Volvió el apetito por el riesgo a las familias ricas del Golfo

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Si bien pocos compadecen de ellos, el 2008 ha sido un año difícil para las familias más ricas de Medio Oriente.

Los mercados de acciones locales e internacionales, pese a la recuperación de los últimos seis meses, todavía se encuentran en sus niveles más bajos en varios años. Los precios de los inmuebles recién están comenzando a estabilizarse, pero aún se encuentran muy lejos de los valores de 2007-2008. No hubo ningún refugio seguro.

“La mayoría de los individuos con patrimonios extremadamente elevados tiene inversiones muy bien diversificadas, tanto dentro como fuera de la región, pero igual recibieron golpes en todos los frentes”, señaló Sandy Shaw, directora de banca privada en Medio Oriente de Coutts & Co. En términos generales, sus fortunas se contrajeron 16,2% en 2008, según el informe Capgemini-Merrill Lynch de este año.

“Si bien la crisis se extendió a todo el mundo, algunas regiones registraron un crecimiento del PBI relativamente sólido el año pasado, en especial América latina, Medio Oriente y el norte de África, pero eso sólo indica que esas zonas todavía no enfrentaron el alcance total de las consecuencias económicas”, señala el informe.

Sin embargo, si bien el sufrimiento es evidente, particularmente en algunos de los conglomerados que pertenecen a familias sauditas, los oficiales de banca privada sostienen que los plutócratas de Medio Oriente se están adaptando bien a la desaceleración económica y mostrándose optimistas en cuanto a las oportunidades que surgen con la crisis. Ya hay familias grandes que comenzaron a analizar inversiones más riesgosas, como los bienes raíces de alta gama en Estados unidos y Gran Bretaña.

Las estrategias son distintas. Al igual que muchos inversores de todo el mundo, los ricos que viven en el Golfo vendieron acciones y se pasaron a bonos o dinero en efectivo. Ahora recurren mucho menos al apalancamiento para elevar los retornos y el apetito por el riesgo todavía no volvió a los niveles anteriores a la crisis, cuenta un oficial. “Sin embargo, a diferencia de muchos inversores, se rehusaron en su mayoría a retirar fondos de las clases de activos alternativos como hedge funds y private equity.

“No les gusta tener pérdidas y, por lo general, se mantienen en una inversión hasta que obtienen ganancia, en vez de salir antes”, contó Anthony Zammar, director de JPMorgan Private Bank.

Fuente: www.cronista.com