Pese a la baja de tasas, los plazos fijos le vuelven a ganar al dólar

viernes, 11 de septiembre de 2009

Se revirtió la tendencia que imperó en los primeros ocho meses del año y ahora las colocaciones en pesos se imponen frente al billete verde. La expectativa de devaluación es menor.

Son tiempos para tomar precauciones a la hora de realizar inversiones. Hoy la economía parecería estar saliendo del pozo y el sistema financiero volviendo a la normalidad, pero las señales políticas aún dibujan un signo de interrogación en el horizonte.

Ante este panorama, el valor del dólar ocupa tradicionalmente un rol central en las decisiones de inversión de los ahorristas. Según hasta dónde crean que llegará, decidirán colocar sus pesos en depósitos a plazo fijo o hacer la cola en una casa de cambio para hacerse de billetes verdes.

Una repentina escalada del tipo de cambio puede ser tomada como una señal de que la economía esté yendo por la cornisa. Pero si se mantiene, como ocurre en la actualidad, también puede generar especulaciones sobre su futuro. De una u otra forma, el dólar es siempre la gran variable a monitorear a la hora de decidir qué hacer con el dinero.

Hasta fines de junio la incertidumbre política local alimentó la fuga de capitales, en un contexto en el que la tasa de devaluación del peso frente al dólar le venía ganando al interés que pagan los bancos por las colocaciones a plazo. En ese momento, lo más rentable era apostar a la divisa estadounidense.

Al cabo de los ocho primeros meses del año, la moneda norteamericana avanzó un 11,2%, en tanto que la tasa de plazo fijo repactada mensualmente acumuló un 8,4%. Claro está, que en el camino hubo meses en los que ganó el billete verde y otros en los que el resultado fue inverso.

Cambio de tendencia

A partir de julio se inició una nueva etapa, signada por una recuperación de los depósitos en pesos, una vez que se despejaron las expectativas de una maxidevaluación post electoral.

Tal es así que, desde la segunda mitad de julio, se registra un raro fenómeno según el cual la dolarización cedió a la mitad del promedio mensual del primer semestre, las tasas de interés que pagan los bancos (12%) también tienden a bajar y, aún así, los depósitos a plazo retornan a las entidades.

Esa tendencia se profundizó en agosto. Las colocaciones en moneda nacional ganaron unos $1.720 millones y el stock alcanzó los niveles de los primeros días de marzo, antes de que el adelantamiento de los comicios llevara a los ahorristas a refugiarse en el dólar y evitar las cuentas bancarias.

Martín Vothie, economista del Estudio Bein, sostuvo que “se genera un juego contra el dólar”, por el cual cuando está tranquilo, los depósitos empiezan a subir”. De una devaluación que llegó a superar el 4% en marzo, el Central pasó a convalidar subas de menos del 1% por mes, como en agosto, que el peso sólo se depreció 0,5%. Y los depósitos retornaron a las entidades.

¿Por qué tienden a bajar las tasas de interés?

Paradójicamente, los factores que justifican esta leve caída en los rendimientos se encuentran por el lado de los préstamos y no de los depósitos.

En lo que va del año la colocación de créditos al sector privado viene sufriendo una suerte de parálisis, ante la cual, las entidades se encuentran con grandes bolsones de liquidez que desalientan la captación de plazos fijos.

Las tasas muestran una leve tendencia a la baja porque, según Vothie, “con un nivel de liquidez importante y los préstamos cuasi estancados, los bancos no tienen incentivos para tomar depósitos grandes” pagando para ello tasas superiores. Esto se suma a que el sistema no sufre una salida de colocaciones.

El plazo fijo le gana al dólar, pero pierde frente a la inflación

Según datos del Estudio Bein, los plazos fijos minoristas a 30 días rinden un 12% y a 60 días un 13 por ciento.

Este nuevo nivel de tasa para los depósitos es claramente negativo en términos reales -frente a una inflación cuyo piso es del 14%-. Pero aventaja, en uno o dos puntos, la ganancia que el ahorrista puede obtener apostando a la suba de un dólar que, según estiman las consultoras y tal como se negocia en el mercado de futuros, se ubicará cerca de los $4 para fin de año.

Pero, como suele suceder, existe una amplia dispersión en el interés que pagan las entidades, que depende básicamente de las respectivas posiciones de liquidez.

El último informe de la consultora Econviews explicó que el rendimiento relativo de los depósitos “habría mejorado a la luz de una menor depreciación del peso y a las expectativas de que el Banco Central posiblemente continúe en este sendero”.

El último informe de la consultora Econviews explicó que el rendimiento relativo de los depósitos “habría mejorado a la luz de una menor depreciación del peso y a las expectativas de que el Banco Central posiblemente continúe en este sendero”.

El último informe de la consultora Econviews explicó que el rendimiento relativo de los depósitos “habría mejorado a la luz de una menor depreciación del peso y a las expectativas de que el Banco Central posiblemente continúe en este sendero”.

