La baja del riesgo país no alcanza para mejorar la calificación de Argentina

viernes, 25 de septiembre de 2009

Pese a que en pocas semanas el indicador de riesgo cayó más de 1.100 puntos básicos, el mercado y las calificadoras de riesgo mantienen una posición expectante sobre el futuro del pais.

El riesgo país argentino cayó en apenas dos semanas más de 1.100 puntos básicos, ya que pasó de un máximo en marzo de 1.900 a un promedio de 750 en las últimas ruedas.

El motivo pasa, fundamentalmente, por el cambio en la apreciación que hacen los inversores sobre el riesgo de los países emergentes, que determinó un fuerte ingreso de capitales a estas latitudes.

Este derrumbe puede interpretarse desde varios puntos de vista, que van desde suponer que la economía nacional ha salido indemne de la crisis por sus propias aptitudes y entonces se ve “bendecida” por los inversores o, por que sencillamente, dichos fondos ya agotaron sus destinos más seguros y optan por otros decididamente más riesgosos.

Pese a esta sustancial mejora, el riesgo país aún se encuentra muy por encima del correspondiente al de otros países, como por ejemplo Brasil, que es de 221 puntos básicos ( p.b.), México (172 p.b.), Perú (210 p.b.) o Uruguay (313 p.b.)

Estas diferencias no son gratuitas, ya que marcan una notable brecha en cuanto al costo de acceso a los mercados voluntarios de deuda. Recientemente, Uruguay colocó exitosamente un bono por u$s500 millones, con vencimiento en septiembre del 2025.

El rendimiento del bono, colocado a la par, fue de 6,875%, equivalente a 340,4 puntos básicos sobre el bono del Tesoro de Estados Unidos. Haciendo una simple cuenta de regla de tres simple, si Argentina quisiera o pudiera acceder al mercado, debería pagar no menos del 11% por un bono equivalente.

Otras formas de medir el riesgo

Una forma de medición superadora a la anterior es la que se efectúa a través de los CDS (Credit Default Swaps), que miden el costo de asegurarse el cobro de un bono ante una hipotética situación de cesación de pagos.

La prima a pagar por tal concepto para un bono correspondiente a nuestro país ascendía, según el último dato disponible a 1.093 p.b. Esta cifra era prácticamente ocho veces superior a la de otros países como Brasil (123 p.b) o los 130 de Perú.

Según los analistas consultados por iProfesional.com ésta es la forma más apropiada de medir la situación de un país, pues es operativa. Refleja la opinión del mercado a través de operaciones concretas de cobertura y no se ve influida por movimientos de capitales como en el caso del indicador elaborado por JP Morgan.

El riesgo según las calificadoras

Las agencias de calificación, también conocidas como agencias de “rating”, dividen a los países del mundo en dos grandes grupos: los que poseen grado especulativo y los que poseen grado de inversión. El nivel más alto que otorgan las calificadoras de valores es el de grado de inversión, donde la nota mínima es BBB- (Baa3) y la máxima es AAA (Aaa).

Entre la categoría de grado especulativo de Standard & Poor’s, por ejemplo, se encuentran el Líbano, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Jamaica, Uruguay, Argentina, Venezuela y Colombia. Y en grado de Inversión Chile, Perú, Brasil, Italia, Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal, entre otros países. En el caso de la región, la agencia Moody’s ha colocado diferentes calificaciones en medio de las turbulencias internacionales.

Chile mantiene una sólida posición frente a sus vecinos con una nota “A1”, mientras que a Argentina se le asignó una clasificación “B3”, y a Perú y Colombia un “Ba1”.

Respecto al país trasandino, la calificadora señaló que “su favorable perfil crediticio se beneficia además de un marco de políticas económicas diseñado para mitigar la volatilidad macroeconómica, una condición particularmente relevante dada la actual situación global”.

¿Qué significa para un país alcanzar el grado de inversión?

El país que logra alcanzar esta calificación puede contabilizar como primer efecto positivo una reducción en su nivel de riesgo país, lo que le permite obtener fondos a tasas relativamente bajas.

El último suceso de esta índole se produjo el martes, cuando la agencia estadounidense Moody’s subió la calificación de la deuda de Brasil a este nivel, asignándole perspectivas “positivas”.

Así, le asignó una nota de “Baa3” desde “Ba1”. Con esto, el vecino país suma tres calificaciones de grado inversión, pues Standard & Poor’s y Fitch Rating ya le habían asignado una nota BBB-. La agencia destacó en su informe “la capacidad de respuesta de la economía brasileña al shock” internacional.

Asimismo, indicó que “la evidencia de resistencia económica y financiera, se pueden ver en la modesta y corta contracción del PIB y en el debilitamiento mínimo de las reservas internacionales”. Agregó que la capacidad para superar la crisis financiera global “señala una importante mejoría en el perfil crediticio soberano de Brasil”.

Cabe mencionar que Moody’s había puesto a las calificaciones de Brasil en revisión para una posible mejora en julio de este año, citando justamente la resistencia del país a los choques externos. Por lo mismo, Moody’s se abre a la posibilidad de aumentar la calificación de Brasil en el futuro.

Los intentos del gobierno para mejorar su situación ante el mundo

La calificación de Argentina se ubica varios escalones por debajo de esta situación de privilegio, en un nivel similar a Bolivia e incluso por debajo de Paraguay. Esta posición se debe fundamentalmente a que aún mantiene en cesación de pagos buena parte de su deuda, que traba junto con otras cuestiones su retorno a los mercados de capitales.

Desde el punto de vista del gobierno, se observan esfuerzos de parte del área económica para intentar un retorno a los mismos, previendo las dificultades que podrían presentarse el próximo año desde respecto del cumplimiento de sus obligaciones.

