Los países festejan, pero dejaron al dólar solito para que pague la fiesta

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Las economías del mundo se apuran en dejar de lado la recesión. Pero el billete verde quedó muy golpeado. ¿Qué consecuencias trae esto para la Argentina?

El mundo parecería estar de parabienes. Todo indica que lo peor de la crisis quedó atrás.

De a poco terminologías que estuvieron tan en boga, y fueron tan pronunciadas hace un año, como “subprime”, “burbuja hipotecaria” o “salvataje”, han ido desplazándose del vocabulario internacional.

Los inversores perdieron el miedo y ahora canalizan sus desembolsos en activos que ofrezcan una mayor rentabilidad. Son los mismos que el año pasado corrían a refugiarse en la divisa estadounidense para protegerse del “diluvio financiero universal”.

Ahora la historia que se cuenta es otra. A partir de marzo de este año los mercados se recuperaron y los países se apuran para salir de la recesión. El rebote es tal, que las bolsas del mundo lograron repuntes impensados.

Pero, para llegar a esta recuperación, hubo que espantar primero el fantasma de una recesión global que amenazaba con instalarse durante un largo tiempo.

Y el que tiene que cargar en sus espaldas ese costo es, ni más ni menos, que el dólar. El que sirvió para capear el temporal y al que ahora el mundo le da la espalda es quien “quedó solito pagando la fiesta”.

Sucede que, para alejar los pronósticos más apocalípticos que se barajaban tras la caída de Lehman Brothers, debieron inyectarse al mercado la friolera de Dos billones de dólares en planes de salvataje.

Y, como si esto fuese poco, el gobierno estadounidense tuvo que llevar la tasa de interés de referencia (el precio de la divisa), desde 5,25% (pre-crisis) a niveles cercanos a cero.

Esa lluvia de billetes verdes que inundó a los mercados, sumado a un tipo de interés casi nulo, terminaron por derrumbar a la moneda. La dejaron por el piso frente a otras.

Y cualquier intento por darle vigor podría ser contrario al objetivo prioritario de la principal potencia mundial, que es el de lograr una más rápida recuperación.

Las palabras vertidas ayer por el titular del Banco Mundial, Robert Zoellick, fueron contundentes: "Los días del dólar como divisa de reserva mundial están contados después de la crisis financiera del 2008".

"Estados Unidos se equivocaría si creyese garantizado para el dólar el papel de divisa predominante del mundo. Al mirar hacia adelante habrá, y cada vez más, otras opciones", concluyó.

Por otro lado, la principal potencia mundial enfrenta un déficit fiscal sumamente preocupante, para muchos analistas insostenible, cercano al 12% del producto, como consecuencia de la política monetaria expansiva que ha llevado adelante para paliar la crisis económica.

Emergentes

En ese contexto, el resto de los países, en particular los emergentes, dejaron la fuga de capitales atrás y también muestran crecimiento de la mano de inversores que piensan que lo peor de la crisis mundial ya pasó y que la economía global se encamina a recuperarse.

Sus monedas se apreciaron en cifras muy significativas en los últimos meses frente a un dólar que se mostró en caída.

Todo sube, a costa del dólar

A medida que los inversores dejan de lado el miedo buscan refugio en otros tipos de activos, como commodities y acciones, y el alza de sus cotizaciones repercute en las bolsas, generando un doble efecto.

“Al haber tanta liquidez, suben los precios. Más se devalúa el dólar más se revalúan las bolsas”, dijo Darío Epstein, presidente de Research for Traders.

El movimiento de amigarse con el riesgo comenzó en el segundo trimestre del año y los mercados de capitales de los países emergentes son los que más se han visto beneficiados.

La crisis financiera internacional había alejado más de u$s50 mil millones de las economías latinoamericanas durante el año pasado.

Pero ahora, la búsqueda de activos más riesgosos, comenzó a llevar de regreso las divisas perdidas. Según datos de la consultora Datarisk, en el primer trimestre:

•Brasil recuperó u$s3.323 millones.

•A México ingresaron más de u$s3.945 millones

•Chile recibió capitales por más de u$s635 millones

•En Perú, entraron más de u$s1.208 millones

Incluso en la Argentina, que sufrió una sangría de más de u$s40 mil millones de dólares desde el último trimestre de 2007, en septiembre quizá vea, por primera vez, su saldo de balanza de pagos en un color que no sea rojo.

Variables en juego

“Detrás de la debilidad del dólar está el déficit fiscal enorme, que necesita una financiación importante. Además, existe el peligro de una inflación creciente, consecuencia de la política monetaria expansiva estadounidense”, dijo Epstein.

