Suiza sale en defensa del secreto de su banca privada

viernes, 10 de julio de 2009

A Suiza se la ha llamado de muchas maneras. Erizo, un epíteto popular durante la Segunda Guerra Mundial, parece muy apropiado ahora.

En aquel entonces, cuando estaba rodeada por las potencias del Eje, hizo planes para dinamitar puentes y túneles para defenderse de una invasión. Ahora, cuando el Internal Revenue Service, el servicio de fiscalización de ingresos internos de EE.UU., busca obligar al banco UBS a revelar los nombres de 52.000 de sus clientes estadounidenses, ha vuelto a mostrar sus espinas: Berna ha dicho que podría confiscar los datos para evitar que la mayor entidad del país en el área de banca privada los entregue a un tribunal de Miami.

Por su parte Alan Gold, el juez norteamericano, le ha preguntado a las autoridades de su país si confiscarían activos estadounidenses del banco suizo en caso de que éste no cumpla con la orden. Ahora, los diplomáticos están empezando a intervenir en la cuestión.

Evidentemente, Berna no lucha por preservar la reputación del UBS. Ni el gobierno suizo ni el banco discuten que la entidad se metió sola en este problema. En febrero, en una causa penal diferente pero relacionada, el UBS aceptó pagar una multa de u$s 780 millones y entregar los nombres de 250 clientes a las autoridades estadounidenses, tras admitir que les había ayudado a evadir impuestos.

Lo que Berna quiere sostener es su derecho a aplicar la ley suiza en su propio país. También parece querer limitar el daño que podría implicar para el sector de banca privada local un juicio muy publicitado en Miami, que es el centro de la propia gestión offshore de riqueza de EE.UU. Doris Leuthard, ministra de Economía de Suiza, ha pedido que se llegue a un acuerdo.

La postura de EE.UU. no coincide con el reciente tratado impositivo entre ambos países. Washington parece interesado en volar sus puentes, en vez de tenderlos, con una país inofensivo, aunque espinoso.

Fuente: www.cronista.com