Entre las cuestiones a resolver, se destaca la renegociación de la deuda con el Club de París y la reapertura del canje de deuda con los holdouts. Con respecto al primer punto, el ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró este martes que la renegociación de la deuda con el Club de París "es el principal tema" que tiene por delante el Gobierno.

Boudou descartó que en lo inmediato "se vaya a producir una negociación con los holdouts, porque en este momento el principal tema que llevamos en la agenda es renegociar con el Club de París, más allá de la próxima reunión del G-20".

El ministro anunció además que avanzará con su par francesa, Christine Lagarde, en la negociación para normalizar la deuda que la Argentina tiene con los países más desarrollados que conforman esa asociación.

A criterio de Boudou, la decisión deja en claro el fuerte trabajo que lleva adelante el Gobierno "para que el país vuelva a obtener crédito y para que el sector privado pueda hacerlo a tasas más bajas y con volúmenes de crédito mayores".

¿Qué opinan las calificadoras sobre estos anuncios?

Sebastián Briozzo, director de Standard & Poor’s, se refiere a estas gestiones de la siguiente manera “como en todos los países sobre los que realizamos las calificaciones, lo importante es que las acciones anunciadas por los Gobiernos se concreten”.

El ejecutivo de S&P agregó que “en términos generales, creemos que los anuncios sobre las negociaciones son positivas, pero lo cierto es que se deben materializar en acciones concretas para que tenga lugar un cambio en la calificación”. Para Briozzo, más allá de las palabras es necesario que las autoridades generen mayor credibilidad y concreten sus dichos.

Erich. Arispe de Fitch Ratings va más allá en su análisis, pues le dijo a iProfesional.com, que “si bien el gobierno ha reiterado su voluntad de regularizar la situación con acreedores como el club de Paris e inclusive volver a los mercados de deuda voluntarios, creemos que las debilidades estructurales de la economía argentina se mantienen”.

El experto hace especial hincapié en la evolución de las cuentas públicas, pues afirmó que “por un lado, vemos que todavía no hay señales de una racionalización de la

política fiscal actual en términos de adecuar el ritmo de crecimiento del gasto a la evolución de los ingresos”.

Luego, Arispe, consideró que “la generación de un superávit primario similar al de años anteriores, desde nuestro punto de vista, es clave dada las limitadas fuentes de financiamiento a las que tiene acceso el gobierno en la actualidad”.

En cuanto a la evolución de la economía, según el directivo de Fitch Ratings, “existe todavía un alto grado de incertidumbre en actores económicos domésticos que condicionaran el accionar de inversores y consumidores y podría limitar su grado de recuperación en la economía”.

Para Arispe, “esta incertidumbre tiene origen en la poca previsibilidad de la política económica a futuro y la percepción de que algunas estadísticas oficiales no reflejan a cabalidad la trayectoria real de la economía”.

“Es esa misma incertidumbre sobre aspectos de la política económica a futuro, el nuevo escenario político a partir de la formación del nuevo Congreso y el temprano comienzo de la campana electoral en vista a las elecciones presidenciales del 2011, las que pueden inducir a que la percepción de riesgo en relación a la Argentina se mantenga”, consideró el analista.

Arispe considera que “acciones concretas que contribuyan a normalizar relaciones con acreedores permitiendo el acceso a mercados internacionales y otras fuentes de

financiamiento podría reducir la percepción de riesgo”.

“Además, una mayor transparencia en las estadísticas oficiales, y ajustes en la política económica actual para fortalecer la sostenibilidad del crecimiento y finanzas publicas serian favorables para mejorar el consumo e inversión locales”, concluyó el analista de Fitch Rating.

Gabriel Torres de Moody’s también observa con beneplácito la intención de las autoridades de resolver algunos de los viejos problemas aún pendientes de resolución.

“Vemos indicios positivos del Gobierno en cuanto a sus anuncios para llegar a un acuerdo con los holdouts y el Club de París, pero lo más importante es que se concreten medidas tendientes a que se genere una mayor confianza en la economía local”, apuntó Torres.

Pese a coincidir sobre la importancia de avanzar en estas cuestiones tan sensibles, de las opiniones de estos tres ejecutivos sobre la Argentina, surge que difícilmente se produzca en el corto o mediano plazo una mejora de la calificación, como la que se produjo el martes, respecto de Brasil.

Torres consideró que “desde la calificadora realizamos una evaluación sobre las políticas a largo plazo, por lo que es difícil que se cambie de nota rápidamente. Para los próximos meses podemos prever que la misma se mantenga”.

“Entre los principales aspectos que deberían cambiar es una mayor previsibilidad sobre la economía, que se recobren los niveles de confianza mínimos a partir de acciones que enfrenten la inflación y la desaceleración de la actividad económica”, agregó Briozzo.

Su recomendación final es que “que deberían llevarse adelante acciones concretas que generen un impacto sobre estos aspectos. Una mayor credibilidad de los indicadores y un acuerdo con el Club de París –que es deuda en default-, y los holdouts serían los pasos previos necesarios para las medidas de fondo necesarias”.

El ejecutivo de Moody’s le confió a iProfesional.com, que “principalmente, tomamos como referencia la recuperación de la confianza de la propia población argentina sobre las acciones del Gobierno sobre la economía. Hoy nadie en el país negocia su salario en base a las cifras oficiales de la inflación”.

“Es decir que habrá que esperar a que la población vuelva tener una mayor previsibilidad en la economía para que efectivamente se modifique la opinión de la calificadora”, concluyó Torres.

Fuente: www.infobaeprofesional.com