"Ortodoxia y desarrollismo", las claves de Boudou

miércoles, 07 de octubre de 2009

La situación

Tras sumar puntos en Estambul por su prédica para volver a los mercados y lograr una mayor participación en los organismos multilaterales, el equipo económico pretende encarar políticas que combinen "ortodoxia y desarrollismo" para poder traducir la mejora en el humor financiero hacia el país en una recuperación del crecimiento y la inversión en 2010.

Pero antes de pensar en la estrategia hay cuestiones tácticas que deberán enfrentar en el corto plazo: terminar de obtener la bendición política para todas las gestiones que aquí han avanzado -holdouts y normalización con el FMI- y contener la apreciación del tipo de cambio que se está produciendo por el ingreso de fondos para comprar bonos argentinos, lo que deteriora la competitividad de la economía.

El balance para la delegación oficial es mejor que el esperado, ya que si bien se mantuvieron las críticas sobre el manejo de la inflación, las estadísticas y la cuestión fiscal, el discurso del ministro Amado Boudou y el del presidente del BCRA, Martín Redrado, conformaron a inversores y funcionarios internacionales.

Ahora, todos quieren ver si existe la decisión política para regularizar la deuda en default y si se toleran los posibles cuestionamientos por volver a acercarse al FMI después de haberle pagado la deuda en 2006. Ya hubo un logro concreto, porque Boudou y los funcionarios del FMI parecen haber terminado con el extenuante póquer verbal sobre los alcances del artículo IV.

En ese sentido, los funcionarios argentinos creen que el mayor compromiso con el G-20 acota al Gobierno a una senda más moderada que, una vez que se sancione la ley de medios audiovisuales, hasta podría aprovecharse para la complejísima misión de recuperar parte de la confianza perdida de los sectores medios del electorado.

Por eso mencionan el curioso concepto de "ortodoxia y desarrollismo" como dos consignas que parecen contradictorias pero que habrá que conjugar, como lo hizo Brasil, para capitalizar el discurso más cercano al mercado. "La clave es que, tras el canje con los bonistas, comience a llegar dinero para reactivar la demanda, porque si en el segundo trimestre de 2010 eso aún no pasa alguien se va a preguntar para qué recorrimos todo este camino de acercamiento al mundo si no se recreó el clima de negocios", indicó una fuente al tanto de la ansiedad de la residencia de Olivos.

Por esta razón, si avanzan las negociaciones de la deuda, el tipo de cambio debería seguir estabilizado y podría fortalecerse la pesificación de depósitos de los últimos meses, alejando el horrible panorama de salida de capitales imperante desde 2007.

Más aún, el BCRA sabe que su desafío en este contexto será intervenir para que el peso no se aprecie demasiado, como le ha ocurrido a Brasil, de modo tal de evitar que resurjan los reclamos de una devaluación nominal fuerte por parte de los empresarios.

Fuente: www.lanacion.com.ar