El interés por el oro resurge de la mano de los países industrializados

miércoles, 26 de agosto de 2009

En momentos en los que su cotización oscila los u$s950 la onza, una decisión de los principales bancos centrales de países industrializados le brindó un fuerte respaldo a los que apuestan a su suba.

Con la aparición de la crisis global en 2007, la demanda tradicional de oro se vio incrementada ante la presencia de inversores privados y los fondos comunes de inversión, con la intención de refugiarse ante la inseguridad que le deparaban las inversiones de riesgo y el debilitamiento del dólar.

“Complementariamente al valor de refugio mencionado, el cuadro de debilidad de la economía global sumado a las ingentes sumas de dinero emitidas por los países para movilizar sus mercados internos llevó a los analistas a pensar que el precio del oro podría alcanzar el valor de u$s 1.000-1.100 a mediano plazo”, explicó Gabriel Holand, de HR Global.

Pero dado que desde hace meses el precio del metal oscila con relativa volatilidad en una franja que va de los u$s910 a los u$s960 la onza, surgen algunas dudas acerca de este pronóstico.

Precisamente, quienes apuestan a que la cotización seguirá en su senda ascendente, recibieron un fuerte respaldo de los bancos centrales europeos, que anunciaron que venderán “menos cantidad de lingotes que la prevista para los próximos cinco años, pasando de 500 a 400 toneladas”.

Esta medida tomada por las autoridades monetarias marcaría un cambio estratégico acerca de la participación relativa de las riquezas que conforman sus reservas fijando un piso más alto a la tenencia de oro.

Vale aclarar que esta decisión ha sido formalizada a través de un documento conjunto de las autoridades monetarias que acordaron un programa concertado de ventas por cinco años, que comenzará a regir el 27 de septiembre de este año y por el cual el total de ventas de oro por ese período será de 2.000 toneladas frente a las 2.500 que pensaban vender.

Este acuerdo daría un “muy suave soporte” al precio del metal, según el analista de metales de Barclays, con cuya opinión concuerda la Unión de Bancos Suizos. En igual sentido, la administradora de activos Fortis indica que “los bancos centrales de Europa tienen todavía demasiado oro en sus carteras”.

No obstante, esta decisión podría verse compensada por la decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que tiene la intención de vender 403 toneladas, lo cual podría desfavorecer el precio internacional del metal a menos que éste sea comprado por otros bancos centrales.

El acuerdo paralelo que impulsa el FMI

En julio, el organismo anunció la venta de 400 toneladas de oro dentro de un nuevo acuerdo de ventas del metal con los bancos centrales. El organismo acordó la venta del metal a fin de recaudar recursos para aumentar los créditos a países pobres. Se espera una decisión final de los 186 países miembros del Fondo sobre las ventas durante un encuentro en Estambul, en octubre, que necesita el apoyo de un 85 por ciento de la membresía.

"Nos comprometimos como parte de nuestro nuevo modelo de ingresos a tener esa venta de oro, que si es hecha en los mercados, será realizada a través del mecanismo de ventas de los bancos centrales", dijo Reza Moghadam, director del Departamento de Estrategia, Política y Revisión del organismo.

Moghadam dijo que esperaba que las negociaciones en el nuevo Acuerdo de Ventas de Oro del Banco Central (CBGA, por sus siglas en inglés) estén finalizadas para octubre. El actual acuerdo de cinco años expira en septiembre.

Según Reuters, el FMI actualmente tiene 103,4 millones de onzas (3.217 toneladas) de oro, que tienen un valor de mercado de cerca de u$s12.000 millones.

Esta iniciativa provino de un grupo de países, entre los que se encontraban Rusia y China. Lo curioso del caso, es que el primero ya acumuló cerca de 150 toneladas en los últimos tres años en tanto que el gigante asiático sumó unas 400 toneladas a su tenencia.

“El interrogante que moviliza a los operadores es si esta propuesta no encubre el interés de ambos países a los actuales precios de mercado, por afuera de las fuerzas de la competencia y sin incidir en las cotizaciones”, concluyó el analista Aben Jaldun.

El ir y venir de las cotizaciones

En el 2008 el metal amarillo alcanzó sus máximos en torno a los u$s1.023 la onza el 17 de marzo, llegando en términos históricos a ser el segundo mayor precio histórico tras 1980, esto se debió a la quiebra de Bear Stern.

Sin embargo en septiembre, cuando comenzó la verdadera crisis con la quiebra de Lehman Brothers, su cotización cayó a partir de liquidaciones masivas, debido a la necesidad de recursos creciendo la demanda de dólares estadounidenses por su mayor liquidez.

