El CEO de Bank of America se retirará a fin de año y cobrará u$s 53 millones

viernes, 02 de octubre de 2009

El ejecutivo obtendrá una pensión millonaria pese a su criticada gestión; que hizo perder fortunas a los accionistas del banco. Se quedó 8 años

El presidente de Bank of America (BofA), Ken Lewis, no correrá la misma suerte que los accionistas de la entidad al momento de su retiro. Es que, mientras los ahorristas que compraron papeles de BofA hace unos años todavía lamentan las pérdidas que sufrieron en 2008, Lewis cobrará nada menos que u$s 53 millones cuando se retire del banco a fin de año, tras 8 años de gestión.

Eso debería significarle alrededor de u$s 3,5 millones al año en concepto de beneficios de pensión por el resto de su vida, mientras que todos aquellos que compraron papeles del BofA en 2001 –año en que el ejecutivo tomó el mando del banco– acumulan una pérdida del 30%. Aún cuando el BofA eliminó los contratos con “paracaídas de oro” –cláusula del contrato de los grandes ejecutivos que los protege de cualquier eventualidad que cause su salida imprevista de la empresa– hace siete años, la pensión de Lewis pertenece a un plan que se se abrió décadas atrás para los ejecutivos más top de la entidad.

El banquero de 62 años anunció ayer que renunciará al cargo de jefe ejecutivo a fines de año, con lo que dejará que su sucesor capitalice, o rescate, las adquisiciones que condujeron a la caída de Lewis. El banco aún no nombró un reemplazante. “Desaparecerá en el mar como un esquimal anciano, porque sabe que a la compañía le puede ir mejor y prosperar sin él”, dijo el analista David Hendler, de CreditSights Inc.

Bank of America aumentó su tamaño a más del triple desde que Lewis asumió el mando en el mes de abril del 2001 y llegó a ser la mayor entidad de Estados Unidos por activos y depósitos. El ejecutivo gastó más de u$s 130.000 millones en adquisiciones.

En la peor crisis de la vivienda desde los años ‘30, Lewis compró Countrywide, la mayor compañía de hipotecas residenciales del país, y cuando los mercados financieros se tambaleaban hace un año, accedió a pagar u$s 29 por acción por Merrill Lynch, la mayor casa de corretaje del mundo. De ahí en adelante la economía de EE.UU. se achicó durante cuatro trimestres, padeciendo incluso una contracción de un 6,4% del PBI.

Lewis es uno de los últimos dirigentes de las mayores firmas financieras de Estados Unidos en dimitir en los tres años que lleva la crisis financiera. Entre los otros jefes ejecutivos que han renunciado bajo presión se hallan James Cayne, de Bear Stearns; Charles Prince, de Citigroup; y Stanley O’Neal, de Merrill, entre otros.

Jamie Dimon, jefe ejecutivo de JPMorgan Chase, fortaleció su banco al comprar los activos de Bear Stearns con la ayuda del Gobierno. John Mack, el timonel de Morgan Stanley, dijo que planea abandonar la jefatura ejecutiva el 1 de enero.

Lewis, que comenzó como analista de crédito en NCNB Corp. en 1969, ha dicho que la apuesta a Merrill ya está pagando dividendos. La división de corretaje contribuyó un 24% de los beneficios de la compañía correspondientes al primer semestre porque el alza del mercado de valores y la gran demanda de emisiones de deuda abultaron la renta de contratación y servicios de banca de inversiones, en tanto la banca minorista pugnaba por contener los crecientes impagos de tarjetas de crédito, préstamos al consumidor e inmuebles comerciales.

“Me place que incluso algunos de los críticos de nuestra adquisición de Merrill Lynch han llegado a reconocer lo bien que el trato les está saliendo a nuestros clientes”, dijo Lewis en un memorando a los empleados ayer. Sin embargo, el dividendo trimestral del banco se redujo a 1 centavo desde 64 centavos en el 2008, y las acciones siguen más de 30% por debajo del precio de abril del 2001.

Fuente: www.cronista.com