras, y ello se refleja en “lo que está sucediendo ahora. Y es que los bancos están llamando en forma casi masiva a las empresas para ofrecerles préstamos. El motivo es que aumentó el fondeo, y por ende la liquidez, y eso hace que la tendencia de las tasas sea bajista”.
Sin embargo el sector privado se muestra muy cauto a la hora de tomar deuda. Al respecto Gabriel Martini, de la consultora abeceb.com, consideró: “La demanda de préstamos del sector privado cayó, en un contexto en el que las empresas buscan autofinanciarse y esto hace que los bancos bajen las tasas”.
“En consecuencia, las entidades financieras optan por prestarle al Banco Central, pues se hacen de una ganancia del 15% anual”, agregó Martini.
¿Estamos en presencia de un “crowding out”?
Se define de esta forma al desplazamiento que ejerce el sector público sobre el sector privado en materia de préstamos, con el consiguiente limitante a la expansión del nivel de actividad de las empresas ante falta de financiaciamiento. Esto es, por prestarle al sector estatal relegan a particulares y empresas.
Los analistas no coinciden plenamente sobre si esa es la situación actual y prefieren abrir un compás de espera en cuanto a sus consecuencias de corto y mediano plazo.
En tal sentido, el centro de la discusión pasa por la baja demanda de fondos del sector privado y la necesidad de los bancos de colocar sus excedentes de liquidez.
Por un lado, Fausto Spotorno del estudio Orlando Ferreres y Asociados, consideró que “los créditos al sector privado tienen menos perspectivas de crecimiento. En realidad, los bancos hoy tienen más deuda con el BCRA por la compra de letras que con el Estado”.
Desde Ecolatina advirtieron que “aún es prematuro afirmar que el sector estatal efectivamente está desplazando al privado en la competencia por fondos, ya que los bancos siguen muy líquidos y las tasas de interés muestran una leve tendencia a la baja”.
“De hecho, las entidades bancarias se muestran más dispuestas a prestar, contrariamente a lo que sucedió durante la crisis cuando los bancos pusieron más restricciones para otorgar créditos”, agrego Kiguel.
De aquí en más
Desde la banca privada aseguran que el Estado, al buscar financiamiento, podrá acudir a préstamos del sector bancario público o a los fondos que están depositados en los bancos privados y es posible que se incline por la última opción.
Por su parte, la consultora M&S, dirigida por Carlos Melconian, advirte que el próximo año el Gobierno deberá recurrir, entre otras fuentes, al sistema bancario privado para hacerse de fondos y así cubrir el creciente déficit fiscal.
También resaltan que “el Banco Central seguramente volverá a querer esterilizar al menos una porción de la emisión que produzca como consecuencia del superávit externo y parte del déficit fiscal, con el objetivo de que la tasa de inflación 'verdadera' no se dispare”.
Si bien hoy el sistema bancario está muy líquido y tiene colchón para manejar demandas adicionales de fondos, la pregunta a futuro que se hacen desde la consultora es: “¿Tendrá suficientes fondos para simultáneamente financiar el faltante interno del sector público, comprarle Lebacs al BCRA para que pueda esterilizar y satisfacer la demanda nueva de fondos del sector privado?”.
Para Melconián, “luce difícil, será muy probable que algún objetivo no pueda ser satisfecho en su totalidad. Habrá una competencia más marcada por la liquidez que hará más complejo el andar de la política monetaria, crediticia y cambiaria”.
Fuente: www.infobaeprofesional.com
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