La reflación o el “riesgo Viagra” de toda economía

martes, 23 de junio de 2009

Comparado por algunos mortales con la rueda, el láser y hasta el ratón Mickey, el Viagra ha hecho feliz a buena parte de la humanidad.

Sin embargo, si hay algo que a muchos (una parte de esa parte) le cuesta entender, es que Viagra y felicidad ostentan una relación directa: mientras hay Viagra, hay felicidad. Pero cuando se acaba...

Con la llegada de la máquina de hacer billetitos –alargados, verdes, con la cara de Franklin y la firme misión de poner en aprietos al propio Gutenberg–, uno de los términos a discutir es el de “reflación”. ¿Reflaqué?

Se trata del acto de estimular la economía de forma artificial, incrementando la cantidad de dinero, recortando los impuestos y reduciendo las tasas de interés. Puesto con raya al medio, un gobierno (tomemos el nuestro) impulsa los precios de una economía (tomemos la nuestra) y echa mano de todos los recursos (tomemos los nuestros) para estimular fiscal y monetariamente la actividad con el objetivo de mantener el consumo y, por lo tanto, la producción, el empleo, los precios, la recaudación. Todo gracias a las “píldoras” de inflación.

Pero, como saben bien aquellos hombres dados al Viagra, todo lo que sube, ¡Ay! tiende que bajar. El problema surge cuando la salud de la economía no acompaña. Los precios suben y el costo del dinero se mantiene firme, pero los salarios hacen agua. Si no hay un avance en la producción, pocos pueden aprovechar las ventajas mientras que, a futuro, muchos más deberán socializar el gasto.

Fuente: www.cronista.com