Bancos de dimensiones inquietantes en los EE.UU.

martes, 15 de septiembre de 2009

Rescatados porque eran "demasiado grandes para quebrar", ahora son todavía más grandes.

Cuando, el año pasado, se desató la crisis crediticia, el Estado bombeó decenas de millones de dólares a las mayores entidades financieras de los Estados Unidos, porque esos bancos eran tan grandes que se temía que su quiebra arrastrara a todo el sistema financiero. Hoy, los mayores de esos gigantes son todavía más grandes.

La crisis puede estar resultando muy buena para algunos de los megabancos que dominan el sistema financiero estadounidense. Una serie de fusiones concertadas por el Estado hizo que bancos en problemas aterrizaran a salvo en los puertos de entidades más estables. Y permitió que los sobrevivientes emergieran de la convulsión con mayor control sobre los préstamos y mayor capacidad de ganar dinero.

A un año del casi colapso del sistema financiero a mediados de septiembre del 2008, la respuesta federal ha redefinido cómo los estadounidenses obtienen hipotecas, préstamos para estudiar y otros tipos de crédito, y ha convertido a las remuneraciones para ejecutivos en un espectáculo nacional, En el nuevo paisaje financiero, tres entidades reunen casi un tercio de los depóstos del país, pese a una ley apuntada a detener esa concentración.

Un examen de las pisadas cada vez más gigantescas de los tres grandes ­JPMorgan Chase, Wells Fargo y Bank of America­ permite ver que en algunos mercados, como Santa Cruz, California, los tres grandes, en la práctica, dominan las tres cuartas partes del mercado de depósitos.

Esa concentración creciente está alarmando a quienes creen que la existencia de entidades "demasiado grandes para quebrar" fue un factor clave en la reciente serie de costosos salvatajes con fondos públicos.

Sheila Bair, la presidenta de la Corporación Federal de los Depósitos estadounidense, parece preocupada. Señaló que la naturaleza cada vez más grande y cada vez más interconectada del sistema bancario de los estados Unidos es una de las cosas que están "al tope de la lista de cosas que hay que arrreglar".

El gobierno intencionadamente decidió dejar de lado pautas que de ordinario impedirían a unos pocos actores volverse tan dominantes.

Menos competidores

Algunos datos sugieren que los grandes bancos están aprovechando el hecho de que ahora tienen menos competidores. En el último trimestre, los cuatro mayores bancos elevaron las comisiones relacionadas con los depósitos en un 8% en promedio, según informaciones del Banco de la Reserva Federal de Dallas. Bancos más chicos bajaron sus comisiones en un 12% promedio.

J.P. Morgan Chase, un concentado de algunas de las entidades con más historia de Wall Street, hoy tiene más de un dólar de cada diez de los depósitos de EE.UU. Sucede lo mismo con Bank of America, potenciado por su adquisición de Merrill Lynch y en parte propiedad del Estado como consecuencia de la crisis, y con Wells Fargo, el mayor banco de la Costa Oeste. Esas tres entidades, más el rescatado Citigroup, hoy emiten una de cada dos hipotecas y aproximadamente dos de cada tres de las tarjetas de crédito, según revelan datos federales.

La preocupación de los reguladores es doble: que los consumidores queden con menos opciones y que los grandes bancos den por sentado que siempre tendrán el respaldo del Estado si las cosas se ponen mal. La garantía presunta implica que grandes compañías podrían volver al comportamiento riesgoso que provocó la crisis si se figuran que los funcionarios van a pagar los platos rotos.

Fuente: www.ieco.clarin.com