Sube la mora bancaria de las familias argentinas y ya es de primer mundo

jueves, 20 de agosto de 2009

Pese a que los montos adeudados por los hogares son inferiores a los de otros períodos y países, los atrasos en los pagos a los bancos crecen en forma acelerada y alcanzan niveles preocupantes.

La deuda de las familias argentinas suma unos $61.000 millones (u$s15.844 millones), considerando préstamos personales, tarjetas de crédito y líneas hipotecarias, según la última información disponible del propio Banco Central (BCRA) correspondiente a fines de julio.

De ese total, cerca de la mitad corresponde a préstamos personales (46%), otra cuarta parte a deuda con tarjetas de crédito, el 17% a hipotecarios y el resto a otras líneas.

El monto total es superior en apenas un 1% superior al vigente a inicios de este año y un 9% por encima del registrado a fines de julio del año pasado, lo cual marca el parate registrado en lo que va del corriente año.

En términos de Producto Bruto Interno (PBI), los préstamos a familias alcanzan apenas el 6%, por lo que son sustancialmente menores a los vigentes en la década del 90, cuando rondaron el 14 por ciento.

Para Fausto Spotorno, del estudio de Orlando Ferreres y Asociados, “nuestro país tiene un 12% de deuda del total del PBI, mientras que en Estados Unidos ese porcentaje supera el 90% y los países en desarrollo están en un promedio de 50%, por lo que nos encontramos muy por debajo de esa media”.

Según Marina Dal Poggetto, analista del Estudio Bein & Asociados, “durante la convertibilidad el total de préstamos de la economía representaba el 25% del PBI. Con la salida del uno a uno se desplomaron y ahora alcanzan solamente el 12% del total”.

Comparado dicho monto total, con la cantidad de operaciones de préstamos solicitadas por individuos, surge que el monto promedio de cada una de ellas es de $2.900. En tanto, por tarjetas de crédito la deuda es del orden de $1.300 por titular. En total, la deuda promedio, considerando cuentas y tarjetas, suma unos 3.900 pesos.

Para Spotorno, el nivel de endeudamiento está condicionado por tres factores principales:

•Depósitos a plazo fijo.

•Moneda a largo plazo (unidad de referencia utilizada en otros países para indexar préstamos a mediano plazo, según la evolución de los precios).

•Mercado de capitales.

En cuanto al primer punto, en la Argentina son a un plazo promedio que no excede por lo general los 30 días, mientras que en los EE.UU. llegan a un año.

La moneda a largo plazo también es uno de los factores clave. Para el economista de OF&A, “se necesitaría una a 30 años, aunque en nuestro caso esa posibilidad resulta difícil. Las alternativas serían: hacer el préstamo en dólares, en pesos pero ajustados por CER y, por último, a tasa variable –que es la tasa de interés real sumada a la inflación, que varía más, y la volatilidad de la confianza en la economía".

La economista del Estudio Bein coincidió con Spotorno al señalar que “el escaso financiamiento está limitado por los depósitos a corto plazo y, por lo tanto, el crédito también se centra en un período más reducido, mientras que lo que se ve en otros países son endeudamiento por créditos hipotecarios a largo”.

En cuanto al tercer factor, el mercado de capitales, el analista del estudio Ferreres lo calificó como muy chico. El ejemplo reciente y más claro es, en su opinión, lo que ocurrió con el Banco Hipotecario, que “tiene que emitir instrumentos de deuda, como las cédulas por medio de fideicomisos y bonos –con garantías sobre hipotecas-. Sin embargo, para un importante volumen de deuda, necesita de un mercado más líquido”.

En suma, en nuestro país no se dan ninguna de las tres condiciones, ni la moneda a largo plazo, ni los depósitos ni el mercado de capitales. En este último aspecto Spotorno fue explícito: “se desperdiciaron oportunidades muy importantes: se debió frenar la inflación, haber llegado a un rápido acuerdo con los holdouts, resolver el problema de las tarifas de servicios y la inesperada salida de las AFJP del mercado de capitales”.

Con el volumen estancado, la mora continúa en ascenso

El virtual estancamiento de este tipo de financiación tiene un efecto directo sobre la mora, ya que en la medida que no se incorporan nuevos deudores la calidad crediticia se resiente y eso impacta en las propias entidades.

En efecto, si se compara la deuda impaga hace un año con la actual, para el conjunto del sector privado no financiero (particulares y empresas), ésta trepa del 6,6 al 8 por ciento.

