¿Cuáles son las monedas que han picado en punta frente al dólar en estos meses?

jueves, 24 de septiembre de 2009

En los últimos meses se produjo un cambio sustancial en el sentimiento de los inversores respecto de su aversión al riesgo y vuelven a la región

La mayoría de las monedas de América latina, entre las de otras regiones, enfrentan desde abril de este año una clara tendencia alcista.

Este fenómeno se explica, básicamente, por la menor aversión al riesgo de particulares y empresas, que ahora perciben que lo peor de la crisis quedó atrás y se vuelcan a invertir sus tenencias en países emergentes.

Ese ingreso de capitales aumenta la oferta de dólares y empuja su cotización a la baja y, como contrapartida, revaloriza a las otras divisas.

En este lapso, la que más se revaluó fue el real, pues en poco más de cuatro meses avanzó un 18% frente a la estadounidense. En la región le siguen, en orden de magnitud, el peso uruguayo y el chileno. En términos globales, este movimiento es liderado por el euro y el dólar canadiense cuyos avances superan el 10 por ciento.

En opinión de Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, “Brasil tiene un mercado grande y libre, que le brinda una gran ventaja en comparación con otros países de la región. Además tienen un sistema de seguro de cambio, lo que lo hace más confiable”.

“A ello se suma que tiene un riesgo muy bajo y una oferta muy amplia de activos. Esto es importante, en un contexto mundial de baja de tasas, pues los fondos de inversión buscan el costo más bajo del dinero y obtener la mayor seguridad”, agregó Izzo.

Ante esta situación, el vecino país tiene como política la revalorización del real. “El Banco de Brasil compró más de u$s10.000 millones y mientras siga el alto nivel de confianza va a mantenerse la tendencia a la suba en el tipo de cambio”, explicó el analista de ABC.

Para el experto, “en el caso de Chile nos encontramos con un mercado tal vez hasta más seguro pero de menor oferta de activos. Se opera con licitaciones que son muy transparentes y eso lógicamente beneficia la llegada de capitales, aunque está muy lejos de los volúmenes de Brasil”.

En Uruguay, el mercado es muy pequeño, pero es manejado de forma muy responsable. La desventaja que tiene es que todo está "muy pulido", en términos de comisiones y, por lo tanto, hay poco margen para las ganancias, lo que se suma a una escasa oferta de inversiones.

El efecto de las revaluaciones sobre el peso argentino

El peso argentino, a contramano de la tendencia global, se devaluó más del 3,3% en igual lapso, básicamente en el período que va desde inicios de mayo a mediados de agosto pues, a partir de ese momento, prácticamente fijó la cotización de la divisa estadounidense.

Ante estas subas generalizadas de monedas frente a la estadounidense, el Banco Central argentino adoptó una política cambiaria que podría denominarse como “pasiva”, en el sentido que mantiene sin alteraciones la paridad de la moneda, pero gana en competitividad por el fortalecimiento del resto.

De mantenerse las actuales condiciones del mercado, el ingreso de capitales al país, que comenzó a consolidarse a lo largo de septiembre, podría presionar a la baja al dólar y reavivaría los reclamos del sector exportador.

En sentido inverso tiene un lado positivo, pues permite incrementar las reservas oficiales, aún a costa de que la expansión de pesos (destinados a absorver esa mayor cuantía de moneda estadounidense) contribuya a una mayor inflación.

¿Por qué se revalúan las monedas?

De acuerdo a Economía y Regiones, “la depreciación de dólar es la contracara de la disminución de la aversión al riesgo y la desarticulación de los portafolios de inversión más conservadores. Paulatinamente, se desarman las posiciones de inversión en billetes norteamericanos y se vuelven a orientar, poco a poco, hacia activos con dan mayor rentabilidad".

"En este marco, la demanda de dólares se reduce, la moneda norteamericana se deprecia y, al mismo tiempo, se incrementa la demanda de activos bursátiles, experimentándose un muy importante aumento de precios en todas las bolsas mundiales”, agregó.

Agustín Cramo, analista de negocios internacionales, señaló que se observa un cambio en los portafolios de los inversores, que “ahora muestran mayor preferencia por las monedas locales, en lugar de invertir en dólares”.

“Diversas monedas de América latina se están apreciando, en un entorno de menor aversión al riesgo, que hace que los inversionistas abandonen sus activos de refugio, que están denominados en dólares, para buscar otros que pueden garantizarles mayor rentabilidad en los mercados los emergentes”, destacó Cramo.

Este cambio en la tendencia coincidió con la aparición de los primeros “brotes verdes” de la economía de los Estados Unidos, según palabras del presidente de la Reserva Federal de ese país, Ben Bernanke.

