martes, 07 de julio de 2009
A pesar que algunos economistas afiman que lo peor ya ha pasado, el consenso sostiene que aún queda mucho por recorrer. El rol de la Fed
En contra de la corriente generalizada, algunos economistas dicen que es altamente probable que la recesión estadounidense, (que comenzó en diciembre de 2007) haya terminado hace meses.
Recientemente Christopher Rupkey, responsable del Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ, sostuvo que pensar una recuperación en forma de V, es decir, que la economía gane fuerza rápidamente, "no es descabellado".
"Los consumidores y negocios han pospuesto compras por seis meses, la población aún está creciendo cerca del 1,2% por año y si la tasa de desempleo está cerca de tocar su punto más alto, entonces el crecimiento podría ser más firme de lo esperado en la segunda mitad de 2009", afirmó.
Para respaldar su argumento, señala que las solicitudes semanales de subsidios por desempleo alcanzaron su cenit en la semana del 28 de marzo. Si este máximo retrocedió, significa que la recesión probablemente terminó en abril o mayo”.
Pero no todos están de acuerdo
Pese al optimismo de sus palabras y a la luz de los últimos datos de empleo conocidos, son varios los economistas internacionales, que hacen hincapié en recordar, a quienes defendían a capa y espada la tesis de "prueba superada", que aún queda un largo trecho por delante. Sobre todo, si se toma en cuenta las realidades de ciudadanos, compañías y hasta los Estados.
También ha sido contundente el último informe del Banco de pagos internacionales (BIS), con sede en Basilea, que expresa que “el consumo personal ha caído mucho, y los signos de contracción económica son visibles por doquier. El desempleo crece a toda velocidad, la confianza de los consumidores bate registros negativos, las ventas al por menor han caído drásticamente y los precios de la vivienda siguen desplomándose. Los datos son claros; no hay brotes verdes. Ni sol detrás de las nubes”.
Pero la más elocuente imagen de la economía apareció en el Libro Beige de la Fed, publicado hace dos semanas, que emite un franco juicio sobre una economía que se halla en graves dificultades. He aquí un extracto:
“Informes procedentes de los doce bancos de distrito de la Reserva Federal indican que las condiciones económicas seguían siendo débiles o estaban deterioradas en el período comprendido entre abril y mayo:
•La actividad manufacturera mantenía su declive y permanecía en niveles muy bajos en la mayoría de los distritos
•El gasto del consumidor seguía alicaído, basado en la adquisición de productos menos caros y en la abstención a comprar bienes de lujo
•Las adquisiciones de automóviles nuevos seguían deprimidas
•Las condiciones crediticias seguían siendo muy estrictas
•La situación del mercado de trabajo seguían siendo débiles en todo el país
•La actividad turística seguía en declive, y quienes van de vacaciones tienden a gastar menos
La opinión de Greenspan
Si esta es la situación de la economía real, para no tener dudas acerca de lo que ha estado ocurriendo con los mercados financieros en los últimos cuatro meses, es interesante repasar el artículo publicado por el ex Presidente de la Reserva Federal en el Financial Times.
El documento es una descripción de cómo se han manipulado los mercados y se ha generado una ilusión de esperanza, que, al final puede terminar por no concretarse.
Es simplemente la "Teoría de la Profecía Autocumplida", según la cual, una amenaza a fuerza de repetirse se puede convertir en verdad, en su versión positiva. El empeño por encontrar brotes verdes donde, de momento, lo que se vislumbra es un páramo, sin duda responde a un intento de replicar a escala global tal patrón de comportamiento.
En la medida en que la actividad financiera supera con creces a la real, lo lógico es que sea aquella la que marque el rumbo de ésta, reforzando así su carácter anticipatorio. Sin embargo, ya se sabe cuál es el resultado de tal liderazgo.
“Lo sorprendente es que el mercado esté dispuesto a caer en la misma trampa: la de imponer a una industria sobredimensionada que lucha por su supervivencia los galones del deseado rescate económico, confiando a ciegas lo que se deriva de su benigna evolución”, expresa el columnista del medio español Cotizalia.
Por tanto, ante la amenaza de recesión e incluso de una potencial depresión, nada mejor que tratar de crear el ambiente más favorable para que los dos principales activos privados, vivienda y valores, recuperen parte de lo perdido.
En tal sentido, el “gurú de Washington” señala: “Reconozco que atribuyo a los precios de las acciones un rol económico mayor que el común de los analistas. En mi opinión, no sólo actúan como indicadores adelantados de la actividad económica sino que contribuyen a la misma, actuando positivamente sobre el balance de ciudadanos y empresas”.