Según la entidad que preside Martín Redrado, hoy las entidades enfrentan mayores egresos por gastos administrativos y cargos por incobrabilidad, siendo estos últimos los que reflejan en última instancia en el cuadro de resultados esta realidad.

“Los resultados de los bancos resultan inferiores a los de igual período de 2008”, explicó. Y anticipó que, en los meses siguientes, es probable que “las ganancias contables continúen recogiendo el efecto de estos incrementos", a pesar de que seguirán con “buenos niveles de solvencia”, “en el marco del aumento de la irregularidad de la cartera del sector privado”.

Desde el propio Banco Central reconocen que “si bien aún se ubica en niveles moderados, continúa verificándose cierta materialización del riesgo de crédito de las familias y de las empresas”.

Según el último Informe de Bancos, los créditos al consumo de los hogares muestran una clara tendencia creciente, pues su irregularidad aumentó 1,1 puntos porcentuales en lo que va de 2009, hasta 6,4% al mes de mayo-, que es la última fecha relevada para este segmento.

Frente a otros países, poca deuda y mucha mora

Sportorno explicó a iProfesional.com, que nuestro país “tiene un bajo endeudamiento, en comparación con otros países, por cuestiones estructurales. Periódicamente el sistema financiero se termina destruyendo, como sucedió en 1989 o 2001, y eso hace que el sistema que tenemos ahora sea muy chico, con un nivel de depósitos reducido”.

Para tener una noción más clara del escaso desarrollo de este segmento, a continuación se expone, en una breve síntesis, la situación de otros países, comenzando por Brasil

Entre mayo y junio, el incumplimiento en los pagos de los préstamos personales en el país vecino alcanzó el 8,6%, la cifra más alta desde que el Banco Central realiza este tipo de encuestas.

Los analistas consideran que el aumento del desempleo y la desaceleración económica fueron los principales motivos que hicieron difícil que los consumidores reembolsaran sus deuda.

La tasa de morosidad, que mide los préstamos que llevan 90 días impagos como porcentaje del total de deudas, saltó a un 5,4%, desde un 4% del año anterior.

España

A partir de la crisis financiera global y como consecuencia de la caída del empleo, la morosidad entre las familias se ha triplicado en apenas un año, por lo que hoy llega al 4,6 por ciento.

El rápido deterioro de las finanzas familiares, consecuencia de la crisis y del sobreendeudamiento acumulado en los últimos años, redujo su capacidad de afrontar los pagos pendientes.

Sólo en el segundo trimestre del año se registraron 315 quiebras declaradas por hogares, lo que supone un avance anual del 253%, cuando hace sólo unos meses la posibilidad de que una familia se acogiese a la figura del concurso de acreedores no sólo era remota, sino casi imposible a nivel social.

Según los datos publicados por el Banco de España, el saldo total de créditos dudosos que tenían concedidos bancos, cajas y cooperativas de crédito sumaba 80.538 millones de euros (u$s113.800 millones).

De acuerdo a la normativa española, las entidades financieras clasifican los créditos como dudosos cuando su titular, particular o empresa, acumula tres meses consecutivos de impago.

Por otra parte, la deuda hipotecaria de las familias alcanzó la cifra récord de 670.712 millones de euros (u$s940.000 millones), hasta el mes de agosto, aunque su tasa de crecimiento en este periodo fue del 6,8%, la más baja desde, al menos, 1995, según datos del Banco de España recogidos por Europa Press.

Para los analistas la cifra de morosidad es pasajera, ya que según fuentes privadas, los bancos comienzan a enfrentar una nueva amenaza, por lo que continuará avanzando en 2010, situándose en niveles históricos, entre el 5 y el 5,5 por ciento.

Moody’s, la calificadora de riesgo considera que los mayores dolores de cabeza en términos de mora proceden hasta ahora del sector inmobiliario, cuya tasa ascendió al 7,6% durante el primer trimestre del año.

México

La cartera de créditos para consumo en ese país mostró en mayo niveles de morosidad que rozan el 10% del total de financiaciones.

“La banca se encuentra bien capitalizada y con provisiones suficientes para afrontar el comportamiento al alza que han mostrado los índices de morosidad, en particular el de la cartera de crédito al consumo, el que estimamos continuará en ascenso”, afirmó el director de Análisis del Sistema Financiero del Banco de México (BdeM), Pascual O’Dogherty.

El funcionario indicó que el endeudamiento de los hogares de ese país representa casi el 12% del producto bruto interno, proporción que en términos absolutos equivale a u$s102.700 millones. Fue menor al registrado en 2007, cuando representó 12.8% del PBI de ese año.