Dólar planchado, ¿mini bicicleta financiera?

Con estos valores en la mira, puede encontrarse respuesta al incremento de la participación de los depósitos mayoristas en el total, pues nuevamente se estarían creando las condiciones para la generación de una “bicicleta financiera”.

Sucede que el rendimiento anualizado del dólar de $4 a fin de año -según los contratos de futuros que se negocian en el Rofex y el Mercado Abierto Electrónico- es de 11,5%, contra el 12% que se paga por un plazo fijo.

Para algunos analistas, este diferencial de interés es el que puede explicar, en parte, que las colocaciones mayores al millón de pesos se acerquen al 43% del total, cuando a fines del 2009 sólo representaban el 38,5 por ciento.

El dólar a fin de año

La menor expectativa devaluatoria se comprueba a partir de que la mayoría de los bancos y consultoras, que habitualmente realizan estimaciones sobre el futuro de la divisa, han venido recortando el valor de cierre para 2009. Hasta hace unos meses, el promedio rondaba los $4,2 por dólar, pero ese valor hoy ya parece elevado.

Perspectivas y cambio de tendencia

Según prevé la consultora de Orlando Ferreres (OJF), en los meses que restan hasta que finalice 2009, tanto la tasa minorista como la Badlar mostrarán una tendencia levemente ascendente, en tanto que la la suba del billete verde será más moderada. Como resultado de ello, de aquí a fin de año, el rendimiento de los plazos fijos superará a la devaluación en más de medio punto.

El ahorrista común, con poco incentivo

¿Por qué los ahorristas apuestan a una inversión poco atractiva como el plazo fijo, donde la cantidad de dinero que se obtiene al final del período se “licúa” frente a una inflación que no cede? Las respuestas pueden ser múltiples, e incluso exceder el mundo de las finanzas.

Existen cuestiones de orden cultural que los llevan a este tipo de comportamiento, aún luego de todas las vicisitudes que enfrentaron en 2001 y 2002, por las cuales prefieren este tipo de colocaciones de corte conservador. Pero también existen otros factores, como la ausencia de otras fuentes de rentabilidad.

El economista Enrique Szewach sostuvo que “no se presentan tantas alternativas para los pequeños ahorristas”. Y explicó que “una de las opciones es la compra de títulos públicos, que tienen perspectivas de seguir creciendo”. Los inversores que disponen de mayor de caudal de fondos tienen la posibilidad de “acudir a arbitrajes en el exterior, más complejos”.

En realidad, la mayoría de los particulares colocan su dinero a plazo o compran dólares. Un mínimo porcentaje va a la Bolsa o elijen instrumentos “algo más sofisticados”.

Entre la oferta de productos que propone el mercado pueden mencionarse:

•Cheques diferidos: son de Pyme que se negocian en la Bolsa de Comercio. Las tasas van del 11,5% a 30 días al 13,8% a 90.

•Fideicomisos financieros: hasta no hace mucho tiempo eran las estrellas del mercado pero se vieron afectados por los problemas suscitados en Bonesi y Bazar Avenida, que le quitaron confiabilidad. En términos generales, pagan alrededor del 15% a tres meses de plazo, cifra que se extiende a cerca del 16,5% cuando se colocan a seis meses.

•Letras del Gobierno de la Ciudad: son títulos con plazos que van de los 42 días a los seis meses, con una rentabilidad atada a las tasas de interés mayoristas.

En tanto, Pablo Rojo, titular de Río Bravo Investimentos, consideró que ante el poco atractivo de los plazos fijos, “irán cobrando mayor impulso las inversiones en inmuebles, cada inversor a su escala”.

Para Aldo Abram, titular de la consultora Exante, “habrá que estar atento a lo que pasa con los plazos fijos” porque “hay que sumarle a las expectativas de devaluación la posible suba de tasas en la segunda quincena de octubre”, por “una cuestión estacional y también porque los bancos van a intentar retener clientes”.

Abram señaló que “en el caso de que al final del recorrido uno necesite el dinero en pesos, sería recomendable mantenerse en esa moneda para evitar una pérdida en el pase de dólares a la moneda nacional.

Los grandes inversores tienen más opciones. Abram no ve “factores de riesgo dentro de los próximos nueve meses, o un año, en la medida que, desde el Gobierno no se anuncie ninguna medida inesperada. Por lo tanto se podrían realizar inversiones dentro de ese plazo”.

En tanto, Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport, previó que los fideicomisos financieros volverán a tener más espacio en la cartera de los grandes inversores, después de los problemas que sufrió el sector con el caso Bonesi. Para ellos retornarán a las colocaciones “en los que se percibe un menor riesgo”, es decir, “los de consumo y empresas agroindustriales”, dijo.

En conclusión, para el pequeño ahorrista son pocas las opciones para proteger su dinero ante la inflación, en particular porque en un contexto tan volátil como el actual lo que se privilegia es la seguridad.

Fuente: www.infobaeprofesional.com