“Mi hipótesis será sometida a una difícil prueba en los próximos meses: si las bolsas vuelven a los mínimos, veremos los tan promocionados brotes verdes desvanecerse”.
Para el ex presidente del Banco Central, el principal factor que juega en contra para que la ilusión de recuperación se concrete es la falta de estabilización en el precio de la vivienda.
Por otra parte, afirma que “si los mercados de valores continúan subiendo, mejorará la capitalización bursátil de las empresas y la solvencia de la banca, que podrá así aumentar su labor de financiación al sistema”.
Con este impulso, se supone que aumentará la riqueza, el consumo de los particulares y el crecimiento en el valor de los activos corporativos incrementará la inversión societaria, por lo que terminarán por desaparecer las fuerzas deflacionarias que amenazan a la economía.
Lo importante de todo lo anterior, a juicio de S.McCoy, es que revela un modo de hacer política monetaria que se aleja demasiado de la ortodoxia y se aproxima peligrosamente a la manipulación, a través de las finanzas, de la economía real.
Un modo de actuar que justificaría las sucesivas burbujas surgidas en los últimos años y que de alguna manera ponen un cono de sombra sobre su actuación al frente del organismo. Pero la pregunta es si este accionar fue patrimonio exclusivo del ex banquero central o una forma consolidada de acción en el seno de la Fed.
En otro párrafo de su extenso artículo, Greenspan explica que “se puede sostener que el alza experimentada por los precios globales de las acciones, desde marzo hasta mediados de junio, es la causa primaria del giro sorprendentemente positivo observado en el ambiente económico.
Los 12 billones de dólares incorporados al valor de las acciones de las corporaciones han venido a añadirse significativamente a la salvaguardia de capital que sostiene la deuda emitida por las compañías financieras y no financieras”, añade.
Y concluye afirmando que “compañías previamente vaciadas de capital han sido capaces en estos últimos meses de levantar un volumen considerable de deuda y de acciones ordinarias. Los miedos del mercado, en particular, a la insolvencia bancaria, se han calmado”.
Aquí el punto es claro: Bernanke pensaba en términos análogos a los de Greenspan cuando decidió empujar a los bancos de regreso a los mercados, con sus generosos programas de liquidez y de alivio cuantitativo.
Cualesquiera que hayan sido sus motivos, su estímulo le ha dado un fuerte ritmo a las acciones, mientras que la economía real sigue en situación de estancamiento.
Las razones que explican el rally ascendente de los mercados
Eso explica por qué las acciones no han dejado de subir en los últimos cuatro meses, mientras que las condiciones de la economía real no dejaban de deteriorarse.
Las alzas de los mercados de valores han hecho más difícil ver que la economía está reconfigurándose a una tasa más baja de actividad económica.
Los precios de la vivienda encabezan la retirada, con caídas del 18,1% anual, según el nuevo informe Case-Schiller.
El desplome de los valores inmobiliarios está obligando a los hogares a recortar sus gastos, lo que debilita la demanda y dispara ulteriores despidos. Es un círculo vicioso que termina en una desaceleración del crecimiento.
Asimismo, el sistema bancario está severamente afectado. Los 700 millones del programa de ayuda no se han usado para adquirir activos tóxicos, sino para comprar participaciones en los bancos y para rescatar al gigante de los seguros AIG.
Desde la Fed saben que un sistema bancario desbalanceado llevará a un constante drenaje de recursos públicos, pero se niega a nacionalizar los bancos o a reestructurar su deuda.
En conclusión, el rally alcista inducido por Washington ha logrado sacar del pozo a las finanzas, generando el capital que los bancos necesitan para sobrevivir a la depreciación de sus activos tóxicos.
Jordan Irving, analistas de Delaware Investments, firma radicada en Filadelfia que gestiona más de u$s110.000 millones, declaró a la revista Bloomberg News: “Hemos asistido a un curso alcista inducido por el gobierno. Lo que necesitamos es ver algo positivo que venga de la demanda interna. Y eso es lo que no se ve.”
Por último, Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía en 1970, expresó que sus expectativas son cautelosas. “Si bien la información oficial podría un buen día decir que la recesión concluyó a fines de este año, esa recuperación iría seguida de una prolongada debilidad del empleo disponible, del poder adquisitivo de los consumidores e inversores, así como una cadena contínua de bancarrotas?
Samuelson simplemente enmarca a esta situación como “el modelo japonés de décadas perdidas 1990 – 2009".
Fuente: www.infobaeprofesional.com
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