En una situación de crisis económica severa una moneda depreciada le permite a un país recuperarse más rápido.

El dólar débil deja a la economía de los Estados Unidos en mejores condiciones para recibir inversores extranjeros, interesados en Real Estate, dinamizar sus exportaciones y promover el turismo.

Pero, del otro lado del océano, Europa sufre el efecto contrario. Debilitando su moneda, “Estados Unidos exporta la crisis hacia otros países”, dijo Epstein.

En este contexto, el valor que alcanzó el euro, cercano a los u$s1.47, no ayuda a las economías europeas a dinamizarse.

Europa “está crecientemente retrasada frente a los EE.UU. y los países asiáticos, sobre todo China. Se le dificulta más recuperarse por la menor capacidad de innovación”, dijo el analista internacional Jorge Castro.

De su búsqueda como refugio a ser cuestionada

Ahora que está de “capa caída”, el billete verde recibe todo tipo de planteos y cuestionamientos.

Según Zoellick, el mundo se encamina hacia otro orden económico mundial: "Tras la crisis, la economía reflejará la creciente influencia de China, probablemente de India, así como también la de otros países emergentes”.

Los Estados Unidos, el epicentro del derrumbe financiero, verán reducido su poder económico e influencia", resaltó.

Al igual que Zoelick, mandatarios de muchos países creen, o se plantean, si la divisa estadounidense podrá mantener su rol de liderazgo como moneda de reserva mundial. Entre ellos, ya alzaron su voz los de los llamados Bric (Brasil, Rusia, India y China).

China tiene motivos para preocuparse por la debilidad del dólar, por contar con grandes cantidades de activos nominados en esa moneda, y pide el fin del rol hegemónico de esa divisa.

Por ahora, termina sosteniendo la moneda estadounidense por falta de alternativas mejores y acota su sufrimiento manteniendo una flotación sucia del yuan.

La pregunta es hasta cuándo será posible sostener esta situación. “La devaluación de la divisa le permite a los EE.UU. trasladar y licuar la deuda”, dijo Epstein.

Pero, “en algún momento la va a tener que absorber, porque Europa no va resistir la transferencia. Se deberá buscar el equilibrio, sobre todo cuando dejen de estimular la economía y tengan que retirar la liquidez inyectada”, agregó.

Por eso, el experto ve el fin de la debilidad del dólar recién en el mediano plazo: “De acá a 15 meses, cuando tenga que emitir deuda y subir las tasas para atraer capitales para financiar el déficit, que en 2009 será del 11% del PBI y el año que viene del 9%”, resaltó.

En tanto, “los asiáticos no dejan que su moneda se corrija y fortalece al euro. Europa es sensible al valor de la moneda común por el desempeño de las exportaciones y hace más complicado su recuperación”, dijo Siaba Serrate.

Según el experto, superar el umbral de 1,6 dólares por euro es molesto para los europeos. Por eso estimó que si “lo que pasó en las últimas tres semanas se prolonga por dos o tres meses se crearía una situaron incómoda donde, seguro, se intervendrá para frenar la caída del dólar”, afirmó el experto.

Impacto en la Argentina

Por estas tierras, el apetito por el riesgo de los inversores estimula la búsqueda de activos en pesos en el mercado de capitales local. El índice Merval ganó 11,91% en el último mes y llegó a superar los dos mil puntos.

Sumado a las señales pro mercado que ha estado dando el Gobierno, los títulos públicos a corto plazo ganaron un 20% en lo que va de septiembre, en tanto, los de largo, ganaron casi 30% en el mismo período.

Desde julio, se produce un “sostenido crecimiento de los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado que refleja una mayor confianza en la estabilidad de la moneda local en relación al dólar y el sentimiento de un contexto económico menos adverso”, dijo la consultora Econviews en su último informe, que contabilizó que los bancos captaron casi $4.000 millones, en un escenario de baja en las tasas de interés.

Desde el punto de vista exportador, esta nueva relación cambiaria es sumamente ventajosa para una parte de los industriales argentinos ya que, a grandes rasgos, alienta las exportaciones y desincentiva las importaciones. Además, fomenta la actividad de generadores de divisas como el turismo y los servicios.

En definitiva, para los especialistas, el valor del peso en relación al resto de las monedas pasó a ser un verdadero “viento de cola” para el país y sirve, además, para acallar los reclamos de los sectores industriales, que ya eliminaron de su agenda el viejo pedido de un tipo de cambio más competitivo.

