lunes, 27 de julio de 2009
Recurrir a una entidad que opera por fuera del circuito bancario es una alternativa que utilizan algunos particulares y empresas que necesitan hacerse de dinero cash rápidamente. Pero hasta ellas sienten la caída en la demanda.
Financiar un negocio nunca fue tarea fácil en la Argentina y, hoy en día, las puertas al crédito se entrecierran aún más. Sólo el 12% del producto bruto interno es financiado.
La crisis internacional, que se llevó capitales externos del país, y los sucesivos episodios políticos locales -como el conflicto entre el Gobierno y el campo, la estatización de las jubilaciones y las elecciones legislativas-, que siembran incertidumbre entre los argentinos y los lleva a dolarizar sus portafolios, elevan las tasas de interés.
La suba del costo del dinero es un reflejo de la necesidad de los bancos de contener los pesos dentro de sus cuentas.
Las altas tasas de interés son difíciles de afrontar por los particulares con un nivel de ventas que se va debilitando constantemente y una rentabilidad cada vez más pequeña.
Los bancos también endurecen los requisitos para que las empresas puedan ser destinatarias de un préstamo bancario. En momentos de estrangulamiento financiero, el tiempo que consume la aprobación de una nueva línea de crédito juega en contra.
En tanto, muchas compañías no pueden cumplir con las exigencias de formalidad que las entidades bancarias imponen.
El resultado no podía ser otra cosa que la caída del nivel de crédito para los privados. Después de crecer a un ritmo del 40% anual hasta principios del año pasado, hoy lo hacen al 10%, según datos del Banco Central (BCRA).
En este contexto, recurrir a una financiera fuera del circuito bancario es la forma clásica mediante la cual las empresas encuentran aire para continuar con su negocio, después de manotear sus ahorros. Pero ellas tampoco escapan a la caída del volumen de préstamos.
No por un problema de costos, o de requisitos, sino por falta de demanda.
“Si está frenada la actividad, se frenan los cheques”, dijeron en una financiera de la zona del Congreso. “Bajó el volumen desde hace dos meses y después de las elecciones no se reactivó”, agregaron.
“Un fabricante que descuenta sus cheques a tasa cara lo hace para comprar mercadería porque sabe que la vende. Hoy, ¿cómo compensa esas altas tasas si su negocio está parado?, ¿cómo paga los cheques?”, se preguntó el responsable de esa financiera.
En las llamadas también “cuevas” se refleja entonces la misma imagen que en los bancos. No sólo cae el crédito porque los bancos no prestan sino también por la baja demanda.
Actividad en financieras y bancos
En una financiera del Microcentro contaron que “después de la segunda quincena de julio bajó totalmente el movimiento, un 20% respecto del mes anterior”. El responsable de la misma, que pidió no ser nombrado, entiende que las vacaciones y la baja en la actividad por la Gripe A impactaron en la caída del volumen.
Después del receso inviernal, el movimiento cae en agosto y levanta en septiembre hasta el 15 de diciembre. Pero este año “se junta recesión, la incertidumbre de la gente y que nadie sabe qué va a pasar”, dijo el empresario.
En la financiera ubicada en el segundo piso de la calle Córdoba al 1646, que descuenta cheques personales hasta 75 días de plazo, el mejor mes fue febrero, con un alza del 40%. Pero, desde hace dos meses, también sienten la merma del volumen negociado.
“Creo que tiene que ver con la situación del país o que la gente no tiene trabajo o tiene inseguridad, y no se quiere meter en préstamos. O un monotributista, que no sabe si podrá cobrar sus facturas y no conoce cuánto pueden pagar de crédito”, dijo Oscar, su titular.
Costo
Según relevó el portal especializado Notibancos.com, los bancos cobran, en promedio, una tasa de descuento de cheques a 30 días que oscila entre 21 y 28 por ciento.
Algunas financieras cargan unos seis puntos por encima de las tasas bancarias. Pero otras cobran valores que superan el 100% anual.
En la financiera del barrio de Congreso pueden cobrar tasas entre el 5% y el 15% mensual, “según el cliente y el monto y plazo de la operación”, que no supera los 60 días. Del cliente, estudian la regularidad, los cupos, el riesgo y la autenticidad.
Con estas tasas, muchas ganan con el promedio: cambian, por ejemplo, veinte cheques y si no pueden cobrar cinco de ellos, lo compensan con el alto precio que cobran.
Muchos cheques que se obtienen de operaciones en negro se canalizan por esta vía. “Me pagan con un cheque, lo cobro en efectivo y no queda registrado en ningún lado”, contó el gerente financiero de una empresa de servicios.
Para las financieras la fuente de ingresos es irrelevante. Lo importante es que el cheque sea de primera línea, es decir, la calificación de la empresa que lo emitió.
En la financiera de Microcentro redescuentan cheques de primera línea al 24 o 25% y de segunda línea, entre el 28 y 30% anual.
Requisitos
“La situación está complicada, con incertidumbre, después del resultado electoral. Los bancos para no decirte que no te prestan, argumentan que no calificás para un crédito, que no te da el cupo y a una persona física le pueden cobran un 65% de tasa nominal anual”, dijo el gerente financiero que pidió no ser nombrado.
“La gente que necesita dinero, se quedó corta por la cantidad de compromisos y no lee la realidad, se encuentra con que el banco no le presta, y tienen que recurrir a este tipo de cuevas”, agregó.
En la financiera de la calle Córdoba, los requisitos para descontar un cheque son:
•El estudio del récord de cumplimiento.
•El resultado de los informes emitidos por Nosis y el BCRA: para controlar el nivel de endeudamiento (toman hasta 60 días de atraso), la cantidad de cheques rechazados y si éstos fueron compensados (si no fuera así, no toman al cliente).
•Con la mayoría, firma un contrato de mutuo, en el que detalla los cheques que incluyen la operación.
•Según la suma que solicite el cliente, se pide además fotocopia de título de propiedad, del automotor, el último resumen de cuenta corriente bancaria, el último resumen de tarjeta de crédito y la factura de teléfono de la casa y del lugar de trabajo.
•La antigüedad de la cuenta corriente superior a los nueve meses demuestra experiencia bancaria. Un cliente con una cuenta más joven que ya está pidiendo dinero fuera del circuito bancario demuestra que en poco tiempo será insolvente.
De dónde vienen
En la financiera de Congreso explicaron que muchos clientes se acercan a descontar cheques porque deben pagar a proveedores o los sueldos de los empleados y están apretados por una caída de la actividad, o porque no pueden cubrir las 48 horas del clearing bancario. La financiera entrega los fondos en el día.
En una de Microcentro notan que las empresas que pagaban en el corto plazo están estirando los pagos hasta equilibrar las cuentas. “Cuando veo eso no lo tomo, porque si pagaban en tiempo y forma significa que ahora están en problemas”, explicaron.
Otras empresas canalizan su operatoria a través de las financieras porque tienen la cuenta corriente bancaria embargada por la AFIP, tienen muchos cheques rechazados o deuda con el banco y si depositan dinero en su cuenta la entidad lo toma a cuenta del pasivo. Otros las tienen cerradas.
A raíz de la crisis del campo, las financieras no toman cheques del interior del país y menos del sector agropecuario. Mayoritariamente descuentan de la Capital Federal y Gran Buenos Aires.
La demanda de crédito está deprimida y es una mala noticia: el financiamiento es un alimento de la actividad del futuro.
Fuente: www.infobaeprofesional.com
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