miércoles, 23 de septiembre de 2009
Los excesos de las entidades financieras, sobre todo en Estados Unidos, dieron inicio a la mayor debacle global desde los años ’30. Sin embargo, en América latina el impacto en el sector fue diferente respecto del ocurrido en las naciones desarrolladas.
La crisis financiera global desatada hace un año golpeó de diferente manera en los países de América latina, pero curiosamente el impacto no fue tan grave como se esperaba en el sector donde se inició el problema: el financiero.
Existe consenso entre los analistas en que, en líneas generales, los sectores financieros de la región mantuvieron su fortaleza o no sintieron con fuerza el cimbronazo.
De acuerdo con la publicación especializada Latin Finance y la consultora Management & Excellence (M&E), "comparados con los bancos de Estados Unidos y Europa, los de América latina se ven sólidos, en una época en la que abundan pérdidas del orden de los miles de millones de dólares, no sólo debido a la sub-prime sino a las transacciones inescrupulosas".
Según un artículo publicado por BBC Mundo, “no se han cerrado bancos, tampoco hubo una crisis grave en el área de seguros e incluso las bolsas de la región son las que mejor se han recuperado”.
Las experiencias de Chile, México y Argentina en los ochenta y las crisis recurrentes que debió enfrentar nuestro país, incluyendo el efecto Tequila en 1995 y lo ocurrido en el 2001, fueron el punto de partida de un proceso que rindió sus frutos y que puede verse en la actualidad.
Según Claudio Loser, ex director para el Departamento Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), uno de los motivos que explica esta buena reacción de las entidades son “las reformas realizadas a fines de la década de 1990, que les permitieron estar mejor preparadas para un colapso de esta índole”.
En tal sentido, la adopción de las normas prudenciales de riesgo (conocidas como Basilea I y II) fueron fundamentales para llegar a la presente situación en una forma totalmente diferente a lo que ocurría hasta no hace mucho tiempo atrás.
“Eso se debe a que al haber vivido crisis muy serias en el pasado, muchos de los países se habían ocupado de fortalecer sus respectivos mercados y por eso tuvieron mejor capacidad de reacción”, explicó.
En esta crisis se evidenciaron dos paradojas que fueron pilares fundamentales para la superación de la crisis en la región:
•La primera es que una de las mayores debilidades históricas, que es el reducido tamaño de la mayoría de los sistemas financieros, ayudó a que la crisis tuviera un impacto menor que en otras latitudes como Asia.
•La otra es la presencia de un mercado de hipotecas escasamente desarrollado, que sirvió para reducir los efectos del colapso financiero global.
Para tener una visión más detallada, es interesante ver lo ocurrido en algunos de los países de la región. Un completo informe con los bancos más importantes de cada país y su posición en el ranking regional, medido en términos de sus respectivos activos, elaborado por Latin Finance, permite dar mayor claridad a lo sucedido.
Argentina
Antes que estallara la crisis global, la economía local ya venía sufriendo el impacto de factores internos.
Según los especialistas, la fuerte incertidumbre que marcó el 2008 estuvo alimentada por el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario y por la estatización de las AFJP.
“La crisis mundial simplemente agravó los problemas, pero es difícil conocer su impacto real”, afirmó el economista Ramiro Moya, de la Fundación de Investigación Económica Latinoamericana (FIEL).
Lo que sí se sabe es que la suma de estos factores jugó un rol central para alimentar una fuga récord de capitales, superior inclusive a la que se vivió durante la caída de la economía argentina entre los años 2001 y 2002.
En los últimos dos años el país perdió u$s44.000 millones, equivalente al 6,7% de su Producto Bruto Interno (PBI). No obstante, más allá de una fuerte dolarización y de una baja del nivel de actividad, la crisis no afectó fuertemente al sistema bancario del país.
“Argentina se vio menos afectada porque después del default de 2002, el país quedó marginado de los mercados de capitales”, señaló Moya. Según el economista, después de los comicios legislativos de junio se redujo a la mitad la tendencia de salida de capitales, aunque aún se mantiene la volatilidad de la Bolsa.
Para Mario Vicens, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina, “estos años de prueba a que fue sometido el sistema financiero en este período, permiten sacar algunas conclusiones respecto de la fortaleza de su recuperación. Una primera conclusión es que en ningún momento se puso en duda su capacidad de atender puntualmente sus obligaciones. Al mismo tiempo, los bancos han sido extremadamente cuidadosos en preservar la calidad de sus activos y la solidez de su situación patrimonial”.
Vicens agregó que “en toda esta coyuntura, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha sido también muy cuidadoso en el manejo de la situación, sobre todo tratándose de mercados como el cambiario, cuya dinámica ha sido muy desestabilizadora en otras ocasiones vividas en el pasado”.
Con respecto al futuro de la actividad, Moya cree que ésta dependerá en gran medida de las “inclemencias políticas domésticas” que se vivan en los próximos meses.
Brasil
El sistema financiero de la principal economía de América latina sufrió un duro impacto con la llegada del colapso mundial. Tal vez éste fue el precio que tuvo que pagar por ser el más grande del continente.
La Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa) cayó a la mitad como consecuencia de una “crisis de desconfianza”, tal como lo definió el economista brasileño Denisard de Oliveira Alves.
Según el experto, el problema se generó luego de que muchas subsidiarias de empresas de Estados Unidos y Europa retiraran dólares de Brasil para cubrir los problemas en las casas matrices, lo que provocó una inusual forma de “fuga de capitales”.