Todo parece indicar que los inversores esperaban esas palabras para salir de sus refugios naturales, es decir bonos del Tesoro americano, o el mismo dólar, para ganar una mayor rentabilidad en mercados más riesgosos.

Claro está que en su recorrida empezaron por los países menos “peligrosos”, y así se volcaron hacia el Grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), lo que provocó la ya conocida revaluación del Real.

Carlos Lizer, director de Puente, sostuvo a iProfesional.com que “la apreciación de sus monedas se agudizó una vez superado lo peor de la crisis, cuando los inversores internacionales se orientaron nuevamente a los mercados emergentes, como es el caso de Brasil”.

Este ingreso de fondos tiene su lado positivo, pues genera condiciones de liquidez más que favorables para las respectivas economías pero, tiene su punto negativo.

“El incremento en el flujo de capitales que está ingresando a América latina puede convertirse en un riesgo inflacionario para los países de la región", advirtió el economista Robert S. Gay, director de Fenwick Advisers LLC.

Según Gay, “el dólar está siendo usado como la moneda de financiación del mundo. Algo parecido sucedió cuando Japón mantuvo sus tasas en cero por ciento por mucho tiempo. El yen se había convertido en en la moneda de financiación para lo que en el mercado mundial se conoce como 'carry trade'. Es decir, apalancarse tomando deuda en una moneda por la que se paga baja tasa, incluso cero por ciento, para luego invertir en otras latitudes que ofrecen un retorno más alto”.

Para el experto, eso se puede convertir en un problema para las economías de la región, que tienen intereses más altos y atractivos para los inversores. "Las operaciones de este tipo pueden mejorar los flujos de capital en los países que reciben las inversiones, y fortalecer la moneda local, sin embargo, no funciona para siempre. Cero es el número incorrecto para los Estados Unidos, y sabemos que tarde o temprano la FED va a cambiar las condiciones", opinó.

Según los analistas del mercado consultados por iProfesional.com, la tendencia del precio del dólar es la de continuar a la baja o estable, pero todo se debe a factores externos, que nada tiene que ver con los mercados locales.

Apoyando este criterio, Cramo manifestó que es muy probable que continúe esta tendencia de apreciación de las monedas de los países emergentes en la medida que sigan reportándose indicadores positivos en las economías de EE.UU. y Europa.

El caso particular del Euro

El tipo de cambio entre dos monedas, en el largo plazo, es consecuencia de las condiciones monetarias relativas entre dos signos monetarios. En este sentido, la moneda que enfrente un exceso de demanda se apreciará y la que experimente un exceso de oferta se depreciará. Es decir, las políticas monetarias que haya detrás de cada moneda impactarán decisivamente sobre el tipo de cambio entre ellas.

Según el informe de Economía y Regiones, desde enero 2006 y hasta mediados de 2008, el euro se apreció sostenidamente contra el dólar, pues pasó de u$s1,20 a u$s1,60 por unidad, como consecuencia de una política monetaria en los EE.UU. significativamente más expansiva que en la Unión Europea, generándose exceso de oferta de dólares.

Por el contrario, en el segundo semestre de 2008 la moneda norteamericana se apreció (de 1,6 a 1,24) con respecto a la divisa europea. De acuerdo a dicho estudio, este último comportamiento fue resultado del estallido de la aversión al riesgo, que surgió con la irrupción de la crisis internacional a mediados del año pasado.

Con el crecimiento exponencial de la aversión al riesgo, los inversores internacionales desarmaron en forma masiva sus inversiones más riesgosas y se volcaron también masivamente al dólar como reserva de valor. En este marco, aún a pesar de la política monetaria expansiva de la Reserva Federal, apareció un exceso de demanda de dólares que apreció a la moneda norteamericana contra el euro.

Sin embargo, este fenómeno terminó siendo meramente circunstancial, ya que con la disminución de la aversión al riesgo y la paulatina y suave normalización del contexto internacional, los inversores comenzaron a salir del refugio del billete verde, volviendo a armar portafolios más riesgosos.

En este contexto, la demanda del dólar cede terreno y la divisa se vuelve a depreciar. De hecho, es lo que está teniendo lugar desde marzo pasado hasta la actualidad, cuando el dólar se depreció de 1,24 a 1,48 por euro.

Si bien es complicado proyectar con exactitud el tipo de cambio entre el dólar y el euro, en E&R creen “que la moneda norteamericana tiene que depreciarse suavemente contra la divisa europea en el corto y mediano plazo".

Fuente: www.infobaeprofesional.com