Los tres caminos de los bonistas: cuando riesgo e incertidumbre se sueltan la mano

lunes, 24 de agosto de 2009

La aversión al riesgo es uno de los principios sobre los que se sustenta la economía. Supone la necesidad de minimizar el riesgo por parte de los inversores.

El canje de bonos ha dado comienzo y aunque quedan muchos detalles sueltos, lo esencial no es invisible a los ojos. El Gobierno busca postergar vencimientos de deuda. Para ello, trocará dos títulos (el Pre9 y el Pr12), muy parecidos entre sí, ambos en pesos, atados a la inflación oficial y con tasas de retorno en 21,5% promedio. Son bonos que vencen en 2014 y 2016 respectivamente. A cambio, ofrece un bono que vencerá en 2014, con un rendimiento atado a tasa Badlar (la que pagan los bancos por plazos fijo mayoristas, hoy en 12,75% anual) más una tasa de 2,75%. En total, 15,5% de tasa.

Con el librito del “riesgo” bajo el brazo, habrá bonistas predispuestos que pensarán que la tasa Badlar es más difícil de manipular y que el bono ofrece un rendimiento mayor. Con el mismo librito, también harán su aparición aquellos que no acepten el canje, pues, en un contexto inflacionario, el flamante bono podría terminar con rendimiento negativo. Hay otras variables a tener en cuenta: liquidez, devaluación; devolución del capital.

Sin embargo, para un tercer grupo, la disyuntiva sencillamente carecerá de sentido. Es que riesgo es distinto a incertidumbre. Ésta última es la existencia de hechos que no se pueden prevenir, calcular ni objetivar: modificaciones en regulaciones, defaults, nuevos canjes, fraudes estadísticos, todos eventos –harto familiares– que van a afectar a nuestras inversiones, pero que no podemos definir en probabilídad. Buena suerte.

Fuente: www.cronista.com