China sigue en la cima del mundo: la bolsa gana más de 70% este año

jueves, 13 de agosto de 2009

La bolsa de Shanghai creció un 74% desde principios de año, gracias al gigantesco plan de estímulo del gobierno chino, que impulsa además el precio de las materias primas.

Desde hace varios años, todas las proyecciones económicas para 2050 sitúan a China compitiendo por el liderazgo mundial mano a mano con EE.UU. en términos de PIB, inversiones y comercio exterior. Sin tener que esperar 40 años para comprobarlo, hoy ya se puede ver algo de esto en los mercados financieros, donde la bolsa de Shanghai se está convirtiendo en la locomotora de la reactivación mundial, ayudando a Wall Street a recuperar parte del terreno perdido a raíz de la crisis subprime. Gracias al plan de estímulo económico diseñado por el gobierno chino para evitar una recesión, el Shanghai Composite, índice líder del mercado de acciones chino, ya lleva ganado un 74% desde principios de año, siendo la bolsa que más creció, seguida (no es casualidad) de los mercados de Brasil, India y Rusia, que forman parte del grupo BRIC de los mayores países emergentes.

El plan de estímulo del gobierno, de u$s 586.000 millones, está evitando que la economía sufra de manera significativa por la caída en las exportaciones (-23% en julio de 2009 respecto de julio de 2008), si bien el ministro de comercio chino advirtió esta semana que el plan no podrá compensar totalmente las menores ventas externas. Pero lo concreto es que las medidas tomadas por el gobierno evitaron que la crisis económica mundial también repercutiera fuertemente en el mercado interno, despejando el temor por un estallido social que existía a fines del año pasado. El paquete de ayuda económica tiene como medida complementaria la fuerte emisión de dinero, política similar a la que viene llevando adelante la Reserva Federal en EE.UU., para apuntalar el consumo a expensas de provocar presiones inflacionarias. La oferta de dinero crece a una tasa récord del 28% anual, alimentando la demanda de bienes y minimizando el impacto de la caída en las exportaciones en las regiones costeras, que es donde está asentada la mayoría de las fábricas exportadoras.

Por otra parte, el gobierno también está impulsando la oferta de créditos a través de los bancos estatales (u$s 1,2 billones durante el primer semestre de 2008), como forma de mantener la economía en movimiento, y lanzó un gigantesco plan de obras de infraestructura para mantener el desempleo en niveles bajos. Pero parte de estos préstamos ha ido a parar al mercado bursátil, explicando la fenomenal recuperación de la bolsa de Shanghai, que durante el año pasado había perdido un 70% de su valor, desinflando una burbuja especulativa sin tener que atravesar una crisis como la que le tocó vivir a EE.UU. con las hipotecas de baja calidad. Sin embargo, habrá que ver qué puede pasar con esos créditos más adelante, si la economía vuelve a enfriarse como fue el caso en 2008, cuando la tasa de morosidad creció hasta niveles alarmantes.

Hoy, el panorama luce mucho más alentador y las inquietudes que suscitaba la economía china hace un año parecen haberse esfumado (en realidad siguen latentes, pero mientras las noticias sean positivas, nadie les va a prestar demasiada atención). Sólo hicieron falta 7 meses para disipar los fuertes temores que despertaba entre los inversores la bolsa de Shanghai a este presente muy parecido a los momentos de euforia de los últimos años. Hoy, de lo que se habla en la bolsa china (y en los demás mercados asiáticos) es de no perder las oportunidades que van surgiendo, aunque todo se sostenga en un fenomenal plan de reactivación económica y no en bases más sólidas como un sendero de crecimiento sostenido durante varios años. De todas formas, a nadie escapa que cuando se habla en China de bajo crecimiento del PIB, está más cerca del 7% que del 0% (estándares habituales en los países desarrollados en crisis) y que con este plan de estímulo, el último trimestre de 2009 acercaría el crecimiento al 10%.

De todas formas, los pies de barro de este gigante en que se ha convertido el mercado de valores de Shanghai siguen siendo los resultados trimestrales de las principales compañías chinas. Si las empresas no muestran ganancias pronto, la nueva burbuja de precios podría desinflarse muy rápido. Durante el primer semestre de 2009, estos resultados corporativos cayeron un 21% con respecto al mismo período del año anterior, aunque menos que en el primer trimestre, cuando la caída fue del 32%. Los pronósticos más optimistas apuntan a una recuperación de las ganancias que podría llegar a ser explosiva durante el último trimestre del año (del 30%), gracias a las medidas tomadas por el gobierno. Sin embargo, hará falta mucho más que el plan de estímulo gubernamental para que la locomotora china no se quede sin combustible antes de que la economía mundial salga de la crisis subprime y vuelva a demandar masivamente los productos made in China.

Fuente: www.cronista.com