¿Qué nota le pusieron los analistas a Bernanke por su manejo de la crisis mundial?

martes, 23 de junio de 2009

Pese a todas las críticas recibidas, en los últimos tiempos su reputación ha mejorado sustancialmente, pero no le aseguran su permanencia en el cargo

Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., ha sido durante mucho tiempo el personaje más criticado de toda la crisis financiera.

En un lapso relativamente breve le han llovido los palos por todas partes: por no anticipar la crisis, por tardar en reaccionar, por bajar las tasas demasiado poco al principio, por bajarlas mucho después, o por inundar de liquidez el sistema (acción por la cual los medios lo llamaron “Helicóptero Ben”).

Como si todo lo anterior fuera poco, también se lo acusa de crear las bases de una explosión inflacioniaria, por ser demasiado agresivo, por serlo demasiado poco... y por dejar quebrar a Lehman.

Pese a ello, recientemente incrementó su nota de 7 a 8 por el manejo de la crisis financiera. La calificación, otorgada por expertos, subió en un punto respecto de la medición anterior tras la aplicación de los estímulos económicos.

Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo y que la tempestad parece ir cediendo, son cada vez son más los analistas que se dan cuenta de que la gestión de la crisis por parte de la Fed ha sido en el peor de los casos muy buena, o al menos la mejor posible dadas las terribles circunstancias que se han debido atravesar.

La última semana, Abby Cohen, la gurú de Goldman Sachs se mostraba como una defensora acérrima de la política de bajas radicales de tasas de interés e inyecciones masivas de liquidez seguidas por la autordad monetaria. "La historia demostrará que Bernanke ha sido un líder extraordinariamente eficaz durante esta terrible crisis", expresaba.

Pero no es la única que piensa eso. El jueves se sumó a esta idea Jack Welch, el mítico ex N°1 de General Electric, quien se mostró todavía más vehemente que Cohen: "Creo que salvó el sistema financiero, es un héroe”, aseguró categóricamente.

"Bernanke parece haber operado en un marco intelectual claro, y ha hecho un enorme trabajo muy bueno", añadió.

Es decir que en estos días la figura del hombre fuerte de las finanzas de EE.UU. viene creciendo a pasos agigantados, y ese desagravio puede traducirse en algo impensable hace sólo seis meses: su renovación para un segundo mandato al frente de la todopoderosa Reserva Federal.

En general, el mercado parece haberse dado cuenta de que Bernanke ha tomado el camino correcto porque, como estudioso de la Gran Depresión que es, tenía claras las prioridades: evitar a toda costa la deflación y abrir la canilla todo lo necesario para cubrir todas los faltantes de liquidez en un momento particularmente difícil para los mercados.

Estas prioridades, muy cuestionadas en su momento por dejar en segundo plano otras cuestiones que Wall Street creía más importantes, se han demostrado acertadas.

Pero no todas son felicitaciones. Indudablemente que menos aplausos recibe por su gestión durante la catástrofe bancaria. Casi todo el mundo señala como su gran error no haber impedido la quiebra de Lehman Brothers y asegura que este fue de una dimensión tal que por poco llevó al sistema financiero mundial al borde del desastre.

Sin embargo, hay quien discrepa y piensa que, si se hubiera salvado Lehman, el que hubiera quebrado habría sido Citigroup, y las consecuencias habrían sido mucho peores.

Después de lo de Lehman, los analistas sí aplauden la entrada masiva en el capital de los bancos para evitar más colapsos, así como el TARP (programa de auxilio financiero a los bancos en problemas), los “stress test” y todo lo demás. Aunque el propio Welch critica el TARP por haber dejado en condiciones menos competitivas a la banca norteamericana, por ejemplo limitando los salarios cuando los bancos europeos no tienen ningún tope.

Welch advierte también contra la politización de la FED que, a su juicio, implica el plan de reforma de la supervisión de Obama. Su opinión es que "los políticos no deben mezclarse con los negocios, porque son animales diferentes y no va a funcionar. Mejor dejar las cosas como están", concluyó.

La visión de los economistas y de la propia Wall Street

El presidente de la Reserva Federal mejoró sustancialmente su calificación por el manejo de la crisis estadounidense, respecto de seis meses atrás, según surge de un muestreo entre a la vista de analistas encuestados por Reuters.

Los economistas dieron a Bernanke una nota promedio de 8 de un máximo de 10 por la forma en que ha conducido la mayor economía del mundo a través de la despiadada tormenta que se inició en agosto del 2007 y que la ha arrastrado hacia una de las recesiones más profundas en décadas.

La mejor evaluación refleja signos preliminares de que Estados Unidos está emergiendo de la crisis y que la profunda recesión que comenzó en diciembre del 2007 podría estar moderándose.

La difícil tarea de suceder a Greenspan y Volker

Cuando asumió su cargo su primer objetivo fue que el banco central se dejara llevar menos por la personalidad de su líder, por lo que buscaba diferenciarse de lo ocurrido durante los mandatos de Alan Greenspan y Paul Volcker.

“No deberíamos tratar al líder del banco central como una autoridad semidivina que podría convertirse en un dios falso”, dijo uno de los coautores de Bernanke, Adam Posen de Peterson Institute for International Economics.

Sin embargo, en la actualidad mantiene una ofensiva de relaciones públicas que lo coloca en un sitio protagónico.

Bernanke ha querido por mucho tiempo que el banco central más influyente del mundo sea más abierto en su forma de pensar. No obstante, ahora que está bajo los ataques cada vez más feroces del Congreso y sus reacciones ante la crisis fueron recibidas por el público con confusión, el funcionario lleva su campaña de apertura hacia direcciones imprevistas.

“Creo que es importante para el público entender lo que sucede y saber que el gobierno trata de resolver el problema”, dijo Bernanke en una entrevista. “Deberían saber que tenemos un plan y una estrategia”.

La campaña de relaciones públicas llega justo en el momento en el que surgen cuestionamientos sobre el futuro de su figura.

Barack Obama lo elogia, pero no le asegura nada

No obstante su elevada reputación, sus posibilidades para una futura reelección cuando venza su mandato en enero del próximo año aún no son elevadas. "Todavía tenemos que ver el legado de la creciente hoja de balance de la FED, lo que pudiera ser un desastre", dijo Ken Mayland, de ClearView Economics.

Es que en la actualidad el organismo enfrenta el desafío de convencer a los nerviosos mercados financieros de que puede desactivar sus políticas lo suficientemente rápido para evitar una peligrosa aceleración de la inflación.

Esta es la cuestión central por la que la fuerte aceptación de Bernanke entre los economistas podría no ser suficiente para asegurarle su confirmación en el puesto cuando expire su mandato.

En medio de estos forcejeos, el presidente estadounidense, Barack Obama, elogió el desempeño del presidente de la Reserva Federal, pero declinó comentar sobre si volverá a ser nominado para el cargo cuando expire su período actual.

"Ben Bernanke ha manejado su cargo extraordinariamente bien bajo circunstancias extraordinarias", dijo Obama, en entrevista con el Wall Street Journal.

Consultado acerca de si volvería a nombrarlo al frente del banco central de su país, el presidente respondió: "No voy a dar noticias sobre eso en este momento".

Para peor, ya varios prominentes economistas y académicos dieron su opinión al respecto, manejando incluso el nombre de su sucesor. Diez de los 39 economistas encuestados dijeron que el presidente Barack Obama nombrará al actual director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers, en lugar de Bernanke, cuyo período expira el 31 de enero.

Fuente: www.infobaeprofesional.com