La recuperación de la eurozona tardaría más de lo previsto

martes, 30 de junio de 2009

Pese a que la crisis financiera global tuvo su origen en Estados Unidos, el PIB se ha contraído a un ritmo mucho mayor en Europa.

No sólo es probable que la recuperación de la eurozona sea más lenta que la de Estados Unidos, sino que las dudas sobre la solidez del repunte podrían ser mayores.

Se teme que las expectativas se hayan fundado más sobre esperanzas que realidad. ¿Es esto realmente un peligro? Por lo general, los estadounidenses son los optimistas. Pero los argumentos para afirmar que la economía de la eurozona ha dado un giro positivo se basan sobre todo en indicadores de confianza económica, seguidos de cerca debido a sus supuestos poderes predictivos.

El índice alemán IFO del ‘clima empresarial’, por ejemplo, subió esta semana por tercer mes consecutivo hasta su nivel más alto desde noviembre del pasado año. El incremento se debía en su totalidad a la parte de la encuesta que cubre las expectativas de las empresas para los próximos seis meses, que vienen aumentando (desde un nivel muy bajo) desde principios de 2009.

Esas esperanzas sobre el futuro parecían basarse en la idea de que las mejoras en todo el mundo reactivarían la economía alemana, que depende de las exportaciones. Pero la eficacia de las medidas fiscales en la eurozona se ha visto minada por las tensiones entre Berlín y París. Nicolas Sarkozy, el presidente francés, descartó implantar medidas de austeridad, mientras el gobierno de Angela Merkel, la canciller alemana, avanza en dirección opuesta.

En toda Europa, la esperanza de los empresarios en que se pueda superar la crisis ha frenado al aumento del desempleo (aunque en países como España hubo subidas importantes).

El importante papel que desempeñan las esperanzas no implica que la mejora económica de la eurozona haya sido un espejismo. El optimismo es una valiosa materia prima económica.

Los índices PMI, basados en la consulta a gerentes de compra de empresas sobre lo que sucede en realidad en lugar de sobre lo que piensan o esperan, mostró que el ritmo de contracción de la eurozona se redujo sensiblemente en el segundo trimestre.

Fuente: www.cronista.com