Desde este momento su correlación inversa se mantuvo hasta el primer trimestre de 2009, momento en el cual el pánico en los mercados fue tal que se incrementó tanto la demanda de dólares, como preferencia de liquidez y las compras de oro como reserva de valor.

Al igual que en casi toda la presente década, salvando el 2000 y el 2004, para el 2009 se espera que el saldo entre la oferta y la demanda sea positivo, es decir que se creen inventarios o “inversión implícita” respecto al 2008.

Para el 2010 se podría ver una cierta moderación de la oferta y un repunte, en el caso de constatarse cierta recuperación económica, de la demanda de joyería que en parte moderarían el superávit del mercado.

Según explicó Francisco López Ollé, de X-Trade Brokers, “si damos por hecho que lo peor de la crisis ya ha pasado, disminuyendo la aversión al riesgo en los mercados, esto llevaría implícito una disminución importante de la demanda de oro como reserva valor”

“No obstante, para 2009 y 2010 se proyecta que continúe la inversión implícita para neutralizar un escenario inflacionario que se estaría generando como consecuencia del importante incremento de la oferta monetaria para contrarrestar los efectos de la crisis y la perdida de valor del dólar en el medio- largo plazo”, argumentó el analista de X-Trade Brokers.

Esto permitiría al oro mantenerse para finales del 2009 y 2010 en unos niveles elevados pero disminuyendo sustancialmente su volatilidad. "Las preocupaciones por una mayor inflación han impulsado la demanda de inversión en oro", dijo James Steel, jefe de analistas de materias primas de HSBC.

Las cifras del mercado mundial de oro

El Consejo Mundial del Oro ha publicado ya las estadísticas sobre oferta y demanda de oro en el segundo trimestre de 2009. Y los datos muestran información que es muy interesante.

Según consigna el portal Oro y Finanzas.com, durante el primer trimestre de 2009 se destacó el fuerte aumento de la inversión de oro, que llegó a a 711 toneladas, por lo que representó el 127% de la producción de ese trimestre.

Para tener una idea de la importancia de esa cifra, entre los años 2002 y 2008 la demanda de inversión trimestral había promediado las 180 toneladas, que suponían el 29% de la producción.

El otro aspecto llamativo fue el derrumbe del consumo, que fue negativo en 126 toneladas. Este indicador se explica en el hecho de que el reciclaje de oro superó al consumo bruto en joyería y otras aplicaciones industriales.

Demanda de Inversión

La demanda ha disminuido notablemente desde las 711 toneladas del primer trimestre a las 417 toneladas del segundo trimestre. Con este resultado superó el desajuste registrado el trimestre anterior. Pese a ello, el porcentaje promedio respecto de la producción fue del 67%, frente a una media histórica inferior al 30 por ciento.

En términos absolutos, en el úlitimo trimestre sumó 417 toneladas, frente a las 180 históricas. En conclusión, tanto en términos relativos como absolutos, la demanda de oro para inversión del segundo trimestre del 2009 duplica la media de los últimos tiempos.

En cinco de los siete últimos trimestres la demanda de inversión se encuentra por encima del promedio, y en los tres últimos ésta ha sido sustancialmente alta, lo que permite inferir que el mayor interés de los inversores es un fenómeno estable y duradero.

Respecto de la producción, fue de 560 y 628 toneladas en el primer y segundo trimestre del año. Al ser ambas inferiores a la media histórica, confirman otra tendencia bien establecida en el mundo del oro: la disminución progresiva de la producción, la cual hizo techo en el año 2001. Este aspecto de la producción durante 2009 también tiene una lectura muy positiva para los inversores en metales preciosos.

El último elemento a tener en cuenta son las ventas de oro de los gobiernos u organismos oficiales, que de un promedio de 121 toneladas trimestrales entre 2002 y 2008, se redujeron a 35 en el primero. Pero en el segundo trimestre se revirtió la tendencia, ya que el conjunto de los países compró 14 toneladas.

Este comportamiento es bastante inusual, ya que desde el 2000 sólo había ocurrido en dos ocasiones: durante el cuarto trimestre de 2001 (compras netas de 17 toneladas) y durante el cuarto trimestre de 2002 (compras netas de 7 toneladas).

“El oro es considerado por los gobiernos del mundo un medio idóneo para resguardar el valor de los ahorros que generan. Por lo tanto, buena parte de las reservas de los bancos centrales está constituida por lingotes amarillos”, explicó Gabriel Holand, de HR Global.

Fuente:www.infobaeprofesional.com