Sin embargo, en los últimos tres meses, el país volvió a verse favorecido, con una recuperación de la Bolsa y una caída en las tasas de interés. En línea con lo anterior, se observó un alargamiento de los plazos y montos de las financiaciones a familias y empresas, gracias a las medidas impulsadas por el Banco Central, como la creación de un fondo de garantía de créditos y la reducción de encajes de los bancos.
En junio el Banco Central de Brasil redujo la tasa básica un punto porcentual, hasta el 9,25%, el valor más bajo de su historia. En tanto, la moneda local, el real, también ha tenido un fuerte aumento, con una apreciación de casi un 30% frente al dólar desde febrero.
Chile
Muchos economistas coinciden en destacar a Chile como uno de los países mejor preparados para enfrentar la compleja situación externa.
La política de ahorro de la presidenta Michelle Bachelet durante los años en los que el país se vio beneficiado por los altos precios del cobre permitió la creación de un fondo anticíclico que ayudó a hacer frente a los embates del exterior.
Según los expertos, la fuerte regulación impuesta por la autoridad monetaria fue determinante para mantener a los bancos chilenos al margen de la crisis.
“Nosotros aprendimos de la crisis bancaria del ‘83 y no hemos cometido los mismos errores que vimos en otros países del llamado primer mundo, donde los seguimientos de riesgo no se efectuaron”, explicó a BBC Mundo Alejandro Alarcón, gerente general de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile.
Según el economista, la actuación rápida y la cooperación entre los bancos privados y el Banco Central permitieron al país mantener su liquidez. El presidente del Banco Central, José de Gregorio, afirmó recientemente que no ve "ningún riesgo" para los bancos chilenos debido, sobre todo, a la fortaleza del sistema financiero.
"El sector financiero en Chile es muy sólido y, sin duda, ha estado muy bien preparado para absorber los efectos de la debacle externa", declaró.
Ambos expertos aseguraron que el sistema financiero ya ha dado señales de recuperación, y los pronósticos para el resto del año son buenos, con una expectativa de crecimiento económico general.
Colombia
A diferencia de sectores como la industria, que han decrecido en los últimos meses, los bancos de ese país siguieron acumulando ganancias. Sólo en el primer semestre de 2009 su rentabilidad aumentó 45%, comparado con el mismo período del año anterior, según informó la Superintendencia Financiera.
Esa buena salud del sistema significa, en palabras de la presidenta de la Asociación Bancaria de Colombia, María Mercedes Cuéllar, que “la banca mantiene su capacidad de irrigar crédito”, algo que no es nada despreciable en medio de una época de vacas flacas.
Perú
El efecto del crac sobre el sistema bancario no fue de consideración para Perú, afirmó el director de la publicación Avance Económico, Eduardo Lastra. "A pesar de la crisis, la liquidez está muy elevada y hay un respaldo por el lado de las reservas netas", señaló.
El especialista añadió que los indicadores de depósitos en el sistema bancario son positivos, lo que indicaría un estado general saludable. En cuanto a morosidad, aunque ha habido un incremento, "no se ha visto afectada la cadena de pagos, pues el impago es totalmente manejable dado que en Perú no ha habido una crisis sino, simplemente, una detención del crecimiento", aseguró.
Uruguay
Uruguay fue uno de los pocos países que se mostró fortalecido frente al colapso externo, por considerarse a esa plaza como un lugar de refugio. Según la Asociación de Bancarios de Uruguay (AEBU), la actividad del sector se incrementó notablemente en 2008 y en lo que va del corriente año, en el contexto de una mayor actividad económica vinculada tanto a los mercados externos como a la demanda interna.
“Los depósitos bancarios aumentaron durante la crisis, en particular los de los no residentes”, señaló Martín Erniaga, de AEBU. El experto agregó que donde sí se sintió la crisis fue en la decisión de muchos ahorristas de retornar al dólar, ante la incertidumbre mundial.
Los indicadores de liquidez se mantuvieron, en general, estables desde el inicio de la crisis y el mercado de créditos también presentó un fuerte dinamismo, si bien hacia el final del año mostró señales de desaceleración.
No obstante, las perspectivas son buenas: al cierre del primer semestre del 2009, el crédito total al Sector No Financiero (SNF) se incrementó 8%, mientras que los depósitos crecieron 6,5%, según AEBU.
Venezuela
Por su dependencia del petróleo y por sus circunstancias políticas -de transición de un modelo capitalista al "socialismo del siglo XXI"-, Venezuela parece no poder medirse con la misma vara que las economías capitalistas tradicionales.
El tipo de cambio se encuentra controlado desde hace seis años y el Estado sigue aumentando su participación en sectores cruciales de la economía, incluido la banca: con la reciente compra del Banco de Venezuela, de manos del grupo español Santander, se convirtió en el primer banquero del país.
"La atadura al sistema financiero mundial está mediatizada por el Estado", explicó el editor del diario El Universal y especialista del área económica, Elides Rojas.
"Desde hace algunos años la banca ha estado sustentando su patrimonio en títulos públicos. Esto la hace un poco más sólida frente a los movimientos de la economía mundial, aunque la coloca en una situación de vulnerabilidad frente al Estado", indicó Rojas.
Según Rojas, a la banca venezolana le va bien si al Estado le va bien.
En cambio, el especialista en temas económicos señaló que lo que sí afectó momentáneamente en términos de confianza fue la caída del banco Stanford, aunque eso "no pasó de ahí".
Fuente: www.infobaeprofesional.com
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