Hablan los operadores de la city: recuerdos y anécdotas del precipicio

lunes, 14 de septiembre de 2009

Analistas consultados por El Cronista coincidieron en calificar la quiebra de Lehman como un gran error del gobierno de EE.UU. Pero dicen que sirvió para entender la necesidad de una mayor regulación y un rol activo del Estado

La caída del gigante financiero Lehman Brothers se recuerda en el mercado local como una dolorosa “imprudencia” del gobierno de Estados Unidos, que dejó tan perplejos a analistas y operadores de todo el mundo, como educados sobre una serie de lecciones imborrables: la necesidad de una mayor regulación en el sistema y la necesidad de “desempolvar” la prédica keynesiana sobre la intervención del Estado. El Cronista consultó al respecto a cuatro referentes sobre el balance que hacen hoy, en el primer aniversario del hecho.

Leopoldo Olivari, director general de Bacqué Sociedad de Bolsa: “El día que se anunció la caída yo estaba almorzando con una ejecutiva de un banco extranjero, que había venido por tres días a la Argentina. Ambos repetíamos con asombro: ‘Esto es histórico’. Nuestros teléfonos, por lo general apagados en esas situaciones, no pararon de sonar: eran nuestros clientes preocupados. Todos con la misma pregunta: ‘Si cae Lehman, qué nos queda en Argentina’. Desde mis inicios en el mercado, la seguridad para las inversiones estaba dada por EE.UU. y entre las compañías más nombradas estaban Lehman y Merrill, y el banco por excelencia era el Citi. Pero asistimos al derrumbe de este paradigma. Hoy todo se ve con otra perspectiva, y dejar caer a Lehman parece haber sido un error. Da la impresión de que aceleró la crisis y generó desconfianza. Aún así, el mercado reaccionó mejor de lo que esperábamos, y ahora falta ver la salida concreta de la recesión. Hoy parece que hubiera ocurrido hace siglos, y eso ayuda: la memoria es corta; todo volverá a ser como antes, en breve”.

Luis Álvarez, agente de bolsa de Alvarez y Cía. Sociedad de Bolsa: “Al enterarnos de la noticia, bloqueamos todas las ventas para que nadie se tirara –bromeó Álvarez–. Yo más que nadie lo sentí como accionista de Lehman. Pero lo que queda de esto, por supuesto pasado el tiempo, es que dejar caer a Lehman fue un gran error estratégico, e incrementó el pánico, porque había muchas compañías en la misma situación. Se vivía todo con incertidumbre y angustia porque no se podían ver los límites de la crisis y a medida que pasaba el tiempo siempre parecía ser más profunda. Hoy vemos que se desaceleró el deterioro, y que al menos tenemos dimensión del escenario. Desde el punto de vista de los precios, parece que lo peor ya pasó”.

Isaac Cohen, consultor y ex di rector de la Cepal en Washington: “Fue una semana terrible. Se dieron los acontecimientos uno tras otro y la perplejidad de esos días fue enorme. No logré comprender la magnitud de lo que estaba pasando. Nunca sospeché -y no sólo me pasó a mí-que iba a producirse el cambio que vimos en la economía de Estados Unidos. Hoy mismo todavía estamos viendo cómo se reestructura todo. Creo que esta crisis dejó lecciones importantes en el sector financiero, pero también para la economía en general. La banca de inversión desapareció, y hoy todos los bancos están sometidos a la actividad regulatoria estatal. Además, ha cambiado la mentalidad del Gobierno: Greenspan decía que había que dejar estallar las burbujas, y que luego el Banco Central debía recoger los pedazos. Esa mentalidad cambió. Se sabe que no hay que dejar caer al sector financiero, porque eso puede llevar a perder la confianza en la economía.

Marcos Wentzel, operador de Puente: “ Viéndolo hoy, un salvataje hubiera tenido un efecto totalmente diferente. La lección principal que aprendimos fue que la falta de regulación llevó a los bancos a tomar mayores riesgos que los que podían tomar, y que la situación de jaque sólo pudo salvarse por la intervención de los bancos centrales. A nivel local, la crisis no influyó tan fuertemente, porque nuestra economía ya estaba bastante aislada del contexto, y estábamos más acostumbrado a vivir volatilidades. Allá, en cambio, había gente que jamás había vivido una crisis.

Fuente: www.cronista.com