En plena víspera electoral, Uruguay logró la mayor baja del riesgo país en la región

viernes, 23 de octubre de 2009

Los inversores confían en la continuidad de la política económica y se entusiasman con recuperar el investment grade perdido, sea cual fuere el resultado de los comicios del domingo

Los mercados mirarán la pelea electoral de Uruguay, este domingo, con esa sonrisa que sólo suelen dedicar a quienes supieron seducirlos. El país parece haberse ganado esa confianza de la que hoy sólo gozan unos pocos en la región y despertar en estas instancias una curiosa serenidad en el ambiente financiero, sea cual fuere el posible resultado de los comicios. La pelea entre Mujica y Lacalle se desenvolvió durante los últimos meses sin despertar especulaciones entre los inversores y hasta permitiendo una constante mejora en el perfil del país frente a los mercados voluntarios de deuda, mucho más amplia que la que fueron logrando sus vecinos. El riesgo país se redujo un 12% en los últimos 30 días, desde los 319 a los 280 puntos básicos, y alcanzó a triplicar las bajas que simultáneamente logró la Argentina; duplicar las de Perú y México, y hasta multiplicar por ocho veces la de Brasil.

“Tranquiliza el hecho de que en los candidatos se vea cierto consenso en los parámetros fundamentales de la macro y que habrá una continuidad en la política económica. Mujica, por ejemplo, ya ha anunciado que su vice Astori (ex ministro de Tabaré Vázquez) tendrá un rol fundamental en su equipo económico”, explicó el analista soberano de Standard & Poors, Sebastián Briozzo.

En este tiempo de supuesta turbulencia pre-electoral, por ejemplo, el gobierno uruguayo se dio el lujo de volver después de tres años a colocar deuda en los mercados internacionales. El éxito fue rotundo: pese a la crisis, y pese a su años cercanos de default, logró tomar financiamiento externo por u$s 500 millones a quince años, a una tasa de apenas 6,87%, y tras recibir una sobredemanda que quintuplicó el tamaño de la emisión.

Lo llamativo: que estos fondos no estarán destinados a cubrir los vencimientos de la actual administración, en estos meses, sino de la próxima, si lo requiere, durante el 2010. Filantropía pura, o un gesto raramente solidario, que deja una envidia para sus vecinos: ya el año pasado, en plena crisis, Uruguay estaba “prefinanciado” en los mercados hasta 2010; es decir: tenía todos los ahorros necesarios para cubrir sus vencimientos de deuda de 2008, 2009 y la mitad del año próximo. “El gobierno uruguayo ha hecho un trabajo estupendo al bajar su riesgo de deuda en estos años, aprovechando el exceso de liquidez para realizar operaciones de manejo de pasivos, e incluso teniendo en cuenta este calendario electoral que hoy le toca”, agregó el analista de S&P. Su calificadora asigna a la deuda uruguaya una nota de “BB-”, que está tres escalones por debajo del investment grade (el mejor perfil crediticio), y tres por encima del “B-” de la Argentina.

Esto muestra, según las propias agencias, que en la economía uruguaya todavía conviven tantas “fortalezas” como “debilidades”. Entre las primeras, la confianza sobre la institucionalidad y la continuidad de la política económica; y entre las segundas, la fuerte dolarización de la economía, que aún persiste, y la altísima dependencia respecto de las economías vecinas. “Hay un relativo contraste: elementos económicos que desde el punto de vista financiero o crediticio constituyen una carga sobre la calificación, y algunos factores políticos que compensan esos riesgos de deuda”, consideró el analista de la agencia Moody’s, Mauro Leos. Las calificadoras ven la mayor vulnerabilidad de Uruguay en el alto ratio de deuda que todavía mantiene: de un 55% del PIB, y de un 200% de sus ingresos fiscales. Aún así, consideran que, a sólo seis años de haberse declarado en default, el desafío de la próxima gestión será recuperar lo perdido: un investment grade, como el de Brasil y Chile.

Fuente: www.cronista.com