Así, la deuda se redujo pero las dificultades para pagarla aumentaron con el impacto de la recesión en la economía de las familias.

O’Dogherty advirtió: “vamos a ver cifras aún mayores de morosidad en tarjetas de crédito”. Sobre el entorno en el que se ha desenvuelto la actividad del sistema financiero en México el funcionario consideró que la recesión de la economía nacional se desarrolla en el contexto de la crisis más amplia y aguda desde la segunda Guerra Mundial.

Italia

En la península itálica, las deudas de las familias alcanzan cifras elevadas. Roma y Milan son, entre otras, las ciudades con mayor número de endeudados. Los principales rubros son préstamos hipotecarios, personales y prendarios. En estos casos el saldo promedio ronda los 20.000 euros (28.000 dólares).

A nivel nacional, la media de deudas por familia alcanza los 15.000 euros (u$s21.000), según una investigación de la CGIA (Asociación Artesanos y pequeñas empresas). Cabe consignar que desde la plena vigencia de la moneda comunitaria, la deuda por familia en Italia creció un 81 por ciento.

Estados Unidos

El total de la deuda de los consumidores de los EE.UU., que incluye tarjetas de crédito pero no hipotecas, alcanzó los u$s2.8 billones a fines del 2008.

El estadounidense promedio tiene una deuda de u$s16.635, sin incluir las hipotecas, que según fuentes privadas suman u$s10,8 billones.

De las familias que deben dinero por tarjetas de crédito, el saldo medio es de u$s2.200. Aproximadamente el 40 por ciento de los titulares de tarjetas de crédito acumulan un saldo de menos de u$s1.000. Otro 15% es menos conservador en su uso, por lo que registra saldos que superan los u$s10,000, aunque sólo el 8.3% de las familias deben u$s9,000 o más.

Para mantener ese nivel de gastos, el consumidor tipo tiene acceso a aproximadamente u$s19.000 en todas sus tarjetas de crédito combinadas.

Más de la mitad de las personas que utilizan plásticos están usando menos del 30% de su límite total, según una encuesta realizada por myfico.com, que reproduce el sitio Creditcards.com

Uno de los mayores dilemas que enfrenta en la actualidad la economía de Estados Unidos es por dónde se va a producir la recuperación del consumo, vital para que el aparato productivo pueda emerger de la actual recesión.

En tal sentido, los expertos coinciden en que, para que se produzca una verdadera recuperación, se requiere un aumento del consumo, la inversión de las empresas y la compra de viviendas. Eso es, precisamente, lo que está en duda y el motivo es sencillo: la enorme deuda que pesa sobre las familias y las empresas.

Los economistas prevén que la reducción gradual de la misma demore años.

En los últimos meses se observó un freno al otorgamiento de nuevos créditos. La explicación es que la recesión frenó el endeudamiento, aunque a un ritmo mucho más débil que el de los tres meses anteriores.

"El factor más importante es la pérdida de empleos", dijo el economista jefe de la Asociación de Bancos Americanos (ABA), James Chessen.

"Cuando la gente pierde sus empleos o trabaja menos horas, se les hace más difícil cumplir con sus obligaciones. Desafortunadamente, vamos ver mayor desempleo en el próximo año y yo espero una morosidad mayor", agregó.

A la menor demanda de las familias se suma que, debido a los incumplimientos en los pagos, las emisoras están recortando los límites de financiación y cerrando cuentas para frenar las pérdidas.

Standard & Poor’s anunció días atrás que el porcentaje de incobrables, de tarjetas emitidas por bancos de ese país, creció a un récord en mayo, al ritmo de una tasa de desempleo que tocó un máximo de 26 años.

Entre las principales tarjetas, la incobrabilidad aumentó medio punto porcentual en sólo un mes para llegar al 12,2% en mayo, aunque la morosidad –que mide deudas impagas superiores a los 30 días-, cayó al 6,9% desde el 7,1 por ciento.

Los analistas atribuyeron esta disminución a una tendencia estacional, debido a que los consumidores usaron las devoluciones de impuestos para cancelar deudas. La incobrabilidad generalmente sigue la tendencia del desempleo, que aumentó en mayo al 9,4% y se espera que supere el 10% hacia fines del 2009 o comienzos del 2010.

El analista de crédito de Standard & Poor's Michael Wray estimó que este indicador podría crecer hasta el 12,5% en los próximos 12 a 18 meses, suponiendo que el desempleo aumente a entre el 10,6 y el 12,7 por ciento.

Fuente: www.iprofesional.com