En efecto: el dólar hoy se cotiza en la city porteña al mismo valor que hace un mes y medio atrás. Sin embargo, con el movimiento del resto de las monedas, el Banco Central “heredó” una depreciación sin sudar una gota y, lo que es más importante, sin generar ninguna tensión en el mercado local.

“A la hora de venderle al mundo, esto impacta favorablemente, sobre todo con aquellos países que se están apreciando contra el dólar, como es el caso de Brasil y los de la Unión Europea. En síntesis, lo que vemos es una suerte de doble depreciación para nosotros”, destacó el economista de Prefinex, Osvaldo Cado.

En lo que va del año, según la consultora, el Tipo de Cambio Real (es decir, considerando inflación) con respecto a la moneda brasileña registró una mejora del 37%. En lo que respecta al euro, el peso incrementó su nivel de competitividad en un 8 por ciento.

Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, coincidió al afirmar que “el tipo de cambio que tenemos llega en un momento clave y va a ser un elemento que ayudará a evitar mayores desplomes de las exportaciones”, que en lo que va del año acumulan una baja del 24 por ciento.

En el plano exportador, la Unión Europea es un socio clave, ya que adquiere 2 de cada 10 dólares que las empresas argentinas colocan en el exterior. Sin embargo, el grueso de los envíos son productos primarios y derivados del sector agrícola –cuyos precios se rigen por cotizaciones internacionales- y apenas un 10% de las ventas son las manufacturas industriales.

De este modo, Ochoa consideró que “la mejora cambiaria con el euro se va a sentir de forma leve por la estructura del comercio y porque la actividad económica de esos países todavía no logra despegar”.

Distinto es el caso de la relación con Brasil, el principal socio que adquiere el 19% de los productos que exporta la Argentina. La gran diferencia es que, en este caso, los bienes industriales sí tienen una fuerte preponderancia.

Para el especialista, “el valor del real para nuestros exportadores es un verdadero regalo del cielo”.

Ochoa agregó que “la ecuación es inmejorable, ya que la economía del país vecino está recuperándose de manera sólida y el tipo de cambio es sumamente beneficioso. Se abre así una enorme oportunidad para sectores industriales y el turismo”.

Suben los costos

Sin embargo, la contracara de este ventajoso escenario que hoy por hoy viven los empresarios locales está dada por el impacto negativo asociado a la importación de bienes e insumos adquiridos en esos mercados.

”En la medida en que se fortalezcan el real y el euro, el efecto se va a ir trasladando a los costos de producción y luego a los precios para el consumidor”, explicó a este medio Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA).

Este no es un dato menor: según el último informe del Observatorio Pyme, 7 de cada 10 industrias aseguraron haber sufrido incrementos como consecuencia de la suba en los precios de las materias primas.

“Brasil y la Unión Europea proveen el 50% de las importaciones que llegan a la Argentina, esto tiene un impacto directo”, agregó Santisteban.

El experto señaló que la Argentina adquiere en Brasil, además de bienes de consumo, “muchísimos insumos y bienes de capital, entre los que se incluyen productos químicos, plásticos, minerales de hierro, transformadores y papel”.

En lo que respecta al bloque europeo, su peso en el total importado es menor (de allí se importa el 16% del total). Sin embargo, según Santisteban, el problema es que “les compramos algunas materias primas fundamentales que no pueden reemplazarse y esto, con el euro como está hoy, va a los precios”.

Sobre este punto, Cado consideró que “con el euro en estos niveles, en la medida de lo posible va a comenzar a darse una creciente sustitución de importaciones provenientes de Europa por productos de otros mercados e incluso nacionales”.

Autos más caros

En el caso de las importaciones, la apreciación de las monedas de los socios comerciales también tendrá un impacto directo en el valor de los autos en la Argentina.

Desde Brasil llegan los vehículos más chicos (y más vendidos) de Fiat, Chevrolet y Volkswagen. El caso más paradigmático es el del Gol, el auto número uno en ventas del mercado argentino desde hace más de siete años y que se fabrica en la terminal que la automotriz posee en Brasil.

En la misma línea, el valor del euro impacta en el precio de los vehículos de las marcas premium europeas, como es el caso de BMW, Mercedes Benz y Audi, entre otras.

Según Ochoa, “una empresa exportadora de Brasil o Europa, que trabaja en su moneda local, puede aguantar hasta cierto punto un determinado nivel de sobrecostos. Luego, esto se traslada sí o sí al producto. Hay que recordar que la mano de obra en Brasil actualmente cuesta es el doble que en la Argentina”.

En otras palabras, esto es sinónimo de que los autos 0 Km serán más caros en el mercado local.

Fuente: www.infobaeprofesional.com