La ignorancia, y no la codicia, habría llevado a los banqueros a la crisis ‘subprime’

lunes, 10 de agosto de 2009

Un trabajo presentado por dos economistas de Estados Unidos y Suiza llega a la conclusión de que la debacle financiera se debió a que los ejecutivos no entendían lo que estaba sucediendo

Después de meses de apuntarle con el dedo a los máximos ejecutivos de bancos de EEUU y de acusarlos de que su avidez por mayores ingresos terminó provocando la crisis financiera mundial, ahora resulta que tal vez todos estaban equivocados. Y que los banqueros habrían pecado más por no comprender la crisis que se estaba gestando que por su excesivo apetito por el lucro. Estas son las conclusiones a las que llegan dos economistas, René Stultz, de la Universidad de Ohio, y Rüdiger Fahlenbrach, del Instituto de Finanzas de Suiza, en un estudio que acaban de publicar, “Bank CEO incentives and the credit crisis”.

El estudio se encargó de evaluar de qué manera la crisis financiera estuvo relacionada con los paquetes de remuneraciones de los altos ejecutivos en los 95 principales bancos de EEUU (exceptuando Goldman Sachs, del que no recabaron suficientes datos). Es una opinión de muchos especialistas que la causa hay que buscarla en el diseño de planes de incentivos que no estuvieron focalizados en los resultados de largo plazo. Esto hizo que los ejecutivos asumieran mayores riesgos para aumentar los resultados trimestrales de las entidades y así inflar sus bonus anuales.

“Tradicionalmente, los expertos en gobierno corporativo y los economistas a partir de Adam Smith consideraron que los intereses de los directivos están mejor alineados con los de los accionistas cuando sus compensaciones crecen a la par de las ganancias de los accionistas y caen cuando éstos últimos pierden. Nuestros resultados muestran que no existe evidencia de que los bancos con un mejor alineamiento de los intereses de sus CEO con los de sus accionistas hayan tenido mayores rendimientos en sus acciones durante la crisis y existe cierta evidencia de que los bancos dirigidos por CEO cuyos intereses estaban mejor alineados con los de sus accionistas tuvieron peores rendimientos en sus acciones y un peor retorno sobre el patrimonio (return on equity)”, afirma el estudio.

El punto en cuestión no es un detalle menor, ya que en estos momentos se está debatiendo en el Congreso estadounidense una nueva legislación que evite los abusos en los sistemas de remuneraciones y que alinee mejor los incentivos de los ejecutivos con los de los accionistas. Pero si las conclusiones a las que llegan los investigadores resultan estar acertadas, el proyecto de ley que se estaría evaluando podría llegar a ser inútil y hasta contraproducente. Esto significa que la legislación ampliaría el riesgo sistémico en lugar de reducirlo.

Al evaluar la performance de los bancos de EEUU, el estudio comprueba que los ejecutivos que tenían sus intereses mejor alineados con los de sus accionistas fueron aquellos que decidieron conservar la mayor cantidad de acciones de la compañía en su poder (stock options), papeles que habían recibido como parte de las remuneraciones variables (bonus) acordadas. Esto se debe a que si el valor de la compañía crece, también lo hace el precio por acción y por ende el patrimonio de los ejecutivos que poseen acciones de la compañía. Este habría sido el caso de Richard Fuld y Alan Schwartz, CEO de Lehman Brothers y Bear Stearns, respectivamente, los dos bancos de inversión que desaparecieron durante la crisis (Bear absorbido por JP Morgan Chase y Lehman cerrando sus puertas para siempre). Si estos ejecutivos no hubieran tenido sus intereses alineados con los de sus bancos, se habrían desprendido de sus acciones en cuanto tuvieron la posibilidad de ejercer la opción, es decir mucho tiempo antes de la hecatombe.

¿Por qué los ejecutivos no ejercieron sus stock options? Para los investigadores, los banqueros no vieron venir la crisis que se avecinaba y por eso se quedaron con las acciones en su poder. Durante el período en que se realizó el estudio (julio de 2007 a diciembre de 2008) cada CEO perdió más de u$s30 millones en promedio. Incluso hay varios que perdieron más de u$s300 millones. En definitiva, no comprendieron cabalmente los riesgos que se estaban tomando. Pero en realidad, esta falta de comprensión podría también caberle a los reguladores y a los operadores, y no solamente a los ejecutivos financieros.

Más riesgo del necesario

En el estudio queda sin develar la razón que llevó a tantos altos ejecutivos excelentemente preparados y con toda la información en su poder a no entender lo que estaba pasando. “Una posible explicación de nuestros resultados es que los CEO con mejores incentivos para maximizar la riqueza de los accionistas tomaron riesgos que otros CEO no tomaron. Ex ante, estos riesgos parecían beneficiosos para los accionistas. Ex post, estos riesgos brindaron pobres resultados no esperados. Estos pobres resultados no son evidencia de que se tratara de CEO que actuaron en su propio interés a expensas de la riqueza de los accionistas”, concluye el estudio. Queda pendiente el misterio de saber por qué tanta gente de tan alto nivel no fue capaz de realizar una de las reglas básicas de las finanzas como es la diversificación de su patrimonio, compuesto en una enorme proporción por acciones que con la crisis casi dejaron de tener valor. Fuld, quien dirigió Lehman hasta su quiebra, tenía una cartera de acciones del banco valuada en 2006 en u$s1.000 millones. Tal vez, como aquellos jugadores compulsivos, creyó hasta el último instante que la suerte cambiaría, que el destino le tenía reservado una última jugada redentora, el lado B de una película que no podía creer que estuviera en cartel. En cambio, si uno se guía por lo que dice el estudio, no se tenía idea de lo que estaba pasando. Resta determinar cuál de las dos opciones resulta la más peligrosa para el resto de los mortales.

Fuente: www.cronista.com